Por Redacción ANCAP
La gestión de Milei promete ser un verdadero vendabal arrasador de derechos. Un encubierto Golpe de Estado se cierne sobre la sociedad argentina, oculto entre los plieges de un llamado Decreto de Necesidad y Urgencia que desarticula la intrincada maquinaria estatal para llevar adelante otra reforma neoliberal en beneficio de las corporaciones y en contra de la clase trabajadora.
Con la experiencia acumulada durante la era Macri, la clase «propietaria» se abroqueló a la figura del «out sider» y lo puso a jugar en su equipo para que sea él quien aplique, esta vez metódicamente y en forma de «shock», las políticas que éllos y su gradualismo no se animaron a aplicar o que fueron resistidas por la población en las calles (léase «reforma previsional», «dos por uno», etc.)
Esta vez, el método parece mas riguroso y el plan está siendo ejecutado con bastante prolijidad.
El «protocolo antipiquetes» de la Ministra Bullrich es la punta de lanza del Gobierno Nacional y con él pretende contener las reacciones populares que comenzaron el mismo 20 de diciembre, cuando las organizaciones de izquierda irrumpieron en la Plaza de Mayo, tras algunos forcejeos con las fuerzas de seguridad, para conmemorar un nuevo aniversario del «Argentinazo». El inaudito despliegue de efectivos que obligó a lxs manifestantes a movilizarse por las veredas porteñas fue el «avant premier» de lo ensayado en Jujuy por Gerardo Morales y la ostentación de fuerzas llevada a cabo con tamaña espectacularidad parece ser la clave del modelo que se intenta instalar. Con todo, el Ejecutivo se vió obligado, por la pertinacia de las organizaciones sociales, a posponer el anuncio del decretazo hasta las 21.00 hs., hecho que provocó el espontáneo «cacerolazo» que hasta bien entrada la madrugada se dió en varios puntos del país y tuvo su epicentro alrededor del Congreso Nacional. Las réplicas posteriores terminaron con un jubilado muerto de un infarto, varios manifestantes y periodistas detenidos en Córdoba y una buena cantidad de gaseadxs allí donde la protestas se hicieron mas intensas.
En tanto el aparato mediático al servicio de la clase dominante ningunea el descontento de la población y vanaliza la justa causa del reclamo para que se rechace el mamotreto por el cual se abre la posibilidad de privatizar y extranjerizar lo poco que queda del país, las centrales «obreras», emulando al General Alais, convocaron a una manifestación para el miércoles 27, en la que se movilizaron cientos de agrupaciones sindicales, organizaciones sociales y la ciudadanía inorgánica para pedir al Poder Judicial la nulidad del DNU; pedido que fue rechazado por considerar los jueces que no ha lugar a la medida ya que aun no ha entrado en vigencia el dicho Decreto. En el acto relámpago que enmarcó la movilización y en el que llamativamente ningún dirigente sindical de renombre tomó la palabra, una locutora anunció la voluntad de la dirigencia de reunirse para organizar un plan de lucha de cara a los» tiempos que se vienen». No obstante la incapacidad de la Ministro Bullrich de impedir que la manifestación ocupara las calles de la ciudad, la policía Metropolitana detuvo en la desconcentración pacífica a al menos 6 personas, entre ellas otro periodista.
Por su parte, los efectos del famoso decreto desregulatorio comienzan a hacerse sentir y ya lo sufren inquilinxs, cesanteadxs, pequeños comerciantes, trabajadores, en fin, el pueblo.
Es que, aunque el decreto aun no haya sido refrendado por el Congreso Nacional, las políticas a las que éste dá marco ya se practican de hecho y todo parece indicar que poco hará el Poder Legislativo para desconocer la constitucionalidad del mismo.
Frente a este panorama, el Gobierno redobla la apuesta y llama a seciones extraordinarias para profundizar el desguase de la parte del Estado que, mal que mal, garantiza un mínimo de protección a las clases populares, amenazando con convocar a un plebiscito si el Poder Legislativo no aprueba sus criminales medidas.
Atónita e impasible, la inmensa mayoría de la población sufre resignada la pauperización de sus condiciones de vida, inmersa en una crisis de representatividad al mejor estilo 2001, pero reticente a desencadenar el estallido. Es que la experiencia de aquella gesta inconclusa dejó en el inconsciente colectivo la enseñanza de que, para «que se vayan todos», hace falta una verdadera organización popular que, desbordando las anquilosadas estructuras organizativas vigentes, sea capaz de enfrentar a los grupos de poder enquistados en todos los niveles de nuestra sociedad y esté dispuesta a jugarse el todo por el todo en pos de construir un país digno de ser vivido. Lamentablemente esa organización es hoy inexistente a pesar de la buena voluntad de millones de personas que, desde sus espacios de militancia se sacrifican día a día envueltxs en esta dura realidad que no dá tregua.
La tarea mas urgente, para quienes tenemos dimensión de la catástrofe que se avecina, es construir una porderosa Fuerza del Pueblo (desde las bases, desde los barrios, desde los lugares de trabajo, de estudio, de investigación, desde los clubes de barrio, desde las asambleas, desde los medios alternativos, desde las comunidades, desde los centros culturales, desde los grupos de amigxs, desde cualquier nucleo que contenga a mas de una persona, etc.), que en su desarrollo proyecte y estimule la toma de conciencia a través de la discusión y la formación política en un escenario de devastación del pensamiento crítico colectivo, condición indispensable para una transformación social positiva y para enfrentar a las «Fuerzas de Cielo» que, como en la última sudestada, prometen arrazar con todo.

Excelente artículo.
Es verdad que se avecina una catástrofe pero muchos no se dan cuenta.
Las » fuerzas del cielo » arraSarán con todo.
Lamentablemente .