CARCELES, “Por más que sean jaulas de oro, son jaulas”

“Locos, Tumberos y Faloperos” quien no conozca este nombre se puede despistar hasta llegar a descubrir quienes son. Nacen a fines del 2011 y hoy ya tienen un documental que esta traducido en tres idiomas: “Rejas, suspiros y llaves”. Maximiliano Postay es el referente de esta organización y el entrevistado de A.N.C.A.P. Abogado y abolicionista. Para enterarse el recorrido del trabajo realizado habrá que seguir leyendo. Por Federico Paterno

Postay se recibió de abogado en el 2007, viaja a Barcelona a estudiar “Criminología Crítica”. Esta es una corriente de pensamiento que rompe con los paradigmas a la hora de hablar de lo que se denomina delito. En la ruptura de estos paradigmas aparecen tres partes: derecho penal mínimo, realismo de izquierda y el abolicionismo penal, con este último se identifica Maximiliano Postay. Donde la búsqueda es la de la desaparición del sistema penal, al tener en cuenta que no es posible encontrar una justificación para que este sistema se siga manteniendo. Algunas de las principales características del abolicionismo penal están fundamentadas en:

-La reconstrucción del delito: el delito no tiene realidad es solo una construcción, un producto o un mito.

-La utilización de nuevos conceptos: Se usan términos como situaciones-problemas/protagonistas del conflicto

-La elaboración de un sistema de justicia comunitaria: Se basa en el modelo de justicia civil compensatoria.

Se sumó al trabajo por la desmanicomializacion (http://arteylocura.blogspot.com.ar/2008/03/que-es-la-desmanicomilaizacion-en-la.html), porque veía las mismas condiciones de vulnerabilidad en presos y pacientes psiquiátricos. Ambos están bajo una misma lógica e identidad.

Maximiliano Postay
Maximiliano Postay

“Locos, Tumberos y Faloperos” nace de una poesía, de un texto político poético, que se llama “Publicado en Tiempo y Espacio”. Es el primer texto que publicamos en nuestro blog. Ese relato tuvo repercusiones y se generó cierto diálogo con personas que estaban sufriendo la problemática (la población que se encuentra privada de su libertada ambulatoria), empieza a ser leído en las cárceles y en ámbitos de militancia”, explicó Postay. Y agregó “Empezamos a pensar en términos de abolicionismo, pero ya no de la cárcel, no del manicomio, ni del sistema penal. Sino de una cultura represiva que engloba todo. Nos referimos al sexo, el capitalismo, la cárcel, el sistema penal o la Coca Cola. Es una cultura represiva que atraviesa nuestras relaciones sociales. Nuestro grupo se amplió nos dimos cuenta de que todo lo que nos rodea está atravesado por lógicas parecidas”, sentenció el abogado.

¿A qué llamas la cultura represiva?

Tener sexo de manera monogámica, visitar una villa y hacer asistencialismo y pensar que eso te hace mejor persona. Hay denominadores comunes eso lo marca la historia. Aparece la convivencia con las contradicciones, porque el abolicionismo, si quiere ser coherente consigo, mismo jamás va a exigir la perfección, porque la perfección es represiva. A la hora de la militancia, desarrollamos la imaginación no punitiva buscando un fenómeno contracultural. Es un error hablar solo de la cárcel, pero la cárcel es transitoria es una emergente de la cultura. Desaparece la cárcel y algo va aparecer. La cultura represiva es la que controla la cárcel. Es una discusión que tenemos con sectores de izquierda que focalizan en Estado y Capitalismo. Y esto es emergente de una política pública. Que no exista el estado, ni el capitalismo, no te garantiza que la cultura represiva desparezca y lo mismo pasa con cárcel y manicomio son instituciones concretas condicionadas por la cultura represiva.

¿En qué momento, creíste o creyeron era necesario el documental rejas, suspiros y llaves?

