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2º PEÑA SOLIDARIA EN EL C. C. MANUEL SUÁREZ (BASTIÓN DE RESISTENCIA)

Por Alberto Lezin

Fotos y video Ana Cadabra 

El pasado y gélido sábado 6 de julio, en el barrio Piñeyro de Avellaneda no se sentía el frío o se sentía menos que en el resto del conurbano bonaerense. Es que desde muy temprano, en el 1635 de la calle Hipólito Yrigoyen, el trajinar de lxs cumpas aumentaba la temperatura ambiente e irradiaba su calor humano mas allá de las paredes del local. Los preparativos para la Peña Solidaria alcanzaban su cénit y la esperanza entibiaba a quienes se iban arrimando al fueguito de la resistencia. Con la llegada de cada compañerx, una nueva llama se encendía en el crepitar de voluntades y se unía al incandescente fogón que significó tan necesario encuentro.

 

El aroma del guisito y las empanadas convidaron a entrar desde las 13 horas y, al cruzar la puerta, lxs recién llegadxs se iban quemando en sonrisas y abrazos hasta ubicarse en los desordenados grupos de mesas que, por su proximidad y por estar colmadas, casi no dejaban paso entre ellas.

Mientras se esperaba a lxs artistas empezaron correr algunos vinitos que siempre son combustible del alma cuando se comparte entre hermanxs de lucha. En ese clima comenzó a sonar la música de la mano de Leonel Parful, quien con sus canciones hizo subir el mercurio en los termómetros de la zona.

A continuación, Compañerxs organizadores hicieron mención del objetivo de la Peña, relacionado con crear un fondo de lucha destinado a ayudar a trabajadorxs despedidxs por el actual Gobierno Nacional y con reunir en ese espacio de solidaridad y camaradería a quienes venimos resistiendo el embate del neoliberalismo en auge. Acto seguido tomó la palabra una de las afectadas por los despidos en el Estado, quien con más de 15 años de comprometida labor fue dejada cesante sin causa ni aviso. Dicha compañera destacó la solidaridad con que se siente abrazada y se pronunció en favor de continuar dando la desigual pelea pese a las crueldades de lxs funcionarixs de turno.

Enmarcado por obras del artista plástico Martín Vera, quien expuso en las paredes interiores sus combativos retratos de Osvaldo Bayer, Santiago Maldonado y Jorge Julio López, continuó el folklore a cargo del dúo Kumpa Masi y su puñado de «canciones como Leñita seca», que ardieron con su cuota de paisaje y compromiso. Luego, Meme Abu Arab cautivó a la concurrencia con su hermosa voz, su armónico charango y un repertorio NuestroAmericano al que invitó a sumarse a varixs músicxs presentes y con el que hizo emocionar a unxs, bailar a otrxs y emocionar a todxs lxs presentes.

Profundizando la emoción colectiva, Alberto Santillán sumó su voz al encuentro y acompañado por Leo, tomó el micrófono a pedido de las cumpas organizadoras para recordar a Darío, a Maxi y a todxs los luchadorxs que en tiempos difíciles han dado testimonio cabal de entrega y sacrificio y destacó la importancia de mantener viva la memoria frente al negacionismo reinante.

Cayendo la tardecita, el dúo sanvicentino Asulado nos regaló un extraordinario fin de fiesta, al que trajeron telúricas voces envueltas en chúcaras armonías, para dar paso a que Pablo nos pusiera al tanto del trabajo que el Centro Cultural Manuel Suárez viene realizando desde hace más de 20 años.

Tras los aplausos y los vivas a lxs organizadores, a las cumpas de la cantina, a los cumpas del sonido, a lxs cumpas que brindaron el espacio y a lxs cumpas a quienes estuvo destinada la actividad, se realizó el sorteo de la rifa que circuló durante la tarde y se entregaron numerosos premios de altísimo valor simbólico, por ser estos aportados por compañerxs que forman parte del trabajo cooperativo.

Maravilladxs por la inolvidable velada, emprendimos el regreso con la sangre ardiendo y las convicciones fortalecidas, pero también con la necesidad de seguir unidxs a estas imprescindibles reuniones que se continuarán realizando en el Suárez. Por ello, días mas tarde nos pusimos en contacto con algunxs de lxs cumpas que hacen posible estos encuentros para que nos ilustren un poco mas acerca de las «Peñas Solidarias» y el espacio que las contiene. Esto nos decía Pablo Goodbar, uno de los fundadores del Centro Cultural: «El centro cultural existe desde hace muchos años y ahora, en medio de esta ofensiva del gobierno de Milei, tuvimos esta iniciativa que es hacer una fiesta mensual, siempre en solidaridad con compañeras y compañeros despedidos, despedidas, en conflicto. En general, si son de la zona sur mejor, porque es una actividad para la zona. El Centro cultural es básicamente un lugar de funcionamiento de nuestro espacio político y social, que es el MULCS (Movimiento por la Unidad Latinoamericana y Cambio Social), en el cual funciona una radio comunitaria, FM La Mosca, desde hace muchos años. También funciona una cooperativa de cerámica y está en construcción una biblioteca que tiene mas de cincomil ejemplares pero no está todavía accesible a la gente. Con respecto a las Peñas, en esta segunda oportunidad se realizó en solidaridad con compañeros y compañeras muy queridos, la Negrita y Carlos. Fue muy emotiva, muy fuerte, porque había muchos compañeros y compañeras con una historia en el lugar y en el movimiento popular de la zona, empezando por Alberto y Leo Santillán y muchos compañeros y compañeras de larga trayectoria en la zona.»

