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Casandra y el movimiento feminista

Por Clarisse McClellan

Foto Alan Monzón/Rosario3

«No olvides jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Esos derechos nunca se dan por adquiridos. Debes permanecer atenta durante toda tu vida»

Simone de Beauvoir

 

La sociedad argentina parece sorprendida. Un expresidente -varón- ha sido denunciado por violencia de género, su machismo ha salido a la luz. Los medios se rasgan las vestiduras y aprovechan el asunto para hacer negocios vendiendo mierda y seguir con sus riñas políticas, que son constantes, incluso a costa de revictimizar a la mujer víctima de violencia de género, publicando fotos y divulgando detalles morbosos que de ninguna forma ayudan a reducir los niveles de violencia machista. Por el contrario, tienden a opacar este tremendo problema sociocultural y político que tenemos entre cuerpos y entre manos desde hace más de 2000 años

Escucho tantos varones misóginos juzgando y hablando del tema sin pruritos, tanta gente haciéndose la inadvertida, tantxs ignorantes hablando en nuestro nombre que me siento la mitológica Casandra.

Ella era hija del rey Príamo y Hécuba de Troya y fue reconocida desde sus comienzos por poseer el don de la belleza hegemónica. Su vida, narrada en las obras de Homero y otros machipoetas clásicos, se entrelaza con la trágica historia de la ciudad de Troya. Una de las versiones de esta historia, cuenta que Apolo se enamoró perdidamente de ella y que, en su intento de “conquistarla” (he aquí el paralelismo entre guerra y amor patriarcal), le otorgó el don de la profecía. Pero, como suele pasar con la forma patriarcal de vincularse, el NO fuerte y claro de Casandra no fue aceptado por el macho Apolo que se frustró y enojó tanto que la castigó haciendo que sus profecías no fueran creídas nunca por nadie. Esta maldición impuesta por Apolo marcó a Casandra con una vida muy triste. Sus visiones proféticas eran constantemente ignoradas por sus compatriotas, por ejemplo, no le creyeron la amenaza oculta en el caballo…Me suena esta historia y sé que a muchas y muches también.

Los movimientos feministas tienen una voz potente y unificada compuesta por millones de voces que de forma ininterrumpida durante mucho tiempo  han venido describiendo, lo que va a pasar y lo que está sucediendo, llevamos cientos de años evidenciando las violencias estructurales pero, como le sucedió a Casandra, pareciera que muchos no creyeron. Nosotras sabemos que en determinados espacios, en ciertos momentos, son todos iguales: machos burgueses y obreros, religiosos y ateos, de derecha y de izquierda, empresarios y hippies, los varones no dudarán en usar las herramientas que les han enseñado en su socialización y que han adoptado con mucho gusto; si es violento va a violentar más allá de sus características. No somos ajenas a la cuestión de clase, de etnia, etc. y no metemos a nadie en ninguna bolsa homogeneizante, son ellos mismos quienes se hacen iguales en su masculinidad violenta, son ellos quienes actúan de idéntica forma en esa violencia, más allá de que la posición social del violento le pueda conseguir más impunidad,  no vamos a dejar de denunciarla, sea donde sea que se presente y sin importar quién la ejecute. Nosotras sabemos cómo son los tipos cuando las cámaras se apagan, cuando las puertas se cierran y comienza el territorio sin límites del ámbito privado. Nosotras sabemos qué sucede cuando la cosa es uno a una y no hay testigos que puedan ver el abuso, la amenaza, la agresión y sabemos que cuanto mayor poder tiene el violento más se complejiza la situación para las víctimas.  

En medio del infierno, nosotras tejemos redes y hermosas tramas, en la sociedad y dentro de los Derechos Humanos; decimos que “Lo personal es político” y que el Estado debe intervenir en ese ámbito privado que históricamente construyó el patriarcado para privarnos: para tenernos sometidas, controladas, sobrecargadas y subdesarrolladas.  Pero queremos que en el Estado haya mujeres y disidencias feministas.

Muchxs descreen, otrxs recién ahora razonan: “Si esto pasó con una primera dama ¿Qué pasará en las casas de las mujeres de clase obrera?¿Las que no tienen ayuda, recursos ni voz pública?” El circo mediático, manejado siempre por los mismos, tiene varias utilidades que engordan al patriarcado, por ejemplo, se utiliza un arma ya milenaria: Exponer mujeres peleando a causa de las acciones de un varón, la riña puede ser ficticia o real, lo importante es que termina ocultando el nombre del violento y de paso abona a la idea de lo conflictivas que son las mujeres. 

Entre todas esas habladurías se van difuminando los gritos de millones de mujeres y disidencias que durante décadas en todo el mundo venimos explicando qué es la violencia de género, estudiándola y tipificándola: qué es el círculo de la violencia, por qué las mujeres no denuncian, cómo es el poder judicial patriarcal que no escucha a las víctimas y libera o da beneficios a tipos peligrosos que gozan de privilegios sólo por ser varones. 

