Por Carlos Arenas
Quiero dejar de labrar el campo ajeno, pero recuerdo que, la tierra tambíen es mia y no hay papel ni título que compre el amor; somos mutuos con ella. Entonces sigo trabajando y donde sea, acaricio el lomo de la gran criatura amorosa, donde todo nace, muere y reverdece. Quiero tener más tiempo para mí; para los actos fundamentales, pero recuerdo que el tiempo no existe…recuerdo que es un proceso estratégico/consciente. Otra temporada de siembra se me ha pasado; pero tengo la semilla en la mente, en mis manos y en la sangre.
Respiro la mañana y las fibras del Sol. La gran criatura resplandece de rocio; es la madre bondadosa alimentando a sus hijos; la gran Madre hace el bien, sin mirar a quien.

