1º CONGRESO DE AGROECOLOGÍA EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES: ALGUNAS VOCES

Por Alberto Lezin

Fotos Martin Vera 

Los pasados viernes 8 y sábado 9 de noviembre, se celebró en la Universidad de Luján el 1º Congreso de Agroecología para la provincia de Buenos Aires. Organizado por el Ministerio de Desarrollo Agrario, reunió a productorxs, organizaciones, funcionarixs de la talla del Gobernador de la Provincia Áxel Kicillof, investigadorxs, docentes, estudiantes y medios de comunicación, en dos intensas jornadas de intercambio y debate sobre la necesidad y las posibilidades de un cambio en las formas de producción agropecuaria en el territorio. 

 

Con un nutrido programa que incluyó tres paneles, siete mesas, cinco talleres, proyección de documentales, homenajes a personalidades de la agroecología, una «peña agroecológica», presentación de posters, exposición fotográfica, de maquinaria y tecnología, feria de productorxs y recorridas por diferentes experiencias productivas, el Congreso convocó a mas de mil personas, quienes se encontraron para hacer su aporte al movimiento agroecológico que desde hace décadas viene perfilándose como alternativa al absurdo modelo productivo vigente que enferma y mata.

Diseminadxs en varias instalaciones de la UNLU, lxs participantes tuvieron oportunidad de asistir a diferentes charlas que versaron sobre «Desafíos y potencialidades de la agroecología en América Latina»; «Políticas públicas para el desarrollo de la agroecología en Argentina»; «Evaluación económica de sistemas agroecológicos»; «Sistemas de producción vegetal intensivos agroecológicos»; «Sistemas agrícolas extensivos agroecoloógicos»; «Zonas de exclusión de uso de agroquímicos, la agroecología como alternativa productiva»; «Acceso a la tierra y hábitat»; «De la producción al abastecimiento»; «Bioinsumos y biopreparados, herramientas para acompañar la transición»; «Producción animal agroecológica»; «Impactos de los sistemas de producción actuales en el ambiente, la alimentación y la salud»; «La construcción de redes territoriales para la masificación de la agroecología en la provincia»; «la agroecología en la enseñanza formal y no formal» y «diversidad de actores».

Las dos radiantes jornadas dieron lugar a valiosísimos intercambios de experiencias entre quienes desde sus diferentes oficios, profesiones y diciplinas, impulsan este nuevo paradigma de Vida que llamamos Agroecología. Buscando tomarle el pulso al evento, recogimos algunos testimonios que ilustran un poco el sentir y las impresiones de lxs asistentes.

Nahuel Pallitto es Licenciado en Ciencias Biológicas, Doctor en Filosofía, Investigador del CONICET y forma parte del Grupo de Filosofía de la Biología del Departamento de Ecología, Genética y Evolución – Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires CONICET-UBA. Preguntado por sus impresiones sobre el Congreso, nos dice: «Una de las cosas que más destaco del Congreso de Agroecología es la concurrencia. Acostumbrado a asistir a congresos de filosofía con pocas personas y exclusivamente del ámbito académico, destaco la cantidad de gente que asistió y la diversidad. Se juntaron, aunque bajo los formatos tradicionales de la academia, productores, organizaciones sociales, investigadores, estudiantes y funcionarios, entre otros actores… cuestión atípica para un congreso.

«Me pareció valioso también que se destacara, en la inauguración del encuentro, que quienes estábamos allí presentes no buscamos una coexistencia con el modelo agronómico convencional, sino su trascendencia por un modelo agroecológico con foco en varias dimensiones: la social, la ambiental, la ética, la económica, la productiva. Se alertó entonces de una posible y real cooptación, de parte del modelo convencional, de la agroecología y ese es uno de los temas para mí más importantes a tener en cuenta en el contexto actual.

«En cuanto a los paneles y talleres, como en todo congreso, lamento la superposición de varios de ellos que me hubiera gustado presenciar. Siendo la agroecología un enfoque que integra distintas dimensiones y aristas, creo que se tendría que haber contemplado eso en su organización. En mi caso, me perdí el panel que hacía foco en la dimensión económica porque se superponía con el panel sobre agroecología y zonas de exclusión de agroquímicos. El esquema de paneles y talleres simultáneos obligó a una elección de dimensiones y a no poder irse del congreso con una mirada integral, contrario a lo que propone el enfoque agroecológico.

«Más allá de eso y de los contenidos específicos que se trabajaron en el congreso, me quedo con la impresión de que hay una demanda en aumento de un modelo de habitar los territorios diferente, y que para eso necesitamos generar esos conocimientos y empezar o continuar practicando esas alternativas. Eso lo vi reflejado, como decía al comienzo, en la cantidad y diversidad de los asistentes».