Yo nunca lo creí necesario, hasta q me lo propusieron. De hecho nunca había pensado hacer un documental y de golpe hacer de guionista de uno, y hasta de director. Pero en este viaje, de cosas imprevistas, Pagina/12 me hace una nota sobre feminismo y una feminista de San Luis me lee, ella tiene un novio q hace documentales. Y yo en la nota lo que planteo es el error táctico que se comete desde el feminismo cuando se pide represión para el macho violento. Lo que es contradictorio recurrir al sistema penal, cuando este es quizás uno de los elementos más patriarcales de la historia de la humanidad. Entonces estas pidiendo patriarcado para solucionar tus conflictos feministas.

Una contradicción que es parte de las discusiones políticas, que se dan con los compañeros y las compañeras. Esa persona que me leyó me escribe al Facebook, me dice voy a estar por Bs. As. tal día. Nos juntamos en la pizzería El Imperio, y me cuenta que está haciendo un documental sobre el aborto y entre los dos se nos prendió la lamparita de decir, che estamos interesados por el abolicionismo, vamos a hacer algo sobre eso, y ahí en seguida se me vinieron los nombres de las protagonistas con las cuales yo había generado una relación de militancia. Bueno le dije, vos te encargas de la parte de la cámara, de la arte audiovisual y yo del guión y de las cuestiones más literarias. El documental está atravesado por poesía. Pasamos muchas horas juntos editando. Paso diciembre, enero y febrero. Luego se llego a una especie de etapa de post producción y en mayo se presento en San Luís, en Villa Mercedes. Un pueblo, que en principio por lo que me dicen, es bastante conservador y de golpe teníamos un cine con más de 150 personas, que para un lugar así es bastante.descarga (1)

A partir de ahí empezó una especie de gira por el país. Llegamos a Uruguay. Y Ezequiel Altamirano que es el co responsable del documental, el co director, el co productor, el “co todo”, se va de gira con el documental por Bolivia, Perú, Ecuador. Y claro todo esto va despertando ciertas inquietudes, en nuestras vísceras, y con las personas q dialogamos.

¿Creen estar en el camino correcto, encontraron el rumbo de trabajo buscado?

Sí, nos sentimos cómodos. La palabra es comodidad. En mi caso personal porque me apareció el viaje poético en su más profunda dimensión. Y eso yo se lo agradezco al documental y a todas esas giras conociendo gente de diferentes lugares. Ingresando a cárceles de diferentes lugares. Interactuando con personas de múltiples procedencias. Y a la cátedra esta q es una bomba en un lugar burgués por definición, que te rompe la cabeza. Te rompe la cabeza en el diálogo, en la discusión y sobre todo en la forma en la que se transmiten las cosas. Entonces si vos sumas esos elementos, estamos en un buen momento.

¿La experiencia de haber estado en ámbitos carcelarios en haber participado en actividades con pibes y pibas detenidas, cual decís que es la función de una cárcel hoy?

Mantener la cultura represiva. Focalizarla o tensarla. En términos más contemporáneos tener el estatus quo de concentración territorial y de concentración económica.descarga (2)

¿A qué te referís?

Al Estado capitalista. El estado es un fenómeno de concentración territorial. De golpe diferentes comunidades esparcidas se concentran en algo que se llama estado. Y lo económico, básicamente lo mismo. Riquezas compartidas por grandes comunidades empiezan a tener pocas manos, que las dominen, que las controlen que las utilicen. Hoy por hoy la cárcel es un instrumento más de concentración, de la tradición estatal emergente como una cultura represiva que excede al estado capitalista. No tiene otra función. Podemos adaptarlo a lo contemporáneo y decir que la cárcel tiende a apartar al diferente, o tiende a dar una respuesta frente a las personas con las que no tenemos respuestas. Simplemente tiende a anular en forma definitiva a personas q supuestamente se portaron mal. Bueno, pero antes tenemos q ver qué es portarse mal.

¿Las cárceles el maltrato cotidiano que se vive, como es tu análisis?

