LA PANDEMIA Y SUS EFECTOS COMO PRODUCTO SOCIAL

*Por Sergio Otero

Fin de 2021 y comienzo de 2022 encuentra a nuestro continente con situaciones particulares, algunas repetidas y otras que se han incrementado con intensidad.  Algunos  científicos y científicas críticos, pensadores, docentes de todo el mundo consideran que la pandemia no es sino una Sindemia. ¿Y qué cosa es eso?

 

El antropólogo  médico norteamicano Merril Singer lo explicó en los 90, “es cuando dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”. Proviene de un neologismo que combina sinergia y pandemia.

Hemos escuchado en estos años que la Sindemia nos aqueja, que las personas con comorbilidades, corren más riesgos que los demás. En suma cuenta esas comorbilidades (enfermedades crónicas precedentes) son el producto de nuestros estilos de vida, nuestros modos de vida y nuestras condiciones de vida. Nada nuevo. Nada especial que el sanitarismo mundial no sepa. Y que los gobernantes de turno tampoco a nivel global.

Entonces volviendo a Sindemia, el producto de la combinación del Covid con diabetes por ejemplo, no es la suma de los daños por separado de ambas enfermedades, sino que está potenciado, con daños nuevos incluso que se están observando.

El Covid- 19 entonces presenta un escenario  nuevo, con sus diferentes cepas y mutaciones? La respuesta es NO.

Los gestores de la salud en los gobiernos- Estados tienen herramientas históricas para paliar crisis y resolverlas. Ya lo han hecho en otras situaciones que desde 2019 nos vienen recordando. Se ha hablado de Peste negra, VIH, ÉBOLA, FIEBRE AMARILLA, N1H1. Y desde esos hechos, ¿el mundo ha ido empeorando verdad?.

El Covid ha llegado para desenmascarar situaciones. Lo malo lo presenta malísimo y lo positivo de la sociedad lo presenta como valor colectivo.

En abril-mayo de 2020 hemos visto numerosas acciones colectivas en barrios de Argentina: comedores sociales, merenderos, guarderías comunitarias, promotoras de salud en las calles (cuando médicxs formados en la Universidad no salían por miedo), estrategias comunitarias innovadoras, cuidado colectivo entre vecinxs para poder ir a trabajar y más.

La miseria humana ha quedado expuesta en estos tiempos Sindémicos, a niveles asombrosos. Especulación, corrupción (robo venta de insumos dentro del sector público de la salud), sobre precios, cinismo, mentira y deshumanización.

Intentar resolver el Covid-19 desde la mirada biologicista y positivista de la ciencia, nos lleva al fracaso continuo.

Más allá de que muchxs aún intentamos comprender cómo mutó este virus en principio (en China) por 2019?, ¿cómo se “fugó” a la sociedad?, ¿cómo se amplió el contagio?, ¿cómo se informó a la población y a los agentes nacionales y a la OMS?….muchas preguntas iniciáticas aún sin responder a fondo….más allá de ello, sabemos que paliar los efectos de la pandemia, no resuelve la enfermedad.

Es obvio decirlo, pero es como dar ibuprofeno para el dolor de cabeza. No resuelve el problema de la causa de tu dolor de cabeza.

¿POR QUÉ EL COVID COMO PRODUCTO SOCIAL?

En algunas sociedades latinoamericanas, podemos verlo más claramente que en otras.

La brecha en la equidad social, los sistemas deficientes de salud y la puja por la posverdad en algunos países de América latina, pueden ser muestras de “causas de causas de Covid” en el Abya Ayala.

En Argentina para 2020 (cuarto trimestre) la diferencia entre 1er decil y 10mo (los más ricos y los más pobres) fue de 18 veces. (Fuente : Indec). DIECIOCHO, sí, DIECIOCHO.

O sea que la Sindemia no fue mala económicamente para todos y todas. En este País, los más ricos tienen 18 veces más que los más pobres. Seguro que en otros lados será peor y en otro mejor, lo que sí es seguro que este parámetro económico muestra la desigual social en Covid. Una familia que acumula tanto capital podrá acceder mejor al sistema de salud, probablemente pueda comprar los medicamentos u obtenga de manera gratuita por su cobertura o capacidad de pago, puede acceder probablemente a una mejor calidad médica, tiene movilidad, alimentación, red de apoyo social, etc.

En esta línea de la determinación social y de la epidemiología crítica, Jaime Breilh (médico, docente, epidemiólogo Ecuatoriano), impulsa desde los años 70 del siglo pasado la línea de trabajo que lleva a comprender a las sociedades y sus enfermedades más allá de una bacteria y un virus.

Las comunidades tienen características para enfermarse, vivir y morir. Para estar saludables también.

