Por Redacción ANCAP
Jornada de lucha, jornada de resistencia, jornada donde se dejó en claro que la única lucha que se pierda es la que se abandona.
10 de diciembre de 2023 fue el día de la asunción de Milei. Aquel día su discurso lo dio de espalda al congreso y de cara a su electorado. Simbólicamente fue fuerte, siendo el primer Presidente en no hablarle al congreso en el día que llegaba al poder. Esta muestra de “rebeldía” era vista por analistas políticos y el resto de la sociedad como algo que empezaba a cambiar en la historia política, un Presidente que no iba a escuchar a un congreso, y el que se empezaba a creer un emperador.
En campaña dijo que había que hacer un ajuste y que él era el indicado, pero que ese ajuste lo iba a pagar la casta política. Bueno, la realidad actual, desde el último 10 de diciembre cambió radicalmente. No solo el brutal ajuste golpea al bolsillo de los más relegados en la sociedad y hace replegarse a la clase media, sino que la “casta” política termina uniéndose a Milei dándole quorum para el dictamen, para que el “caputazo”, que no es más que la ley ómnibus y el DNU firmado por Luis “toto” Caputo, escrito por Federico Sturzenegger, entre otros incluidas las grandes empresas que se ven beneficiadas.
Este intento de querer cambiar el paradigma económico, social, político y cultural de nuestro país, de un modo dictatorial tuvo su respuesta en las calles del país. Cuando parecía que una CGT oxidada y obsoleta se iba a seguir quedando en su silla, llamaron a un paro nacional en contra del brutal ajuste que impuso el gobierno de Javier Milei, entre otras consignas.
En diálogo con ANCAP dos jubiladas que a pesar de las altas temperaturas decidieron acercarse a la manifestación afirmaron “Vinimos porque la patria no se vende, porque no podemos perder mas derechos, vinimos por los artistas y lo que les están haciendo, porque la cultura tampoco se vende. Para Milei el ajuste lo debe pagar el pueblo, pero el pueblo no es casta”.
La jornada se vio teñida de multitudes en las calles desde temprano, tanto en el centro porteño, como en Rosario, San Luis, Córdoba y otros puntos del país, muchos y muchas encolumnados detrás de centrales de trabajdorxs, gremios, organizaciones y muchos otros solos, de a pie, sin ningún color, solo con la sola idea de no dejar a avanzar al atropello de este nuevo gobierno que intenta imponer recetas ya conocidas, en la que decantaron en la última peor crisis de nuestro país.

