«ORGULLO DE AMAR EN LIBERTAD Y DE SER QUIENES QUEREMOS SER, PORQUE PODEMOS»

*Por Nele Falivene

Foto de portada Martín Vera

El 28 de junio se conmemora a nivel mundial el Día del Orgullo, para reivindicar la diversidad, la comunidad LGBTIPQ+[2] que nos cobija. Recordar que existimos y resistimos a sociedades y políticas represivas como las que llevaron a los disturbios en el bar Stonewall Inn, ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, que comenzaron el 28 de junio de 1969 luego de una fuerte redada y represión policial contra los y las asistentes al pub. A partir de allí se dieron lugar una serie de marchas y manifestaciones en protesta contra el accionar policial. Desde entonces la fecha se conoce como la Revuelta de Stonewall y abrió camino en la historia de la comunidad y nuestras luchas.

Ahora bien, ¿qué pasa hoy, más de medio siglo después?

Tanto a nivel mundial como a nivel país, hemos avanzado en conquistas de derechos para nuestra comunidad que no se puede negar, pero aún nos falta. Siempre falta. Tras años de luchas inagotables, de resistencia con orgullo y convicción contra toda violencia que se nos ha llevado a miles de compañeras, compañeros y compañeres en manos de quienes creen tener el poder de decidir sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos.

Tras años de prejuicios, de patologización, de persecución, de señalamientos y culpabilidad, de hostigamiento civil y policial; esa es nuestra historia: una historia de condena social por ser y amar diferente a lo establecido. Pero también nuestra historia es de lucha en dos caminos paralelos aunque refractarios: hacia un Estado que contemple nuestras demandas y garantice nuestros derechos; y hacia una sociedad que le pierda temor a los cambios, que deje de juzgar, de desaparecer compañeres y de matarnos.

Cuando los gobiernos trabajan en pos de la justicia social, se conquistan derechos. Lo importante luego es garantizarlos, concientizar y no dar un paso atrás en la ardua labor de asegurar mejoras en nuestra calidad de vida. En Argentina, las políticas neoliberales como las del gobierno de Macri y todo su gabinete, han sido una piedra en el camino, pero no así un freno: hoy ya es Ley el cupo laboral travesti-trans.

Foto: La Brújula 24

Nos motoriza el orgullo, el amor, la libertad y no hay nada que pueda contra ello. Quienes ocupan cargos políticos tienen la responsabilidad de trabajar por el bienestar de todes les ciudadanes; algunos y sus ideologías reproducen y alimentan discursos de odio que terminan naturalizando acciones que nos condenan. Y he aquí el efecto refractario del Estado en la sociedad: Cuando decimos “el Estado es responsable” es porque también

depende de este organismo que la sociedad cambie. Por ende, sus políticas pueden tener efecto positivo o negativo para nuestra sociedad en general y ni hablar de esta comunidad en particular. Porque por eso Tehuel De la Torre, un pibe trans de 21 años que ya lleva más de cien días desaparecido por ir en busca de trabajo, es responsabilidad del Estado.

Hoy, si  no aparece con vida, la ley de cupo laboral trans le quedó tarde. A él le quedó tardío todo: La cobertura en los medios y el respeto por su identidad también. Porque más allá de la Ley de identidad de género no se lo nombró como corresponde; y el Estado, como trabajó sobre ello… Se los dejo a su criterio. Sólo voy a decir que somos las organizaciones las que marcamos el camino, siempre. SIEMPRE.

En este camino de trans-formación pregunto ¿Por qué aparecieron flyers con la foto o el dibujo de Tehuel y la frase “compartilo como si fuera CIS”? 

Primero, para explicarlo hay que entender las definiciones y la terminología. “Cis” se le dice a una persona que su género coincide con el que se le asignó al nacer, con el que figura en su DNI. Es lo opuesto a lo TRANS. Y porqué este reclamo: Porque nuestras vidas siempre fueron negadas, invisibilizadas y pedimos que se viralice así como cuando desaparecen a una piba.

¿Por qué una piba desaparecida o una infancia arrebatada se difunde mucho más que un pibe trans? ¿Por qué los medios no cuentan los travesticidios? ó ¿Por qué aún hoy nos cuesta tanto hablar de ello? ¿Por qué la marcha por los travesticidios no es tan multitudinaria como las #NiUnaMenos? Porque aún reinan la heterosexualidad obligatoria y el patriarcado. Porque como dice la gran Susy Shock en su poema “El beso”, nuestra historia ha sido una historia cercenada y opacada. Movilizarnos es urgente, besarnos también:

(fragmento)

Besarse sabiendo que nuestras salivas

arrastran besos denegados,

opacados, apagados, cercenados, mutilados, hambrientos,

que no son solo los nuestros.