Igual una aclaración, si hay cárceles donde las personas presas se las trata bien, nunca nos olvidemos que siguen siendo cárceles. Por más que sean jaulas de oro, son jaulas. Lo digo porque entrar en ese discurso específico, puede llegar a ser una trampa para nuestra militancia contracultural. Y sucede porque estamos tan preocupados por las torturas en ámbitos carcelarios, nos juntamos siempre las mismas caras: el Comité Contra la Tortura, el CELS, el otro, el otro, y están obsesionados con el famoso protocolo para prevenir la cultura. De esa manera estamos diciendo, explícita o implícitamente, que la cárcel no es tortura. Es decir que el encierro no es tortura, ya que te estás enfocando en la forma en que se desarrolla el encierro. Obviamente a los fines de la subsistencia individual, y yo prefiero que me encierren y estar tranquilito y no que me caguen a palos todos los días. Para los fines de la transformación cultural, jamás podemos cuantificar el dolor. Y qué quiere decir cuantificar el dolor, que me caguen a palos es tortura, pero estar encerrado no es tortura. Porque eso es no haber estado nunca encerrado, y vos estas encerrado 5 minutos en un ascensor, y tu comportamiento empieza a cambiar. Imagínate 6 meses, 3 meses y ni hablar 20 años. Si eso no te destruye, si eso no te hace un ser complejo.

Se habla mucho de que las cárceles están superpobladas, de hecho lo están, y otros de los puntapiés es que gran parte de esa población carcelaria está con prisión preventiva, sin juicio. Lo cual hacen que puedan estar por ejemplo 8 años detenidos pudiendo ser inocente. Voy a lo siguiente, ¿crees que es parte de la herramienta que decís vos del aparato represivo?

Esa es otra gran discusión. Si uno logra eliminar la prisión preventiva que no generaría demasiadas dificultades, a nivel procesal penal digo, y la población carcelaria de una manera bastante significativa. Es decir, el combo sería, para lo que es estrictamente carcelario: trabajar prisión preventiva, descriminalizar conductas, es decir, quitar del código penal ciertas conductas, sobre todo dos, que “casualmente” son las mayoritarias; los delitos contra la propiedad y los casos de drogas. Y a su vez trabajar la cuestión de la reincidencia. El día después de la cárcel. Lo que planteamos, la eliminación del certificado de antecedentes penales o la reconfiguración de lo que hoy se denominan patronatos de liberados. Que ya desde el nombre es algo bastante asqueroso, paternalista. Hay que reformular ese tipo de instituciones y generar algo más operativo. Que realmente se ocupe extra sectorialmente o con las organizaciones sociales, La persona que recupera su libertad, que por lo menos tenga la posibilidad de trabajar sin que lo molesten. Y todas estas cosas hacen al abolicionismo, mientras vos no deslegitimes el fondo de la cuestión si no toda tu militancia táctica se va a desnaturalizar, y eso es lo que cuestionamos a los organismos de derechos humanos. O a los que van a la cárcel con la murga o a pintar un mural.

¿No suma esa actividad?

Suma siempre y cuando vos lo acompañes de un cuestionamiento radical y de fondo a la institución y a la cultura. Pero si lo haces simplemente para entretener a los presos y para aliviarles un poco su pesar, quédate en tu casa. Son bombas de humo, y altamente perjudícales para el camino contracultural que por lo menos nosotros pretendemos. Porque el mensaje que estas mandando es “el problema de la cárcel o de cualquiera de esas instituciones es por sus condiciones, y no por su esencia”.

¿Cuál es la diferencia?

