COVID: SOSTENER ECONÓMICAMENTE A LOS GRANDES GANADORES

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Por Juan Alberto Pérez

El coronavirus plantea una situación crítica al planeta no sólo desde lo sanitario sino también desde lo social. El parate que significa para la economía mundial, una economía ya en una seria crisis, pone en situación de alto riesgo a las clases más vulnerables. Según OIT se podrían perder 25 millones de puestos de trabajo, y miles de millones de personas quedarán en la pobreza cuando la situación termine. En Europa los estados toman medidas para mitigar el impacto en los bolsillos de las personas. Argentina, por el contrario, ha elegido una estrategia de subvención a empresarios, sin tocar a grupos de poder ni asistencia directa a los afectados.

El COVID-19 tiene en vilo al mundo. Las cifras de contagiados por este virus llega a 267 mil personas, con 11 mil muertes, y se distribuye en 172 países. En la República Argentina los casos confirmados ya son 158, y en horas de la mañana se confirmó la cuarta muerte. Se trata de una mujer de 67 años de San Andrés de Giles, que falleció esta mañana en un hospital de la localidad de Luján. Esta mujer junto a su esposo, también contagiado de coronavirus, había realizado un viaje en un crucero.

Mientras se cumple el segundo día de la cuarentena obligatoria, y a la espera de que los casos confirmados en nuestro país no se disparen (ndr: ¡Quedate en tu casa y respeta el aislamiento!), el impacto que esto trae a la economía del país es importantísima. Más allá de los números de la macro, que quedan en un segundo plano en estos momentos, los que se ven fuertemente resentidas son las economías familiares, sobre todo de aquellos que dependen de la diaria para llevar un plato de comida a sus casas. El país cuenta con más del 40% de su población en situación de pobreza, después del “huracán macrista” de los últimos años. Con una situación de mucha fragilidad en el empleo, sobre todo para los trabajadores autónomos del país. El parate al que se tuvo que abstener la sociedad para evitar el crecimiento y la circulación del virus traerá muchísimos dolores de cabeza. Sin embargo, frente a esta situación las medidas empleadas por el gobierno de Alberto Fernández en materia económica están apuntadas a sostener a las patronales y los empresarios, y muy poco a los trabajadores. Además, hay muy poca contracción a obligar a los grandes ganadores del modelo macrista a aportar en este momento de crisis en la economía.

En Europa, donde predominan los gobiernos de corte de derecha, la llegada del virus les dio un sopapo en la cara, demostrando que las estructuras de salud y la economía no se encontraban tan fuerte como creían. Incluso muchos, como el caso de Francia, tuvieron que reconocer la importancia de contar con un sistema de salud pública de calidad.

Así es que en los últimos días se conocieron testimonios críticos como el de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que manifestó que tras el aislamiento y el parate de la economía se perderán de entre 5,3 a 25 millones de puestos de trabajo. O las declaraciones de la canciller de Alemania, Angela Merkel, comparando esta situación a la vivida después de la Segunda Guerra Mundial.

Ante esto, se han tenido que tomar medidas para contener la situación. Italia, el país donde más fuerte ha pegado el virus después de China, el estado decidió suspender el pago de impuestos e hipotecas para aliviar la presión sobre las pequeñas empresas y los hogares. Dicha medida permite congelar el pago de los créditos hipotecarios a todas aquellas personas que se hayan quedado sin empleo o que hayan sido despedidas temporalmente de sus empresas debido a la pandemia. Por otra parte, en España, donde también el virus está haciendo estragos, se estableció una moratoria de seis meses para el pago de impuestos a pequeñas y medianas empresas (pymes) y trabajadores autónomos, con bonificación en los intereses. Esto ayudará a mitigar los efectos de la cuarentena en los bolsillos de les trabajadores. En Francia, el gobierno ordenó la suspensión del pago de impuestos y cotizaciones sociales, de las facturas de agua, luz y gas, así como los alquileres.