Que tu labios y los míos, mientras rajan la tierra

la construyen,

y hay una historia de besos

que el espanto no ha dejado ser,

y que por eso te beso

los beso,

las beso,

les beso,

me besás,

y besaremos.

Por eso, el beso.

(Poema de la cantautora travesti, activista y sudaka, Susy Shock. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=BpwgKQ7d2NM)

Infancias libres: “Seamos ese adulte que necesitábamos cuando éramos chiques”

Hay padres que se oponen a la Educación Sexual Integral catalogándola como “Ideología de género”. Permítanme decirles que la ideología de género ya existe y se nos es impuesta desde el momento en que ven nuestros genitales en una ecografía, desde que eligen un nombre; desde que deciden qué color de ropa comprarnos o qué juguetes regalarnos o permitirnos usar. Sí, eso es una ideología de género impuesta: biologicista y binaria, ¿y porqué digo impuesta? Porque hay una lógica premio/castigo en la construcción de las infancias: castigarnos si nos encuentran usando otra ropa o un juguete que según estos adultos no son los correctos si sos nena o varón, y felicitarnos o festejarnos cuando resaltamos o remarcamos con actitudes, lenguaje o expresiones corporales el género que creyeron es el nuestro.

“Los nenes no lloran”, “El rosa es de nenas”, “No seas maricón”, “El camioncito es para varón”, “¿Es para regalo, nena o varón?” y como estas miles de frases más. Ni los colores, ni los juguetes, ni la ropa tienen género. El género es una construcción individual y por ende social, y hace años que hay personas que rompemos con ello, que jugamos y elegimos con libertad qué ropa usar. El paso ahora es respetarlo y hacerlo parte de un amplio abanico de opciones. Cuanto más felices son les niñes cuando les dejamos jugar en libertad y experimentar sus emociones. No le arrebatemos la imaginación, no castiguemos el juego, no limitemos sus expresiones y sus sentires. Seamos aquelles adultes que necesitábamos cuando éramos chiques: Adultes que escuchen, que abracen, que acompañen, que pregunten, pero sobre todo que ESCUCHEN y respeten. Y si no entienden, si les cuesta, si les duele que sus hijes/sobrines/nietes no sigan sus expectativas ¡No les castiguen! Mejor hagan terapia para poder ser esos padres, madres, tíos/ as, abuelos/as que aman, y verán que felices van a ser al ver a las infancias crecer en libertad y con la alegría de sentirse acompañades.

 

“Ama al prójimo como a tí mismo” ¿Qué pasa en el interior?

 Si nos corremos del centro y de las grandes ciudades y llegamos al resto de las provincias y pueblos del interior vemos y sentimos como estos castigos se agudizan, como nos criminalizan, nos violan, nos matan, nos expulsan de nuestros hogares; gran parte de ello tiene que ver con la religión. En los pueblos, los discursos del catolicismo y cristianismo tienen mucha más fuerza que el amor, ese amor libre de mandatos sociales, políticos o religiosos. Ese amor que es cariño.

Cuando oigo a los fundamentalistas de la moral me pregunto dónde quedó aquello de amar al prójimo como a tí mismo. Me (les) pregunto ¿así es el amor para vos, así te amás a vos? ¿Tanto te juzgás y te castigás? ¿Crees que amarte es cumplir a rajatabla los mandatos de alguien más? Pero bueno, como siempre digo: quienes somos nosotres para juzgar la vida del otro. Ahora bien, no puedo ni podemos permitir ideologías y discursos que como resultado traigan violencia y sufrimiento, que nos atrasen, que vayan en contra de la marea del cambio, de la evolución y el crecimiento social que el transfeminismo interseccional y antirracista viene surfeando hacia una sociedad menos violenta, más justa y equitativa para todas, todes y todos.

Martín Vera

Por eso celebramos y no vamos a ocultar nunca más el orgullo de vivir y amar en libertad, de ser quienes queremos ser porque podemos, porque deseamos y porque el único objetivo individual y común es el bienestar.

Por eso marchamos, nos organizamos, convocamos, luchamos, educamos, nos besamos, bailamos, gritamos, cantamos, nos abrazamos y recorremos las calles cada vez con más fuerza en las marchas del interior del país. Porque militamos en el territorio que habitamos, porque es hoy, aquí y ahora. Porque el amor vence al odio y la organización al tiempo. Por les que ya no están, por Diana Sacayán y Lohana Berkins, por Tehuel, por la Pepa Gaitán, por nosotres, les adultes con su niñe interior herido y por quienes vienen por detrás:

Al closet no volvemos nunca más.

 

*Activista y militante trans no binarie en LGBT+SAdA, Autoconvocades por el Aborto Legal Areco – Giles, Asamblea de Mujeres y Diversidades Areco (AMDA), 8MSAdA, Frente de Todos Areco y  Movimiento Arraigo.

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