Que si el problema de la cárcel es por su condición el problema se soluciona mejorando las condiciones carcelarias. Y sinceramente yo no creo que eso mejore las condiciones bajo ningún punto de vista. Por ejemplo a veces se toman como modelos las cárceles noruegas, son lujosas y tiene gimnasios pero el modelo noruego tiene una característica que es básicamente el de la exclusión, los aparta, y a veces estamos hablando de cárceles en islas con todo a su disposición. Y siempre que pienso en esto me acuerdo de Cuarrachino, que era un monseñor, quién en un momento cuando se discutía la homosexualidad en la Argentina, propuso que los homosexuales tengas todos sus derechos tengan todos los beneficios, que incluso tenga acceso a todos los lujos, pero que lo hagan en una isla, con constitución propia etc. Pensar en una cárcel ideal es básicamente pensar como Cuarrachino, y yo no quiero pensar como él.

Y después obviamente hay que sobrevivir al devenir de la humanidad, hay que generar tácticas de resistencia porque uno no es ajeno a lo que siente un preso, jamás, podemos sentir lo mismo porque es un mundo muy especial, hay que estar encerrado para saberlo que significa eso, nosotros podemos teorizar un poco, y transmitir lo que nos transmiten, pero una cosa no quita la otra, lo urgente y lo importante son complementarios, no son excluyentes. ¿Es urgente que los presos estén mejor? Y si, pero también es importante cuestionar el fondo de la cuestión, saber que aunque los presos estén circunstancialmente mejor, van a seguir siendo torturados porque estarán depositados en una jaula. La jaula es la tortura. El maltrato será una exageración de la tortura si queres llamarlo de alguna manera. Pero insisto en lo mismo, en este momento hay 20 personas en el bar, todos estamos tranquilos consumiendo café, agua mineral, una leche SINDOR, de golpe cerramos las puertas pasa un día, pasan 2 pasan tres, y te puedo asegurar que aparecen todas nuestras miserias. Te puedo asegurar que peleamos entre nosotros, que discutimos, que incluso nos vamos a dañar, y que si alguien es designado como autoridad lo vamos a odiar, y que la autoridad va también a odiarnos a nosotros porque estamos generándole problemas, y se genera un ambiente de caos incluso en un lugar como este que a primera vista no tiene cucarachas, no tiene suciedades, malos olores, y hasta esta bien pintado (bar de Chacarita, donde se realizo la entrevista). La cárcel es mucho más compleja que una pared pintada o una cama en condiciones. El desafío es instalar el debate en ese nivel. Un nivel que los organismos de derechos humanos no abordan.

¿Como evalúas el escenario de la calle, donde la sociedad está con furia pidiendo la sangre de un pibe que roba o el linchamiento?

Es complicado el escenario porque yo no veo eso a nivel generalizando. Caminamos por la calle ahora, 20 cuadras, como ejercicio y vamos a ver gente esperando el colectivo, circulando con el auto, a veces dialogando, a veces riéndose, a veces clientes porque vienen de un lugar, incluso con alguna puteada de un auto hacia otro, pero van a pasar horas y no vamos a ver ni sed de venganza ni violencia desaforada. Hay focos de violencia, manifestaciones de violencia, y que, en definitiva son consecuencia de aquello que describíamos al principio. En primer lugar, la hegemonía del saber, que es tremenda, con los mismos que diseñaron el estado capitalista, las cárceles y todas estas grandes bestias opresivas, son los que concentraron el saber. Y son los que se auto legitimaron, cuando uno va a los discursos criminológicos se da cuenta de que se genera una manera de abordar los conflictos sociales y después aparecen discursos religiosos, científicos, o ahora jurídicos, diciendo lo bien que se está haciendo en reprimir ciertos fenómenos o ciertas manifestaciones.

Hay espacios artísticos que se dedican a resistir y cuestionar, pero la gran masa del arte, en todas sus manifestaciones, se dedicó históricamente a legitimar. Yo estoy convencido de que si logramos romper ciertos elementos hegemónicos de esta cultura represiva, en la calle y en la gente, lo que se denomina pueblo o lo que quieras hay una potencialidad interesante para recibir estas ideas, incluso en escenarios como el de los linchamientos de hace algunos meses.

¿Y cómo lo contrarrestas?

