¿CÓMO SIGUE ESTA HISTORIA?

Por Alberto Lezin

Arte de tapa Martín Vera 

Hace ya mas de un año que un pequeño grupo de inescrupulosxs audaces ha arrebatado la suma del poder público en Argentina. Bancada por mafias transnacionales, esta minoría radicalizada tuvo la capacidad de manipular la opinión millones de personas para que acepten como inevitable un paquete económico que profundiza el empobrecimiento de la población a la vez que la despoja de la capacidad de oponer resistencia al saqueo que operan sobre ella.

 

Cierto es que la situación pre eleccionaria, a diciembre de 2023, era realmente caótica y que los anteriores gobiernos prepararon el escenario para que puedan interpretar su papel en este drama aquellos que, esgrimiendo el remañido slogan de «terminar con la casta», se asociaron a ella para neutralizar toda genuina expresión de descontento con las criminales políticas que, desde los tres poderes del Estado, se están aplicando en detrimento del equilibrio socioecológico de nuestro territorio y de la inmensa mayoría de quienes lo habitamos.

También es cierto que ésta no es la primera vez que el pueblo argentino sufre una embestida de estas características. Aplacadas las guerras civiles que en la primera mitad del S. XIX signaron la conformación de Argentina como entidad orgánica en constante tensión, desde 1862 hasta nuestros días, las élites criollas unidas a capitales foráneos han llevado adelante varias reformas estructurales del Estado con el objetivo de efectuar sendas transferencias de riquezas desde las clases trabajadoras hacia las clases espéculo-parásito-capitalistas. El llamado «Proceso de Organización Nacional», las genocidas «Campañas al Desierto y al Gran Chaco», la nunca bien ponderada «Década Infame», la pretendida «Revolución Libertadora», el criminal «Proceso de Reorganización Nacional» y el nefasto «Menemato», son antecedentes de esta nueva ofensiva que los fascinerosos acaparadores del dinero y la fuerza desatan hoy contra un pueblo diezmado por la violencia estatal, el entretenimiento, las drogas, la ignorancia política y la desorientación operada por los medios masivos de in-comunicación.

Martin Vera
Martin Vera

Como contrapartida a estos álgidos periodos de sometimiento y destrucción de las conquistas alcanzadas por nuestras clases populares, éstas han sabido muchas veces oponer resistencias y, algunas otras, pasar a la ofensiva contra las diferentes camarillas que desde el Estado pretendieron despojarlas y acallarlas. Las Montoneras de Peñaloza y Varela, los Malones de Calfucurá, el Movimiento Anarquista de principios del S. XX, la Resistencia Peronista, las Organizaciones Revolucionarias de las décadas de los ´60 y ´70 y la Rebelión Popular de Diciembre de 2001, dan cuenta de ello.

Hoy, la atropellada neoliberal se emprende contra un pueblo fragmentado y víctima del Síndrome de Estocolmo que lo ha arrojado en brazos de sus verdugos. La endeble y perimida democracia burguesa ha dado paso a una oclocracia sistémica, por medio de la cual se ha entronizado en la primera magistratura del país a un mamarracho títere de las transnacionales que pretenden arrebatar lo poco que queda de los bienes comunes del territorio, a la vez que succionan la energía vital de la población por medio del embrutecimiento tecnologizado y la pauperización de las condiciones de vida.

Martin Vera
Martin Vera

Sin embargo, cientos de focos de resistencia se encienden y se avivan al calor del despojo que se opera sobre sobre ellos. Allí están los Pueblos Originarios, las Organizaciones Socioambientales Antiextractivistas, lxs Jubiladxs Insurgentes, lxs Trabajadores Despedidos del Estado y el sector privado, el Movimiento Estudiantil, los Gremios Combativos, los Medios Alternativos, el Colectivo LGTByQ+, los Feminismos, los Organismos de Derechos Humanos y un sin fin de experiencias territoriales que día a día vienen dando las batallas que hay que dar en estos tiempos de apatía inducida.

Por ello, la tarea de la hora (si se pretende contrarrestar los embates que desde los tres poderes del Estado, cooptado por personeros de intereses ajenos al bienestar general, vienen llevando adelante los profetas del odio) es unificar todas estas expresiones populares con el objetivo de recomponer el tejido social indispensable para cualquier acción de conjunto en pos de la construcción de una sociedad Libre, Equitativa y Solidaria.

 

 

 

 

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