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EL SILENCIO NO ES MI IDIOMA 

Por Federico Paterno 

Arte de tapa Martín Vera 

La masacre de Cromañon dejó un saldo de 194 víctimas con secuelas imposibles de tapar para sus familiares. Entre ellos se encuentran los sobrevientes que fundaron No Nos cuenten Cromañon en el año 2007. No sólo tienen una postura disruptiva al ubicarse del lado de la banda Callejeros, sino que también son sostén de ayuda terapéutica de varias de las víctimas que estuvieron aquel 30 de diciembre del 2004. 

 

Diego Cocuzza es Presidente de ésta organización y en varias de sus entrevistas aseguró que la banda representaba las ideas que ellos comparten. En declaraciones del joven, por ejemplo la publicada en la agencia Comunica, afirmó “Hay determinadas personas que son los que salieron en la tele que recibieron guita». Al mismo tiempo agregó «Necesitaba hablar, hacer cosas, ponerme a disposición para que nadie tenga que pasar lo que me pasó a mí”.

Voces, Tiempo, Verdad es el reciente libro editado por esta organización y escrito por el periodista proveniente del ámbito del Rock, Bruno Larroca; que incluye fotos históricas, documentos e imágenes de la lucha por la verdad y la justicia luego de Cromañon. Una lucha que busca demostrar que la música no mata, la corrupción sí.

Aún al día de hoy, luego de 20 años, continúa una división de aguas en la sociedad al momento de hablar de las responsabilidades en República Cromañon, es tarea fundamental que las y los jóvenes de las escuelas secundarias puedan entender qué pasó esa noche, saber dónde ubicar la cultura rock al momento de pensar una idea contrahegemónica, qué responsabilidades hay en torno a lo ocurrido. Y por qué aún sigue el debate de si la banda Don Osvaldo, liderada por Patricio Fontanet, ex líder de Callejeros, no debería tocar por respeto a las víctimas. ¿Es así? ¿Debería quedar mudo este hombre luego de lo ocurrido en 2004? ¿Pagó su condena? Sí. ¿Alcanza la justicia? Nunca. Nada permite recuperar una vida. Cómo así tampoco habilita obturarle a un artista y a su público seguir escuchando y viendo a un músico como el Pato Fontanet.

Ser la revancha de todos aquellos, esgrime una de las letras de la banda, la revancha de poder estar ahí nuevamente, ganarle la pulseada a la locura y el encierro. Superar la medicación y el maltrato mediático. Poder decir “tocamos por ellos”, y que eso no sea un pecado mortal. Callejeros pudo haber sido una de las bandas más grandes del Rock nacional, una tragedia lo frenó, pero nada puede bloquear el avance de la disputa de sentido con la música en un escenario. La cultura es una herramienta de transformación, algunos la usan solo para ganar plata y otros para ofrecer una mirada diferente, y entender qué pasa a nuestro alrededor mientras el mundo gira. 

Hoy es un nuevo 30 de diciembre y es imposible no recordar a cada víctima, saber que es duro ese recuerdo, por eso es importante mantener la memoria y poder sostener esas banderas de justicia, sin olvidar que la música no mata.

Martin Vera

 

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