Por su parte, Emmanuel Zufiaurre, Investigador adjunto de CONICET y docente de UNSAdA menciono la diversidad de enfoques que se dieron en el panel de «Estrategias productivas y herramientas para el desarrollo de los sistemas agroecológicos». Destacó las intervenciones de Eduardo Cerdá, ex Director Nacional de Agroecología en el Ministerio de Agricultura, y de Marcelo Arriola, integrante de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID). Según Zufiaurre el hombre de AAPRESID «habló del balance de nutrientes en el suelo y Cerdá dió una charla en la cual hizo hincapié en que en esa medición había una falla porque se estaban midiendo mucho algunos parámetros y se perdían otros parámetros claves, que al momento de hacer evaluaciones no eran tenidos en cuenta».

En cuanto a sus impresiones sobre el Congreso, Emmanuel nos dice que «por ser el primer Congreso que hubo a nivel Provincial, fue una muy buena propuesta. Porque existe el Congreso a nivel Nacional, existe el Congreso a nivel Latinoamericano, pero que se haga a nivel Provincial da la sensación de que le dio mucho mas acceso a gente de organizaciones y grupos de personas que de otra manera quizá no hubieran podido presentar sus experiencias. Entonces, por una cuestión de cercanía, yo creo que estuvo bueno. Además el lugar en el que se hizo, yo creo que mucha gente que está haciendo este tipo de experiencias, quizá en el Conurbano, pudieron presentarse y eso me pareció muy valioso. Y además también, que desde políticas públicas se impulse este Congreso, me pareció importante. También la presencia de personalidades como Cerdá, como Sarandón, son un gran aporte».

Eduardo Cerdá en el panel de «Estratégias productivas y herramientas para el desarrollo de los sistemas Agroecológicos».

 

Carla Poth, Doctora en Ciencias Sociales y Especialista en Bioseguridad, participó del Congreso como integrante de la Multisectorial Contra el Agronegocio la 41 y nos refiere que: «Nosotros estuvimos, como Multisectorial, pusimos una mesa y repartimos volantes contando un poco los trabajos que venimos haciendo desde el Equipo de Extensión en Conflictos Socioambientales, haciendo foco en uno de los trabajos concretos que es el Mapeo de Escuelas Fumigadas. En líneas generales nos parece que, en primer lugar el Congreso intentó tener como resultado una inmensa lavada de cara con respecto del rol que juega la Provincia de Buenos Aires (su Estado) en la cuestión de la Agroecología y el desarrollo del agronegocio. ¿En qué me baso para decir ésto? En primera instancia, hubo muy pocas voces críticas al agronegocio y lo cierto es que quienes vivimos en las regiones agrarias sabemos que la Agroecología se hace a pesar del agronegocio. Y cuando digo a pesar del agronegocio, incorporo también el rol del Estado, porque el agronegocio no se desarrolla sólamente a partir del Mercado y de la Producción, sino a través del incentivo que el Estado genera, desregulando el uso de agrotóxicos, semillas y demás.

«Hubo muy pocas voces críticas que luego fueron invisibilizadas en los medios de comunicación, que mostraron, que plantearon el caracter contradictorio del Estado sosteniendo y avalando la producción del agronegocio. Por ejemplo, en el caso de la Provincia de Buenos Aires apelando el fallo judicial que prohibía la producción de trigo transgénico, al mismo tiempo que plantea que fomenta la Agroecología. Entonces, el hecho de que se expusiera tan poco que la enorme problemática que tiene la Agroecología es el agronegocio, un poco nos muestra que había un montón de cosas que no se querían discutir y que son centrales en el modelo de la Agroecología. Y no se quieren discutir porque son parte de la política del Estado, incluso del Estado Provincial, que tienen que ver con la coexistencia, con que ellos plantean que la Agroecología es un sistema productivo que puede coexistir con el agronegocio, mientras que lo que vemos en la experiencia concreta es que esto es imposible, y eso no se quizo discutir en ningún momento. Hubo, si se quiere, un intento de ir encorsetando esas discusiones y esos debates, hacia lo que son sólamente experiencias de agroecología. Y eso es un problema, porque la agroecología tiene que discutir el agronegocio, porque si no discute el agronegocio hay una disputa territorial que no se resuelve.

«Otro problema que no se resuelve y es enórmemente importante y no apareció mucho en el Congreso es una línea muy estatalista de la producción agroecológica. Abundaron los planteos de que sin el Estado la Agroecología no se desarrolla o que desde que se cortaron programas nacionales la Agroecología ha tenido problemas para su desarrollo, y la verdad es que, quienes venimos en este tema hace mucho tiempo, sabemos que La Agroecología se generó a pesar del Estado. El Estado ha llegado mucho después y casi de una manera muy problemática, haciéndole un abrazo de oso a la Agroecología, cercenando debates y además conteniendo conflictos bajo una lógica bastante perversa, porque lo que hace es institucionalizar esos conflictos por la tierra, por el uso de tecnologías, por el uso de agrotóxicos, etcétera. Y esos conflictos intentan ser contenidos a través de políticas públicas, desde que el Estado toma el tema de la Agroecología como tal. La verdad es que me parece muy problemático porque todo eso viene en línea con un interés político muy concreto, y esto lo digo a título personal, me parece que tiene que ver con las proyecciones del Gobernador provincial para futuros procesos electorales. Entonces, esta idea de si nos quieren sacar el Estado nosotros ponemos mas Estado, lamentáblemente se vio muy presente en este Congreso de Agroecología.