Por supuesto que estas medidas en un contexto de economías no tan resentidas como la de Argentina el margen de maniobra es mayor. Sin embargo, el gobierno nacional ha dictado una serie de medidas económicas que apuntan hacia el lado opuesto que el pueblo.

En un paquete de medidas anunciadas el martes 17 entre el ministro de economía, Martín Guzmán, y el ministro de desarrollo productivo, Matías Kulfas, el gobierno decidió, entre otras cosas, eximir de pagos de contribuciones patronales a las empresas más afectadas; Reforzar el seguro de desempleo; Que el estado pague parte del salario de los trabajadores; Créditos blandos para empresas de alimentos e insumos básicos (las mismas que generan la inflación y el aumento indiscriminado de precios); y acelerar el pago a reintegros a la exportación para las firmas industriales. Todas medidas de corte asistencial para las patronales y las grandes empresas.

Como medidas directas para la población se anunció que Anses adelantó al 27 de marzo el cobro de jubilaciones, pensiones y AUH; un bono de 3000 pesos a jubilados de la mínima; un bono a quienes cobran AUH por 3100 pesos y dos meses de gracia para los créditos de Anses. Además, un bono de 3000 pesos a quienes cobren planes sociales. Asimismo, se decidió retrotraer los precios de elementos esenciales al 6 de marzo. Por supuesto que estas medidas son muy cortas dado la fragilidad que la economía del pueblo argentino traía antes de esta situación. Para marcar solamente la inflación en alimentos en los primeros meses del año alcanzaron el 4,7%. Retrotraer al 6 de marzo el precio de, por ejemplo, un alimento esencial como el aceite ya es muy poco para trabajadores que no están pudiendo laburar, como es el caso de trabajadores informales o monotributistas y cuentapropistas no incluidos dentro de los que están exentos de la cuarentena.

Por supuesto que una respuesta a este argumento podría ser la fragilidad de las arcas públicas que se encontró el estado desde el gobierno de Cambiemos. Sin embargo, hay sectores de la sociedad y de la economía, que fueron los grandes ganadores de los 4 años pasados que son los que tienen la espalda suficiente como para amortizar la situación crítica del pueblo argentino. Por ejemplo, las empresas energéticas salieron triunfantes del modelo macrista. Las tarifas subieron más del 2000% en la era Macri. Y las ganancias rondaron los 3500 millones de pesos anuales. A pesar de esto, no sólo no se les exigido que se condone el pago de las tarifas, como se hizo en Francia, sino que continúan operando ante la emergencia, y en algunos casos obligando a sus trabajadores a realizar las tareas en condiciones pésimas de salubridad.

Por otra parte, esta la situación de la medicina privada en el país. En un momento de crisis como el que vivimos las clínicas privadas debería estar al servicio del conjunto de la sociedad sin importar la capacidad de pagar la cuota o no que tenga el pueblo. Las prepagas tienen la espalda suficiente para ser solidarias en este momento con el país y su gente, sólo en 2019 aumentaron un 61% sus cuotas, muy por encima de la inflación. Sin embargo, el gobierno no adoptó medidas al respecto.

Además, tampoco hubo anuncios de condonación de las deudas con el sistema bancario. Por poner un ejemplo, los hipotecados con los créditos UVA deberán seguir abonando las cuotas usureras sin ningún tipo de contemplación de si pueden trabajar o no ante esta situación. Hay que considerar que dentro del universo de hipotecados, además de los que ya se encuentran desempleados, hay trabajadores en relación de dependencia, ya sea estatales o privados, como así también miles de trabajadores independientes, como autónomos y monotributistas. “Reclamamos una condonación en el pago de intereses de nuestros créditos mientras dure esta crisis mundial” manifestaron los auto convocados hipotecados UVA. Hay que considerar que los bancos fueron grandes ganadores del macrismo, las ganancias en 2019 crecieron un 317% más de lo que ganaron en 2015. Los bancos privados sextuplicaron sus ganancias mientras que los públicos cuadruplicaron sus ganancias. Sin embargo, el gobierno tampoco decidió meter mano allí para palear una situación que se tornará muy complicada de no tomar medidas urgentes.

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