Muy difícilmente uno logre esas cuestiones desde el convencimiento dialoguista o quizás sí, un rato, después terminas de conversar y la vida sigue, porque la cultura represiva se encarga de fijar conceptos desde la repetición, desde la habitualidad y para llegar a lograr que lo normal sea lo no represivo, para las personas que vos las ves circulando en forma no represiva, hay que ocupar espacios políticos. Y cuando hablamos de espacios políticos, hablamos de darle visibilidad a las alternativas. A los discursos contraculturales. Nosotros armamos “Locos Tumberos y Faloperos”, hicimos una película y vamos a la cárcel. Discutimos con organizaciones políticas.

Lo electoral, los partidos políticos ¿qué rol juegan dentro tu análisis?

Lo político electoral es solo una anécdota, es algo de transición, los sistemas políticos, la democracia, los derechos humanos son categorías efímeras y nos relacionamos con ellas desde esa fugacidad, es decir, si en algún momento nos encontramos con un proyecto político donde en alguna plataforma toque la cultura represiva dialogaremos. Los partidos políticos son actores circunstanciales, jamás vamos a reverenciar a un líder. Si el proyecto nacional y popular larga una nueva ley de salud mental que propone la desmanicomializacion, el abolicionismo penal va a estar apoyando, al menos nosotros y nuestra manera de ver el abolicionismo, pero si solo se construyen cárceles no hay alternativa que criticar. Hay un ranking de seres despreciables: Massa, De la Sota, Macri. Son despreciables y no son importantes como ellos creen o como muchos creen.

Enfrentarse a Cristina, al peronismo, a Macri; es fácil, pero a la cultura represiva que los atraviesa a todos es más complejo.images (2)

¿Cómo logran obtener la coordinación de una cátedra abolicionista en la Universidad de Buenos Aires (UBA)?

Tener una cátedra abolicionista penal por primera vez en 140 años en la UBA, ganamos una batalla. Sumado a que logramos insertar un proyecto de ley en el Congreso para eliminar el certificado de antecedentes penales. Dicen que ser abolicionista es que todo desaparezca de un día para el otro, con el violador que haces, con el genocida que haces… y es un proceso, un proceso contracultural, donde se vive transformando. Yo recurro a la poesía que para mí es el bastión numero uno. El poeta abolicionista tiene una concepción política muy clara donde sabe que es una táctica y una estrategia.

La cátedra es una conquista política que ganamos en la calle, con el contra congreso de no derecho penal que cuestionaba las formas de la UBA y fue todo en la calle. Se generó una dinámica de discursos fuertes y había jueces, fiscales y defensores, con personas recién liberadas. Se genero un respeto desde ahí.

¿La cárcel hoy para qué crees que esta?¿Qué función cumple?

La cárcel hoy por hoy es un depósito de lo que sobra que responde a una cuestión histórica. La cultura se encargo de que el tema de la cárcel no es un tema marketinero. Se encargo de diseñar políticas en la diferenciación entre los normales y los anormales. A nadie le interesa, para no contaminarse con las manos. Tanto vos como yo cometimos delitos, y muchos. Son 1500 conductas consideradas delito que salen del código penal. Si fuera por la ley tendría que haber más cárceles que fabricas de pasta, pero hay selectividad. Hay un criterio claro que es contra el enemigo anormal. Si te olvidas que las cárceles nacen en simultáneo a un montón de fenómenos políticos y culturales te olvidas una parte de la película.

Hay que tratar de que la cárcel sea cada vez más chica, que el proceso de desmanicomializacion siga avanzando, que los geriátricos sean sustituidos por otras prácticas, descentralizar el poder de manera que todos los conflictos que tenemos no sean resueltos solo por el estado. Hay experiencias de mediaciones comunitarias. De barrios con ciertas responsabilidades, hay una búsqueda posible. A partir de ese transitar ir viendo como la sociedad misma reacciona ante el proceso contracultural.

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