A 59 años del bombardeo a Plaza de Mayo: CANCIÓN DEL ANTIAVIONISTA

Por Miguel Hernández 

Arte de tapa Martín Vera 

 

Que vienen, vienen, vienen

los lentos, lentos, lentos

los ávidos, los fúnebres,

los aéreos carniceros.

 

Que nunca, nunca, nunca

su tenebroso vuelo

podrá ser confundido

con el de los jilgueros.

 

Que asaltan las palomas

sin hiel. Que van sedientos

de sangre, sangre, sangre,

de cuerpos, cuerpos, cuerpos.

 

Que el mundo no es el mundo.

Que el cielo no es el cielo,

sino el rincón del crimen

más negro, negro, negro.

 

Que han deshonrado al pájaro.

Que van de pueblo en pueblo,

desolación y ruinas

sembrando, removiendo.

 

Que vienen, vienen, vienen

con sed de cementerio

dejando atrás un rastro

de muertos, muertos, muertos.

 

Que ven los hospitales

lo mismo que los cuervos.

Que nadie duerme, nadie.

 

Que nadie está despierto.

Que toda madre vive

pendiente del silencio,

del ay de la sirena,

con la ansiedad al cuello,

sin voz, sin paz, sin casa,

sin sueño.

 

Que nadie, nadie, nadie

lo olvide ni un momento.

Que no es posible el crimen.

Que no es posible esto.

 

Que tierra nuestra quieren.

Que tierra les daremos

en un hoyo, a puñados:

que queden satisfechos.

 

Que caigan, caigan: caigan.

Que fuego, fuego: fuego.

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