Por Redacción ANCAP
Arte Martín Vera
Se cumplió un año del gobierno de Javier Milei y las consecuencias de sus políticas devastadoras. Con los jubilados en el ojo de la tormenta, con salarios de miseria, sin medicamentos y con palos. Los derechos existieron, pero sólo para el sector burgués que acompaña las ganancias del falso libertario.
La explotación minera pasa por su momento de gloria sin dejar un solo centavo en el país, sumado a la contaminación ambiental que nos deja como regalías. El ajuste salvaje tiene un fin concreto que es aumentar la lucha de clases a posiciones inéditas.
La pobreza de Argentina trepó al 52,9 % según los datos del INDEC, lo que nos deja como resultado a 5,3 millones de nuevos pobres y 2,9 millones de indigentes nuevos. La universidad pública también sufrió la motosierra de Milei con ajuste del presupuesto y una continua operación de los medios amigos del poder para desprestigiar el valor de la universidad pública en nuestro país.
Según datos de UNICEF el 65% de niños y niñas se van a dormir sin comer. El freno abrupto de entrega de alimentos a los comedores tuvo un efecto catastrófico en las familias de escasos recursos. El hambre es un crimen y los principales responsables lo miran cómodos y con siniestra felicidad.

Los medios de comunicación autogestivos sufrieron el recorte abrupto de la infima pauta publicitaria que el estado proveía. Dejar de lado la comunicación alternativa y popular es un hecho tradicional de diversos dirigentes de la política nacional.
La lista puede ser eterna. Los horrores son cientos. No podemos soslayar la visita a los genocidas asesinos. La foto con ellos y el pedido de “igualdad” de derechos. Una vicepresidente que se ufana de ser patriota desde un tanque y un Presidente que busca lamer la bota del ex actor norteamericano.
Pasaron 365 días de Javier Milei y esto recién empieza. Es por esto que la libertad avanza con indigencia, jubiladas y jubilados gaseados, docentes precarizados, universitarios sin presupuesto, empresas que cierran con miles de trabajadores en la calle, pero con un dólar planchado para los amigos del poder. La dignidad de los nadies se puede despertar y obturar el avance de una persona que solo piensa en su hermana como líder total de su movimiento. Sin identidad propia bajo la sombra constante de “El jefe” solo queda enfrentar con certeza y fortaleza un momento de crisis que día a día nos enfrenta con la calle y su realidad.
