Todo dengue es político

Por Sergio Otero. Colectivo trabajadores salud bucal. Docente salud pública UNAJ.

El tremendo brote que sufre hoy argentina, no solo en su zona centro, sino en el nordeste y hasta en zonas patagónicas, no es casual. Es mas bien causal.

El dengue, enfermedad viral transmitida por el mosquito aedes aegipty, tiene un ciclo exponencial cada 4 años. Me gusta caracterizarlo como un mosquito neoliberal. Coincide desgraciadamente con los periodos neoliberales que sufre mas fuertemente nuestro país cada 4 años. Los gobiernos progresistas y/o peronistas, como el de Fernández (2019-2023) tambien han sido neoliberales por supuesto; pero han sido mas presentes que los abandónicos de Macri y de este periodo que hoy nos toca.

El dengue es endémico en Brasil, Paraguay; esta presente en Bolivia, Ecuador y los demas paises de A. Latina.
Argentina lo sufre fuertemenete desde el verano de 2016. En aquel entonces, Macri desfinanció el departamente de frontera que estudiaba enfermedades subtropicales, que dependía del Ministerio de salud de Nación. Primer antecedente grave para entender lo que hoy nos pasa.
Ya en el gobierno de A Fernandez, recordemos que Ginés puso mas énfasis en el dengue en 2019 que en el covid. Sin saber lo que se venia en esa pandemia mundial, Ginés veía que el dengue volvía a brotar.
Hoy 4 años despues, nos enfrentamos a esta «peste» vaciadora del Estado y negadora de realidades.

Acción comunitaria para fabricación de repelente casero.

El dengue es una enfermedad compleja.
Mucha de la informacion que oimos en medios y redes, apuntan a la responsabilidad individual (desde el «que hiciste hoy contra el dengue», hasta todo lo que nos dicen que debemos hacer en nuestras casas).
La lucha contra el dengue debe ser abordada desde varias aristas y de manera intersectorial.

Municipios, Provincias y Nación tienen las herramientas y sobre todo los recursos económicos y administrativos para paliar los problemas que provoca la enfermedad y sus consecuencias posteriores.
Pero una sociedad empobrecida, hambreada, preocupada por los servicios básicos impagables, con sueldos miserables y sin acceso a los elementos de prevención y cuidados personales, puede pensar en lo que le toca hacer para no enfermar?
Abandonar a las personas a su suerte ante enfermedades no es un crimen de Estado? No es incumplimiento de los deberes de funcionario público?

Las comunidades organizadas estan dando respuesta en lo singular y particular. Jornadas de prevención, mingas para cortar el pasto, información autogestionada para vecinxs, fabricación de repelentes caseros (producto del saber popular ancestral y de pueblos originarios).

La única cosa que puede hacer el Estado, no es fumigar. Hay muchísimas estrategias que los gobiernos deben llevar adelante, entre las mas importantes:
*acompañamiento de los pacientes que padecen.
*seguimiento
*regulacion del mercado de repelentes (un imposible hoy)
*políticas públicas en torno al cuidado y mejoramiento medioambiental (otra utopia)
*dejar de desfinanciar al sistema público de salud, mejorar salarios e infraestructura.

En definitiva, no solo importa la coyuntura del dengue. No alcanza con nuestra acciones personales.
Desde muchos lugares se necesita ampliar esfuerzos.

Mientras tanto, todo dengue es político.

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