Por Ana Cadabra
Arte de tapa Martín Vera
El gobierno vampiro chupasangre agrega otra fecha de succión del torrente vital de nuestro pueblo a su calendario de despojo.
Antes del inicio de este fin de semana de fin de mes, junio de 2024, decidió cesar los contratos, prescindir de los servicios, enviar la última misiva para cancelar las relaciones contractuales y dar el último adiós a las ya precarizadas y frágiles condiciones laborales de miles de trabajadorxs del Estado.
El viernes 28 comenzaron a llegar las primeras notificaciones de esta tanda, en continuidad con la sangría iniciada en los primeros días de gobierno allá por aquel diciembre diciembre que parece tan lejano por el amontonamiento de destrozos que deja a su paso, el amontonamiento de días de malas y peores noticias, el amontonamiento de espantos.
El viernes llegaron las primeras notificaciones de esta tanda. Desde diciembre de 2023, despidos, cierres, ceses de renovación, eliminación de Ministerios,cancelación de Planes y Programas, quita de subsidios y de coparticipaciones. La sed de aniquilación de este gobierno, de todos sus funcionarios y de sus votantes crédulos e irresponsables, les lleva lascivos por nuestros edificios y nuestras tierras.
Nos marcan para el sacrificio, lo ejecutan con precisión depredadora y dejan a su paso un rumor de impotencia, tristeza, miedo, rabia y desolación.
Este fin de semana supimos contarnos por centenares, cientos de trabajadorxs despedides: ANDIS, Ex Ministerio de Mujeres Géneros y Diversidad, Secretaría de De Derechos Humanos, INTI, Espacios para la Memoria, Hosp. Posadas, cientos que se suman a les que ya éramos, mientras el gobierno se seca con la manga las comisuras babeantes y promete más, más despidos más entrega más concentraciónconcentración de poder más de menos para las mayorías. Más de mucho para pocos.
El gobierno vampiro vive del rojo pulso de la historia, hace de la destrucción su fundamento y posa empachado pipón y sádico sobre las yugulares exangües del pueblo trabajador.
Habrá que recuperar de la tradición oral aquellas leyendas, aquellos mitos de supervivencia, leer sus símbolos y actualizarlos.
Habrá que alzarse contra las sanguijuelas como un puño de ajos hermanados hasta verlos retorcerse virulentos y cobardes. Ubicar su corazón artero y ponzoñoso y lanzarse como estacas humilde madera hasta que escupan su última pretensión de
eternidad. Hacer llegar el día, el canto de los pueblos, el amanecer, el alba, que les
quema los ojos y les lacera la piel. Pelear la eternidad para los pueblos que la
trabajan, guardianes de la vida para la próxima generación.

