“CADA VEZ ME PONÍA ROPA MÁS GRANDE PARA QUE NO HABLARAN DE MÍ, DE MI CUERPO”

Por Juan Meza

Foto Juan Pablo Barrientos

Tamara Tello Borisovsky denunció ante la justicia el abuso que sufrió en el ambiente laboral por parte de un gerente. La justicia, misógina y machista, falló en su contra, justificando que fue ella quien no puso un freno a tiempo sobre el acoso que ella misma recibía. El caso fue presentando ante la Corte Suprema de Justicia quien aún se tiene que expedir.

Tamara comienza a trabajar a en el año 2007 en First Data (ahora Fiserv), una empresa multinacional que administra los productos y servicios de Mastercard, Visa y Posnet. Para el año 2015 ingresa a la empresa un gerente, a quien un año después del ingreso de este hombre, ella termina denunciándolo por acoso sexual, primero ante la empresa, siguiendo los códigos de conducta que First Data tenía ante este tipo de situaciones y luego ante la justicia.

“Este gerente fue mi jefe en el 2015 y empezó a tener actitudes raras, por ejemplo, me tenía que comunicar algo a mí y en lugar de llevarme a su oficina donde había unas ventanas grandes y todos nos podían ver, me llevó a un cuartito de archivo que había en el piso donde trabajamos y me dio la noticia ahí, en un lugar chiquito e incómodo”. Luego de un tiempo a este hombre lo cambian de sector, pero con la misa jerarquía, ya no siendo más su jefe directo, pero seguían compartiendo el mismo piso, lo que permitió que el acoso siga. Nos cuenta Tamara que para julio del 2016 los comentarios hacia ella se intensificaron aún más. Tanto en los pasillos, como en la cocina o frente a sus compañeros, siempre que se la cruzaba le hacía algún comentario, como “`nunca te vas a fijar en mí, porque yo soy feo, vos sos muy linda ‘me piropeaba entre comillas, a mí esa situación me hacía sentir muy incómoda, yo le contestaba amablemente, pero era una situación anormal”.

El acoso siempre existió, hasta en reuniones. En una auditoría, que se hacía por teléfono, este sujeto le mandaba mails de mujeres “sexys” vestidas de bomberas haciendo alusión que ella era esa mujer de la foto. Incluso su supervisora directa le hacía comentarios a este hombre, sobre Tamara, sobre su cuerpo o sobre su ropa, “previo a los mails, mi jefa dice `mira el escote que se puso hoy´ porque yo tenía un pequeño escote en la espalda entonces él me dice ando necesitando un espaldarazo, ¿sabes quién me lo puede dar? ´”

“A partir de ese día empecé a sentirme muy mal, llegué a mi casa y me puse a llorar, ese fin de semana estuve muy mal y mi pareja en ese momento me dijo `este hombre te está acosando´. A partir de ahí empecé a pensar en lo que me pasaba y que podía hacer frente a esto. Me acerqué con los delegaos de la empresa y un mes después hice la denuncia. Esto fue en octubre y la denuncia la hice en noviembre del 2016”. Tamara siguió conviviendo en la empresa, en el mismo piso con su acosador sin saber si la empresa le había avisado sobre la denuncia o si habían tomado cartas en el asunto “yo vivía así con un poco de angustia, de pánico, de temor, no me lo quería encontrar en ningún lado, me dolía la panza, cada vez me ponía ropa más grande para que no hablaran de mí, de mi cuerpo, porque tanto mi jefa directa, como este hombre todo el tiempo mencionaban algo de mí cuando podían”. Un día, luego de la denuncia y siguiendo sin saber si este hombre fue avisado o no sobre la misma, Tamara estaba juntando dinero para el cumpleaños de una compañera y se acerca a su escritorio esta persona y le tira la plata en el escritorio y le dice “por lo de anoche”, “se empiezan a reír y yo de los niervos me pongo a tomar agua de la botella de agua y mi jefa me dice `porque tomas de la botella, no ves que lo provocas?´ hablando de este gerente”.

“Una vez me quede en la oficina porque había un desperfecto técnico y me quede hasta tarde trabajando hasta las 12, 1 de la mañana y este hombre estaba ahí porque en su sector estaba trabajando y me dejaron a merced de este hombre. La empresa no me protegió, estábamos en el mismo piso y este hombre se quedó hasta esa hora con sus operarios y estábamos en el mismo piso y la empresa no hizo absolutamente nada”

Para el 5 de enero de 2017 Tamara comenzó con ataques de pánico y comenzó su licencia psiquiátrica. Cuando tenía el alta del médico para reincorporarse a su puesto de trabajo la empresa no la dejó diciendo que el alta estaba “condicionada”. “En el 2017 yo termino demandando a la empresa porque pensaba que en la justicia era un lugar donde podía encontrar una solución a todo esto”. El juez que tomó el caso reconoció que Tamara debía volver a su puesto de trabajo, que debía cobrar los sueldos caídos, pero jamás habló en el fallo sobre el acoso sexual recibido. Ella como la empresa apelaron a este fallo. La cámara X de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo “se expide sobre mi caso, llega a una sentencia que yo la llamo atroz, porque la sentencia me echa la culpa totalmente a mí de todo porque no reconoce el acoso sexual y que yo no debería volver a mi puesto de trabajo. Es una sentencia totalmente patriarcal, no tiene una perspectiva de género, es misógina, cambia el orden cronológico de los hechos como los presentamos, no habla de la jerarquía, del poder que tenía este gerente sobre mí, porque es un jerárquico en la empresa. Me parece un elemento sumamente relevante de que este hombre era gerente porque siempre estando en una situación de poder posibilita mucho más el acoso. Los jueces sentencian desde una óptica discriminativa porque soy mujer y atentan contra mi integridad psicológica y física y contra mi dignidad porque es violento.”

El caso fue elevado a la Corte Suprema de Justicia, quien deberá responder si toma el caso o no. Para que tenga más peso, la Asociación de Abogados Laboralistas (AAL) presentó un Amicus solicitando a los jueces de la Sala X que consideraran el recurso de amparo y enviaran el expediente a la Corte, pero eso fue rechazado, por primera vez en la historia de la AAL. Este fallo “vulnera mis derechos fundamentales, no tiene en cuenta ni mi salud física, tampoco que yo he dejado de recibir salario hace ya más de dos años y medio, atentan contra mi derecho de comida, de vivienda”.

“Uno de los delegados que me estuvo ayudando a poder hacer visible mi situación a la empresa, mando un mail contando todo lo que me había pasado en el trabajo, él mandaba a través del mail institucional de la empresa una carta que yo escribo y la empresa lo sanciona a él y genera una demanda judicial por uso indebido del mail institucional porque la empresa dice que hace mal uso del mail, y le quieren sacar los fueros para despedirlo con causa, cuando este gerente usaba el mismo mail para mandarme lo que me mandaba, es totalmente contradictorio. Y con este gerente no hicieron nada”

El caso ahora está a merced de la voluntad de la Corte, quien se deberá expedir, mientras tanto Tamara sentencia, “estoy luchando contra esto porque es terrible la manipulación que hicieron desde la empresa hasta la justicia. Esto puede llegar a marcar un precedente, marca jurisprudencia, para lo casos que vendrán entonces yo no me puedo quedar con brazos cruzados, tratando de que se visibilice para que esto no quede asentado porque marca un precedente atroz para todas las mujeres y todos los que estamos luchando para que las cosas cambien.”

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