Una inesperada intervención municipal aparta de la gestión a los vecinos que han puesto su esfuerzo para que funcione como lo hace hasta hoy. Se utilizó la fuerza policial para apartar a la gente del espacio. El municipio se apropia de un lugar que ya está ganado por el barrio. Por Juan Alberto Perez.
Es importante destacar que en estos días en los que se promueve cada vez más el “no te metas” o el “todo el que hace algo es porque se lleva un vuelto”, en el Cine Wilde los vecinos que formaban parte de la Comisión Directiva lo hacía ad honoren. Eran voluntarios que sacrificaban horas de trabajo o momentos familiares para poner su granito de arena en la construcción de este lugar referencial de la cultura en el conurbano bonaerense.
Lo que más duele a los integrantes de la Comisión Directiva fue que todo este esfuerzo no fue reconocido como se debió por parte del municipio de Avellaneda, ya que el 9 de agosto, mediante el uso de la fuerza policial, encadenaron la entrada del Cine Wilde e impidieron el ingreso de cualquier persona. No hubo un aviso previo y se enteraron por redes sociales que los representantes de la gestión Ferraresi se harían cargo del espacio.
Jorge Ferraresi (intendente de Avellaneda) les había dicho que el municipio intervendría en el espacio pero que la Comisión continuaría en la toma de decisiones. Posteriormente, el mismo intendente Ferraresi, en una reunión con los integrantes del colectivo que gestionaba el Cine, les informó de la municipalización del lugar, les presentó a la nueva directora y les ofreció “seguir colaborando si querían”.
Se inició una campaña para manifestarse contra la nueva forma que adoptó el Cine. Por eso, los vecinos juntan firmas e intentan visibilizar los hechos sucedidos. Porque afirman con toda seguridad que el #CineWildeDeLosVecinos no será jamás de los funcionarios, porque ya le pertenece al barrio.

