EL IMPERIO CONTRA ATACA

Un nuevo contexto político y social se presenta en América Latina. Una nueva embestida de la derecha encabezado por EEUU. La economía y los acuerdos internacionales son las armas del opresor. Por Juan Alberto Pérez.

Parece el título de un nuevo envío de la saga de la “Guerra de las galaxías”, pero no, sé trata de una nueva embestida de la derecha más recalcitrante con la anuencia de Estado Unidos para llevar a la región a una nueva etapa de sometimiento y opresión.

Las opciones políticas de derecha de Latinoamérica han iniciado un nuevo ciclo de acopio de poder. La asunción de Macri en Argentina, el golpe conservador en Brasil, sumado a la aparición de la hija de Fujimori en Perú, a la insistencia de Santos en Colombia y las vacilante Bachelet en Chile crean una atmósfera de cambio de manos en la política en América. Y no es menor que, como lo hemos dicho en otro artículo, EEUU quiere poner su patio trasero en orden , después de una década de enfocarse en la cuestión de medio oriente y la crisis económica.

Podríamos pensar que EUA está moviendo sus fichas. Por eso, el viaje de Obama a la Argentina, la embestida contra Dilma Rouseff en Brasil y el intento de golpe que pretenden realizar los aristócratas y conservadores en Venezuela, el lunar más grande que ha tenido en este tiempo el imperio.

No al ALCA

no-al-alcaEl interrogante que se plantea ante esta situación es ¿Que consecuencias traería la regresión a “las relaciones carnales”? En primer término, hay una búsqueda importante por parte de EEUU de impulsar áreas de libre comercio con toda la región. Ya nos recordaremos lo que fue el “No a ALCA” que se realizó en Mar del Plata en 2005. Recordemos que el ALCA era una iniciativa norteamericana, impulsada desde la caída del bloque sovietico y cuyo fin era generar que todo el territorio se vea como area de libre comercio, liberalizar los flujos de comercio entre los países del hemisferio sin contemplar ni el grado de desarrollo ni las asimetrías existentes entre los mismos. Se suponía una apertura indiscriminada de la economía latinoamericana, que provocaría así mayor desigualdad y pobreza.

Relaciones carnales

Ante tal rechazo se buscó pactar tratados bilaterales con gobiernos “amigos” directamente. Así es que, por ejemplo, desde 2012, EEUU y Colombia tiene un Tratado Bilateral de Libre Comercio. Al cabo de cuatro años se vió reflejado que este acuerdo no dio el resultado esperado por lo menos para los “cafeteros”. Y es que en este tiempo la balanza comercial a resultado muy desfavorable a los colombianos. Quienes desde los primeros dias vieron como las exportaciones a Norteamérica se iban disminuyendo en comparación con lo que importaban. Al punto tal de que en 2015, la balanza fue negativa en más de 2400 millones de dólares. Así mismo, los productos exportados fueron sólo materia prima, o sea, que pocos productos con trabajo agregado pudo comerciarse. Y se importó bienes industrializados. En definitiva, no aumento la industria colombiana su capacidad, no pudo crecer su parque industrial, no hubo más empleo y por el contrario, la mano de obra se abarató a consecuencia de las condiciones que establece el tratado.

Ponele TISA a la situación

obama-en-la-argentina-2177252h540Basado en este tratado con Colombia, y con el rechazo al ALCA, entre ceja y ceja, EEUU pretende establecer otro tratado regional al que ya se han adherido varias naciones. Se trata de TISA. Un acuerdo que ataca al comercio de servicios y su liberalización a escala global. El objetivo es desregular y privatizar los servicios. Este embiste contra el rol del estado y da mucha importancia a las multinacionales. De este acuerdo participan más de cincuenta naciones, en latinoamércia cuenta con el apoyo de Chile, Colombia, Costa Rica México, Panamá, Perú y Paraguay. Últimamente se pudo saber por la canciller argentina, Susana Malcorra, que el presidente Macri y su gobierno no verían con malos ojos ingresar.

Leer también: UNA NUEVA AVANZADA IMPERIALISTA LLAMADA “TISA”

TISA propone una serie de medidas peligrosas como: bajar las barreras de ingresos de capital extranjero al mercado local; permitirá a las corporaciones financieras exportar todos los datos personales de los consumidores más allá de sus países; prohíbe las reglamentaciones equitativas si “inadvertidamente modifican las condiciones de competencia” en detrimento de los intereses de las grandes multinacionales, y obliga a los gobiernos a cumplir la casi imposible tarea de predecir todas las posibles regulaciones financieras; los gobiernos firmantes se comprometen a no aplicar nuevas medidas de política financiera que, de alguna forma, limiten la desregulación absoluta establecida por el TISA; prohibir los controles a los flujos financieros para apaliar las crisis; aceptar las reglas financieras vigentes en otros países, delegando así cierto grado de soberanía; contiene una cláusula que prevé que los gobiernos publiquen de antemano los borradores de las normativas o reglamentos, obligándolos a aceptar un debate legal previo a su entrada en vigor, dando pie a las multinacionales a desplegar su arsenal de lobbies y burós de abogados para evitar su aplicación; no se podrán establecer preferencias para instituciones bancarias o compañías de sus propios países, ni siquiera con la intención de garantizar los fondos de pensiones o de estabilidad de sus contribuyentes, para asegurar su disponibilidad y rentabilidad; y finalmente dejar a los gobiernos sin defensa legal para sus regulaciones.

Bloques flexibles

michel-temer-mauricio-macri-640x360No obstante lo cuál, toma fuerza en todo el mundo, pero mayormente en América Latina, la idea de que los bloques regionales son un estorbo para la implementación de este tipo de politicas que pretenden liberalizar y quitarle soberanía a los pueblos. Así es que, muchas de las “grandes potencias europeas” comienzan a ver con buenos ojos la salida de la Unión Europea. Es el caso del Reino Unido que al no ver realizada la satisfacción de una serie de medidas que favorecen sus intereses llamó a un referendúm para evaluar la escisión. Por estos lados la idea es diferente, los bloques deben permanecer pero deben adaptarse a los tiempos que corren. Así es que, el flamante gobierno brasileño y el argentino comienzan a hablar de un “MERCOSUR más flexible”. Esto propende a que cada país del bloque pueda negociar con otras naciones y bloques regionales sin las reestricciónes que el MERCOSUR plantea. La Decisión Nº 32/2000 del Consejo Mercado Común (CMC) obliga a los estados parte del Mercosur “a negociar en forma conjunta acuerdos comerciales con terceros países o agrupaciones de países extrazona, en los cuales se otorguen preferencias arancelarias”. Los brasileños, y sobre todo los empresarios cariocas, piensan que esto coarta sus posibilidades de “crecer”. Sin embargo, esta flexiblización planteada provocaría una caída en desidia a los paises con menores capacidades económicas del bloque, por caso Uruguay y Paraguay; como así también a parte del sector industrial de la Argentina que tendría que competir en uno de los mercados más importantes, como el brasilero, en igual de condiciones o desventaja, aún no se sabe, con productos de otras latitudes.

Así es la batalla de esta era. La cuestión no pasa por golpes militares, guerrillas o revoluciones. Se trata de oprimir por medio de la economía. Una herramienta que lleva al hambre, la pobreza y la muerte a mucha mayor cantidad de personas que cualquier guerra que uno piense. Así es la nueva embestida imperialista. Es impulsada por Estados Unidos, es bienvenida por toda la derecha local.

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