Por Ana Cadabra
Foto Indymedia Argentina
Pero es verdad que seguimos con nuestras vidas. Que a la mañana la estación huele a pan y tortilla y los domingos el aire de hojas quemadas se mezcla con algún humo de asado y de chori. Es verdad, lo escucho, que se hacen planes, un recital, un partido, rendir exámenes, ver una peli, ir al médico, cargar la sube, celebrar los cumple. Todo sigue un curso ordinario mientras ocurre lo impensado lo inconcebible lo inaceptable.
Mientras llegan a las cárceles mujeres, pibes, vendedores, profesoras, estudiantes, jubilades, desocupades, y los funcionarios judiciales sellan carátulas, rubrican y cierran carpetas tres solapas confabuladas el día anterior.
Mientras se agolpan en las veredas de la fiscalía vecines, organizaciones, movimientos, solidaridades reclamando en vigilia que la Justicia se haga presente y finalice la farsa que retiene de manera ilegítima a ciudadanes detenides por el solo hecho de protestar. Por pisar la calle. Por reclamar, por disentir. Pero es verdad. Que hay un decreto, un machetazo a la clase trabajadora, una entrega de la patria, vigente e impune. Es verdad que se aprobó una ley usurpadora en un desparramo un reventón de revelaciones de cohechos sobornos coimas corrupciones arreglos vergonzantes deslucidos en la represión desatada para silenciar a un pueblo lúcido y memorioso. Pero es verdad que la vida sigue a cuerda, y con privados de su libertad todavía el día del padre agita el barrio y las compras escasas y las ofertas. Y todavía con detenides tendremos mesas familiares aunque haya quienes desconocen qué futuro les aguarda a hijes, madres, compañeres, sobrines encerrades en cárceles por haber levantado la voz frente al atropello y el ultraje, frente a otro hecho histórico que nos entrega a la usura y a niveles de explotación que muches todavía no pueden imaginar. Es verdad que no sabemos qué se les acabará primero si el desprecio el desencanto la guita o las pretensiones. Es verdad que no sabemos si les llegará algún día la conciencia de clase, si saldrán a buscarla o si harán preguntas pertinentes a sus condiciones materiales de existencia para cruzarla en el camino a los bajos fondos de la miseria planificada y de la destrucción ambiental de quien asola la tierra ajena y depreda un tesoro que nunca se reparte ni derrama. Es verdad que la represión de un Estado embustero autoritario fascista reparte palo y espanto y que el terror se esparce, es verdad también que cuando el terror avanza se cree intocable. Hasta que un rumor le toca el hombro y descubre que aquello que daba por muerto nunca se había dado por vencido.