Si alguien tiene dudas de la saña con que nos trata esta sociedad, la urgencia de acciones adecuadas y el nivel de peligro en el que vivimos mujeres, niñeces  y disidencias puede ir a la página del Observatorio Lucía Pérez, el primer padrón autogestionado de femicidios, travesticidios, muertas por aborto clandestino y desaparecidas. Creada por la Cooperativa lavaca.org, se presenta como una herramienta de análisis, debate y acción para erradicar la violencia patriarcal de nuestras vidas y nuestras sociedades. Casandra arroja datos para que logren VER: En el último informe publicado -año 2024 hasta julio- detallan un registro de 175 femicidios y travesticidios en todo el país, como consecuencia de esto 109 infancias quedaron huérfanas. Sólo en julio, fueron 16 femicidios y un travesticidio y hubo en lo que va del año 199 marchas y movilizaciones contra la violencia patriarcal, desde Jujuy a Chubut. Además, se registraron 132 tentativas de femicidios. Cuando se ingresa al Gráfico interactivo para visualizar y analizar el Padrón de femicidios, encontramos un mapa con el detalle de cada caso: Forma de muerte: se repiten mucho, por citar algunos,  “Quemada” “A golpes” “Baleada” “Violada y ahorcada” “Apuñalada” “Degollada” – Vínculo con el femicida: “Pareja” “Ex pareja” “Conocido” “Familiar” “Marido” “Desconocido” . En otro apartado del último informe vemos que se cuentan 64 desaparecidas este año hasta el mes de julio, que hace 1266 días  que no sabemos dónde está Tehuel y que hubo 132 tentativas de femicidio. No son cifras:es la cartografía de la violencia patriarcal.

También visibilizamos la trata de personas, a lxs desaparecidxs en democracia (Loan es uno de lxs 115 niñxs que están siendo buscadxs), la feminización de la pobreza y la falta de aplicación de la ley de cupo trans. Denunciamos al patriarcado capitalista por la contaminación, la desigualdad y la pobreza que atentan contra el futuro, la salud y la vida de millones; por mantener a la clase trabajadora subyugada a los caprichos avarientos de unos pocos. Las habladurías también tapan el saqueo, el extractivismo y la contaminación, el empobrecimiento y la falta de salud, el engaño.

Desde los feminismos, hemos armado observatorios de violencia, nos hemos organizado en cada comunidad del país para hacer lo que el Estado no hacía mientras reclamábamos interés público, hemos denunciado la violencia de futbolistas, boxeadores, médicos, entrenadores, jefes, actores, pintores, músicos, etc. etc. etc., es casi matemático pensar que pocos presidentes zafan del estereotipo varón con poder ejerce violencia y reduce a sus víctimas a través del acoso y el abuso.

Hemos logrado encontrarnos cada año durante más de 30 en los Encuentros Nacionales de Mujeres, hoy Encuentros Plurinacionales de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, y demostrar que se puede construir pacífica, horizontal y asambleariamente, en base a nuestras propias necesidades y sin tutelas del varón ni del Estado; hemos producido conocimiento: hicimos teoría con la carne y alimentamos la carne con teoría logrando, desde el fin de la Dictadura hasta acá,traccionar  más de cuarenta leyes que promueven la equidad de género; la protección de nuestra integridad entendiendo las relaciones de poder que se juegan en el patriarcado entre varones y mujeres/infancias/disidencias; la libertad y la salud sexual. Hemos hecho propuestas para recuperar los más elementales derechos y prevenir el machismo y las violencias que lo convierten en un problema social. Sólo por dar un par de ejemplos, logramos la Ley Nº 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales, la histórica ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y desarrollamos una herramienta educativa potente, urgente y masiva, la Educación Sexual Integral, que debería implementarse de forma transversal y sistematizada en las escuelas de todo el país.

 

Hoy todo esto, que es una construcción permanente a continuar profundizando en cada territorio y debiera tener cada vez mayor alcance y recursos, está amenazado por el desmantelamiento de las políticas de Estado a favor del pueblo y por el clima facho-macho que se respira desde arriba para abajo y desde abajo para abajo, desde lo virtual a lo real y de lo real a lo fantástico. La misoginia y el odio parecieran florecer en estos pantanos que huelen a hambre, a desidia, a crueldad…porque saben que no vamos a dar ni un paso atrás. Si queremos tener un presente y un futuro para todxs debemos apostar a los ecofeminismos, en la vida, en las luchas y en las urnas.

Casandra habla, susurra sus profecías con su múltiple voz de diosa de la tierra … si queremos una sociedad en la que entremos todxs: Dejemos de votar machos capitalistas y empecemos a elegir a mujeres, juventudes y disidencias feministas; organicemos resistencias por doquier; cuidemos a madre Gaia; vivamos, gocemos y luchemos para derribar al capital y al patriarcado.

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