MULTISECTORIAL CONTRA EL AGRONEGOCIO «LA 41», DE PIE FRENTE AL «CAMPO» QUE ENVENENA. (PRIMERA PARTE)

Por Deodoro Erdosain 

Plena primavera en la provincia de Buenos Aires. El asfalto gris oscuro de la ruta corta en línea inmensas extenciones de suelo matizadas de diferentes tonos de verdes, marrones y ocres en campos que, vistos desde las alturas se asemejan a un monótono collage de tejidos escoceses.

Por la ventanilla del micro puede observarse el detalle de la trama y en la banquina se ven claramente los zurcos trazados con presición milimétrica, los brotes de soja, trigo o maíz, extraordinariamente idénticos y, a intérvalos, parcelas de tierra arrazada por los químicos que esperan nuevamente el embate de las sembradoras.

A lo lejos se divizan polvaredas levantadas por camiones, tractores, fumigadoras y camionetas de alta gama utilizados para extraer riqueza envenenando el suelo.

Foto: Osiris Martí

La ruta 41 une los pueblos de San Antonio de Areco y San Andrés de Giles. Encomendades a estos y a otres, buscando vanamente protección para llegar sin tragar demasiado glisfosato, nos dirigimos del primero al segundo a entrevistarnos con Eli para que nos cuente sobre «otra 41»: la Multsectorial Contra el Agronegocio.

La interrumpimos mientras trabaja desde su casa y nos recibe en una mesa de uso diario devenida en escritorio que soporta computadora portátil, equipo de mate y el libro de Kate Millet «Política sexual». Ella es profesora de literatura en varias escuelas de la zona, militante ecofeminista y madre de tres hijes a les que acompaña en sus diferentes etapas de crecimiento.

Nos abraza, nos saluda con un -«¡Compañeres!»- y nos invita a tomar asiento y unos amargos, a la vez que conversamos de cómo están el pueblo y la gente en esta distópica cuarentena.

Foto: Osiris martí

Luego del pantallazo que nos brinda, del cual extraemos imágenes de la «nueva normalidad» que poco a poco se va instalando con su consabido distanciamiento vincular, le pedimos que nos hable de la «Multisectorial», de sus orígenes, de su conformación de sus objetivos y sus acciones.

Con excelente predisposición nos relata que, dicha agrupación su nombre del artículo 41 de la Constitución Nacional, el cual reza:

«Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satizfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.

Las autoridades prooverán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y la diversisdad biológica, y a la información y educación ambientales.

Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias los necesarios para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales.

Se prohibe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos».

Haciendo hincapié en la vulneración de este derecho por parte de sectores políticos y empresariales, Elízabet nos cuenta que la Multisectorial nace como consecuencia de las fumigaciones con agrotóxicos que se realizan periódicamente en la mayoría de los campos que lindan con poblaciones y establecimientos habitados, en la zona que comprende los partidos de S. A. de Giles, Luján, Gral. Rodríguez, Navarro, Exaltación de la Cruz y S. A. de Areco.

Con meridiana claridad narra que algunas personas afectadas por la suelta de venenos en el aire comenzaron a advertir sintomatologías recurrentes y enfermedades extrañas en sus propios organismos y en sus familiares, amigues y allegades, por lo que comenzaron a relacionar dichas patologías con el uso indiscriminados de pesticidas, herbicidas, fungicidas y otros tóxicos que se requieren necesariamente para la producción agropecuaria con semillas transgénicas. Esta relación entre enfermedades extrañas y agrotóxicos, relata, fue puesta de manifiesto por una mujer, farmaceútica de profesión, que, migrando desde C.A.B.A. en busca de un ambiente sano para ella y su familia, en Exaltación de la Cruz, se encontró con que en el comercio donde trabajaba, la venta de broncodilatadores se triplicaba en comparación con las efectuadas en la Capital Federal. Alertada por estos números, se puso en contacto con algunas víctimas del agronegocio, oganizándose para recabar datos  y comenzar a visibilizar tamaña problemática.

La evidencia se hizo patente para Eli cuando, dando clases en la escuela rural donde trabajaba, enclavada ésta junto a un campo explotado por la producción de transgénicos, observó en plena actividad áulica cómo una máquina pulverizaba a corta distancia de alumnes, auxiliares y docentes, ingentes cantidades de veneno y palpó la consabida intoxicación instántanea de casi todes les presentes. Este episodio derivó en que Eli junto a algunes otres docentes se agruparon para radicar una denuncia contra las personas implicadas en la fumigación  y en el comienzo de una lucha en conjunto con los llamados «Pueblos Fumigados» con los que van transitando un camino plagado de escollos en el que acumulan y comparten experiencias, a la vez que advierten la connivencia entre agronegocio extractivista contaminante y poderes políticos. Sobre esto refiere: «Dentro del grupo hay cumpas que aportan un montón de información al respecto (se refiere a causa y consecuencias de ese modelo productivo), pero hay un momento en el que parece ser que solo una decisión política podría protegernos de esto, debido a que no ha alcanzado con la organización del pueblo ya que, al toparnos con esto, lo primero que pensamos fue, bueno, vamos por las buenas, presentamos la ordenanza (poniendo límites a las fumigaciones) en la creencia de que el Estado debería protegernos de esto, y no fomentar lo que nos está matando. Esto lo decimos porque en «Pueblos Fumigados» Hay un montón de médicos que han estudiado en profundidad los efectos que tienen los agrotóxicos en la salud humana. El problema es que no se reconoce y cuesta un montón que desde el sistema de salud público se documente la relación entre los problemas de salud de la población y los agrotóxicos. Porque el cáncer, te pueden decir que es por genética; los problemas respiratorios por otro motivo, pero no toman en cuenta el tema de la contaminación ambiental que en esta zona es terrible».

Tras revelarnos escalofriantes datos sobre esta cuestión y mencionarnos casos de personas que sufren afecciones crónicas, algunas fulminantes, producidas por el afán de lucro mezclado con veneno, pasa a describirnos  cómo ella nota el deterioro del ambiente, de la tierra y el éxodo y/o extinción de poblaciones de animales silvestres, observando que «hay todo un cambio que es impactante, pero como sucede lejos de la ciudad , por ahí las personas ni se enteran lo que están comiendo, porque lo que compran en los supermercados  contiene, generalmente, derivados de esos venenos».

Le preguntamos, entre otras muchas cosas, si dentro de la Multisectorial hay grupos que estén practicando alternativas a este nocivo modelo productivo y nos dice que en el último tiempo vienen trabajando una serie de propuestas vinculadas con la agroecología y que, si bien no encaran ningún proyecto grande ya que «ninguno tiene tierra», existe la motivación por las huertas familiares y por una alimentación mas sana, siendo que todes forman parte de grupos de compra de bolsones de alimentos libres de agrotóxicos.

En la próxima entrega de esta nota, tomaremos la palabra de Eli para ilustrar las disputas a nivel parlamentario que la Multisectorial mantiene con especuladores y polítiques; las iniciativas que el grupo pretende encarar este año y algunos logros y fracasos de una organización más que interesante que brega por visibilizar un problema que nos afecta a todes.