Por su parte Lu Gómez, quien brindó su arte en la primera edición (en solidaridad con compañerxs despedidxs de AySA), nos dijo que en esa ocasión tuvo «la oportunidad de compartir músicas, bailes, junto a Kalu Aimará, así que también una hermosa experiencia. En la segunda peña, por la compañera Negrita y el compañero Carlos despedides de la SENAF y del programa Primera Niñez, participé como compañera de estar disfrutando de la música, del tremendo guiso potente que las compañeras del espacio realizaron con muchísimo amor. Las sensaciones que me quedo es esta idea que implica realizar una actividad para el fondo de lucha, que implica realmente construir el fondo de lucha para que un compañero, compañera, compañere, pueda transitar la pelea, la lucha, la resistencia por la fuente de laburo, sea donde sea, en el Estado o en otros espacios. Abrazarnos, construir la solidaridad desde lo que puede aportar cada uno, cada una, cada une; que puede ser desde cocinar un guiso, con el esfuerzo y el trabajo de cada compañera y cada compañero, hasta preparar el espacio, abrazar a cada persona que llega, compartir músicas, compartir reflexiones, compartir un vino con esos compañeros, compañeras, compañeres con los que no nos encontramos tan seguido y que sea un espacio de encuentro para abrazarnos y para poder reírnos, celebrar que podemos estar juntas y juntos. Celebrarnos en la lucha también es fundamental, como dijo Alberto Santillán, es fundamental sostenernos con alegría en la lucha, porque efectivamente nos quieren tristes, efectivamente nos quieren bajoneados, bajoneadas, nos quieren desmoralizados, desmoralizadas, nos quieren empobrecides en las emociones que nos ayudan a transitar la vida, en la alegría, el compañerismo, el sentirse abrazado y abrazada en la solidaridad, en la ternura y me parece que los momentos de encuentro que se fueron dando en el Manuel Suárez de la mano de la apuesta y el esfuerzo de cada compañero, compañera, desde el esfuerzo del sonido, el guiso, el espacio preparado, la bienvenida, los objetos que se ofrecen para los sorteos, cada uno de esos cuidados son fundamentales para construir el fondo de lucha para poder sostenernos y sostener a cada uno, cada una, cada une que está dando pelea en este sistema que efectivamente nos quiere destruir, que efectivamente quiere que no estemos, que no podamos luchar y que no tengamos lo sustancial de la lucha».

Lore Ojea, compañera docente, militante sindical, integrante del MULCS y una de las organizadoras, nos refirió que la iniciativa surge de «la necesidad de empezar a hacer estas peñas, de poder hacer algo por compañeros, compañeras que están pasando situaciones complicadísimas en este contexto de despidos y detenciones arbitrarias. De la necesidad de ver cómo vamos generando la solidaridad esa que en general sale espontánea, porque enseguida nos ponemos a pensar cómo podemos ayudar a tal o cual compañero o compañera, qué hacer, y fue en medio de todas esas cosas que se están haciendo. En verdad es producto de un montón de cosas solidarias, eventos, actividades, colectas que se vienen haciendo en un montón de ámbitos y entre un montón de compañeres que nos conocemos. Hemos juntado plata para compañeros que tenían que hacerse tratamientos y no les llegaban los recursos y en el medio de eso pensar herramientas que además de que puedan servir materialmente, aunque no sea tan contundente el aporte, sí poder abrazar a compañeros y compañeras, que sientan que no están solos ni solas (…). Me parece que en este contexto difícil, duro, a veces angustiante, desolador y un motón de palabras que lo pueden calificar siempre negativas y que nos dan un panorama desalentador, podemos generar estos espacios donde seguir, a través del arte, la alegría, la comunión, sosteniéndonos. Creo que las peñas son sostenes entre quienes queremos hacer cosas para cambiar y, aunque a veces nos desesperamos, entre quienes sufrieron un despido y la ausencia de un montón de cosas que se fueron perdiendo, incluso el poder adquisitivo, entonces esto es un abrazo que sostiene. También porque hay un montón de artistas que andan en un circuito de cosas solidarias y el espacio del Centro Cultural puede tener la función de que muchos artistas, artistes, se puedan apropiar de ese espacio, activarlo, sentirse parte de un movimiento cultural de resistencia. Un poco es ese el camino que nos planteamos entre un montón de compañeros y compañeras que con su arte están siempre solidarizándose y poder juntarnos para proyectar desde el arte cosas que sirvan para poder seguir resistiendo, sosteniéndonos, abrazándonos y que nos den fuerzas para seguir luchando. Porque al otro día seguimos resistiendo y seguimos luchando en nuestros ámbitos de militancia, en nuestros gremios, en el trabajo, en la calle y necesitamos de esas caricias que significan el reecontrarnos nuevamente.

«A parte, me parece y esto no es algo que haya descubierto yo, pero el arte como transformador no sólo individualmente y de las personas, sino como parte de la transformación, de la resistencia, de la lucha, incluso de la lucha por el poder, por cambiarlo todo, es fundamental, porque es también el espacio de creación de herramientas para la lucha y muchas veces son les artistas quienes visibilizan un montón de cuestiones , entonces la importancia del arte es inagotable en cualquier transformación».

Desde aquí, inmensamente agradecidxs por invitarnos a ser parte de tan necesarios eventos, les decimos a lxs cumpas de la Peña Solidaria del Centro Cultural Manuel Suárez: ¡Fuerza, Salud y Revolución Social!

 

 

 

 

 

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