«Vale decir que, todo lo que sucedió por debajo en el Congreso sí es interesante. Las redes que se van generando a pesar de y que es todo lo que no se puede controlar, como los vínculos y todo eso, es valioso pero sucede independientemente del Congreso, sucede en los lugares donde nos encontramos, en la multiplicación de encuentros en diferentes territorios. Eso sucede también a pesar del Estado y me parece que el Congreso, definitivamente tuvo una línea política muy marcada que va en los andenes de ir marcando líneas de debate sobre la Agroecología que entendemos que no son líneas e debate en las que nos tenemos que meter, sino que las tenemos que discutir críticamente y apartarnos de esa idea de lavarle la cara a un Estado que, sabemos, da muy poco para la Agroecología y genera mucho para la expansión del agronegocio».

Cecilia Miserendino, Ingeniera Agrónoma y Productora nacida en San Antonio de Areco, nos dice: «desde siempre en mi trabajo he estado conectada con la tierra y apasionada por promover prácticas sostenibles, que respeten el medioambiente y fortalezcan nuestras comunidades. Formo parte de GruPAA (Grupo para la Promoción de la Agroecología Arequera), un grupo de vecinos que busca construir un futuro mas armónico entre las personas y la naturaleza.

«En mi paso por el Congreso de Agroecología realizado en Luján, como Productora Agroecológica me llevé grata sorpresa por la convocatoria que tuvo, por el entusiasmo de la gente, la presentación de stands y las disertaciones; a pesar de que a estas últimas pude asistir poco por cuestiones personales. Me llevo grata sensación de intercambio y compromiso hacia otra manera de producción, alimentación y relación entre personas con la esperanza de que esto continúe en crecimiento sostenido, lo que considero dependerá principalmente de nosotros, como productores, de los consumidores y de las acciones políticas de apoyo a estas formas de producción».

José María Sills, Ingeniero en Producción Agropecuaria y compañero de Cecilia, se presenta y dice «Soy productor de toda la vida, de familia de productores de la zona de Duggan hasta Santa Coloma. Me crié en el campo y vivo en el campo, con Cecila ahora y este es un camino para mí nuevo y estamos aprendiendo un montón.

«La sensación que me dejó el Congreso es que me gustó mucho intercabiar con la gente que nos encontramos ahí, ya que estamos todos con una mirada muy parecida sobre cómo queremos alimentar el mundo. La historia de que el mundo necesita alimento a nosotros ya no nos la venden como antes. Nosotros queremos alimentar al mundo de otra manera, desde otra calidad de alimento y creo que es el camino correcto el intercambio que hubo en el Congreso. Nosotros fuimos un sólo día y estuvo muy bueno. Tuvimos charlas con gente que producía soja (agroecológica) o con gente de La Milpa, que trabaja con todo lo que es microoganismos, biofertilizantes y para mí en lo particular es todo muy nuevo pese a que estamos hace ya unos cuatro años en este camino de la reducción de insumos industriales. Vamos encontrando una salida a ese círculo vicioso que teníamos que cada vez mas, cada vez mas, cada vez mas (se refiere a la aplicación de agrotóxicos) y esto es una espiral al revés, que empieza desde una mirada del suelo y con la mirada del suelo después vienen las plantas y con las plantas los productos totalmente equilibrados. En cambio, con lo otro era siempre estar poniéndole cada vez más porque el suelo se iba empobreciendo.

«Y gracias a estas nuevas miradas que vamos teniendo, pese a que sigo asesorando gente que sigue haciendo agricultura de manera tradicional, en lo que puedo ir influyendo es en cómo se puede ir reduciendo todo eso, aunque difícilmente puedan llegar a lo que hacemos en nuestro campo, que es ya no depender de ningún insumo industrial, ni fertilizantes, ni herbicidas, ni ningún tipo de insecticida, ni de fungicida y todo lo que en algún lugar escuché que era trabajar con la muerte.

«Nosotros intentamos trabajar con la Vida y la Agroecología, y en este Congreso lo que se vio mucho fue cómo uno puede aprender de otras personas y recuperar esa mirada que se tenía hace muchos años, que se fue cambiando. Uno encuentra una satisfacción muy diferente al recuperar las maneras de hacer las cosas que teníamos antes, ya que en un momento llegamos a no decidir nada, porque pese a que yo soy Ingeniero y me prepararon para una determinada forma de producción, no decidiamos nada. Nos decían ponele esto o ponele aquello y en cambio, con la Agroecología es diferente, nosotros vamos, miramos el suelo, buscamos qué alternativa podemos encontrar y por eso vinimos muy contentos con el Congreso y digo vinimos porque con Cecilia nos tuvimos que venir antes aunque nos hubiese gustado quedarnos hasta el cierre, pero bueno, la verdad que muy contentos».

Desde ANCAP, esperamos que estas voces sean un aporte para futuras discusiones, debates e intercambios en pos de transformar un modelo que obliga a trabajar con la muerte.

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