La determinación social son las fuerzas extra individuales que nos llevan a vivir como vivimos. Decisiones de gobierno, de corporaciones internacionales, del FMI, del BDI, de Bayer, etc. Como para poner ejemplos que nos afectan la salud en Argentina y en algunos Países del continente.

La pobreza y la riqueza por supuesto que son determinantes a la hora de vivir y sobrevivir.

Las condiciones de vida en un barrio vulnerado hace que el Covid pegue más fuerte allí, el trabajo no registrado, carecer de obra social,no tener seguro laboral o aguinaldo; también.

La violencia del Estado que se vivió a principio de la pandemia en Argentina donde se perseguía en barrios pobres a los que salían a comprar, por supuesto que es un condicionante para vivir. La muerte de la chica en San Luis detenida por la policía en 2020, da muestra de eso. No tenía Covid y murió a manos de la policía, por no acatar una norma estatal para evitar el Covid. Siniestra paradoja.

Hoy vemos como se repiten los hechos de violencia que ya ocurrieron en 2020 contra trabajadorxs de la salud. Gente que se desespera para que lo hisopen y agrede, y gente que quiere vacunarse por primera vez y agrede. Ambos extremos de la prevención 1ria y 3ria. Con agresión. Con violencia social. ¿Esas personas qué representan? ¿Violencia contra el Estado? ¿Violencia contra lxs trabajadorxs? ¿Violencia de clase? Violencia SOCIAL.

No sorprende.

En la región se expresan miradas fascistas desde los estratos más altos dirigenciales de la sociedad, hasta la doña de barrio que cuestiona a una joven de su mismo barrio, por recibir la ayuda del Estado que ella misma votó. Parece un trabalenguas laberíntico pero no. Parece gataflorismo pero no.

En resumidas cuentas, muy compleja la realidad para proponer  soluciones biológicas. Vacunas, medicación, reposo, no alcanzan a la hora de evitar cualquier enfermedad.

El ASPO sigue siendo una cuestión de clase en Argentina, con más de 40% de pobreza, quedarse en casa (aún estando enfermo) es complejo. Las personas que no tienen derechos laborales garantizados, son víctimas por doble vía al contagiarse. Y por otro lado, se encuentran las personas infectadas que no quieren dejar de producir riqueza, y entonces no cumplen las normas sanitarias.

No es casual que la explosión de casos en Argentina se haya dado en las fiestas de fin de año. Cuesta cumplir.

Y es aquí donde parámetros sociales y culturales afectan la salud. Tenemos que juntarnos sí o sí a brindar el 31.

 

INEQUIDAD Y COVID 

Podemos pensar en salud en nuestras sociedades capitalistas?

Podemos tener salud sin agua potable porque se la lleva la minera?

Podemos tener salud con abuso de poder policial (de todos los gobiernos y gobernantes)

Podemos en sociedades cada vez más desiguales, pensar siquiera en salud?

Podemos contar con un sistema de salud de calidad cuando los presupuestos nacionales van a la baja o favorecen al subsector privado? O los sueldos de lxs trabajadorxs están por debajo de la canasta básica alimentaria?.

Por supuesto que sería muy fácil proponer un cambio de sistema social y político y decir que la culpa de todos los males es del capitalismo, la mayor determinación social que marca nuestros modos de vida.

¿Y mientras tanto?

Necesitamos a corto plazo (para ayer) comprometernos con nosotrxs mismxs. Mirar a nuestro alrededor con empatía, solidaridad y acción. Dejar lo discursivo y ponernos a hacer.

Entendernos para lograr entender.

El artículo no pretende dar consejos o decir que hacer, pretendo en este escrito dejar preguntas, para poder comprender más la realidad.

Como ya dijeron muchxs y citando al gran José Carlos Escudero, vendrán más pandemias, a mediano plazo, a largo plazo. Vendrán.

Nuestra relación con el medioambiente lo promueve, nuestras formas de comprometernos con los que nos rodean también favorecen; y la mera ilusión de tener cosas materiales a cualquier precio o de alcanzar niveles sociales con falsas promesas, lo harán posible.

Como herramientas de prevención  y promoción de la salud colectiva, nos queda la Organización social, el compromiso, priorizar los vínculos humanos que al dinero, la solidaridad con lxs trabajadorxs y pensarnos como ciudadanxs que pueden llevar adelante transformaciones.

 

Foto de portada: Revista Crisis

*Sergio Otero es parte del Colectivo de Trabajadorxs de la salud bucal en Argentina. Docente de Salud Pública en la Universidad Nacional Arturo Jauretche y Trabajador del Primer nivel de Atención en Florencio Varela- Pcia de BsAs. En IG: @colectivosaludbucal

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