SOBRE EL SITIO A CUBA

Texto por Dioniso Machado
Fotografías de Lorena Ojea

 

(Entrevista a Lorena Ojea y Diego Gandini, desde La Isla)

Actualmente el pueblo de Cuba enfrenta, con valentía y dignidad, el recrudecimiento del bloqueo impuesto por las sucesivas administraciones estadounidenses desde 1961. Asimismo, sobrelleva la mayor campaña de desestabilización de su legítimo gobierno y se prepara para resistir cualquier intento de invasión con los que amenaza el bravucón Trump. Frente al clima de guerra que se vive en el hermano país caribeño, la población se abroquela en torno de sus dirigentes y referentes, dando al resto de los pueblos nuestramericanos un ejemplo de alto valor en defensa de la soberanía.

A la difícil situación de desabastecimiento de todo tipo de artículos de primera necesidad, se suman los apagones energéticos provocados por la prohibición de importar combustible con que el pedófilo yanqui pretende doblegar la voluntad de una nación que, desde hace 67 años, ha elegido el camino del socialismo para construir una sociedad de vanguardia en cuanto a salud, ciencia y educación se refiere. Y es que el pueblo de Cuba, consciente de su destino histórico, siempre ha respondido a los ataques imperialistas que intentan torcerle el rumbo, con gestos de solidaridad internacionalista como lo son las brigadas médicas, de alfabetización, de vacunación y todo tipo de ayuda que, pese a su carencia de recursos económicos, ha enviado a todos los países que se lo han requerido.

Sin embargo, las noticias que desde La Isla llegan a la Argentina sólo nos muestran una cara de la moneda. Se nos presenta a un pueblo agotado por las carencias y se ocultan las verdaderas causas de las penurias y sufrimientos que se le imponen por resistirse a las injerencias de los depredadores norteamericanos, así como también se escamotean las expresiones populares en favor de su autonomía y se invisibiliza la inventiva cubana para sobreponerse al genocidio por goteo que se intenta ejecutar sobre tan digno pueblo.

Buscando un poco de luz sobre lo que verdaderamente allí acontece, entrevistamos a Lorena Ojea (docente jubilada, integrante de la agrupación gremial Che Docente y militante del M.U.L.C.S dentro de Vientos del Pueblo) y a Diego Gandini (militante de La Fragua, cooperativista en C.T.R y también integrante de Vientos del Pueblo), quienes viajaron recientemente a la Patria de José Martí para aportar sus granitos de arena en la defensa del gran bastión de dignidad Nuestraméricana.

Preguntadxs sobre cuáles fueron las motivaciones que les impulsaron a emprender el viaje en momentos tan críticos, Lorena nos dice que «No elegimos venir a Cuba de vacaciones, sino porque, justamente, debemos estar en estos momentos en que la situación es la más crítica en cuanto a las políticas del imperialismo hacia la isla. Acá, cuenta la población, el último año fueron cada vez mas terribles en cuanto a la guerra material y a la guerra cognitiva. Por eso decidimos venir, para vivir como vive hoy el pueblo cubano, estar compartiendo con ellos, con ellas, con amigos, con amigas, con compañeros, con compañeras, con familia que tenemos acá, para aprender, para saber qué es lo que están viviendo hace un tiempo ya. Habitar, por este mes que podemos estar acá, el día a día y, además, traer ayuda concreta de compañeros y compañeras del sector de la salud que estudiaron acá en Cuba y en otros lugares, que decidieron organizarse para enviar solidaridad muy concreta a ciertos profesionales de la asistencia médica, como ser una pediatra, una neuróloga, una odontóloga. También para agilizar algunos canales por dónde empezar a organizar la solidaridad o seguir con estos canales que se están abriendo en estos días. Para, en estos momentos tan difíciles, seguir aportando algo y ayudar a este pueblo que no se merece lo que le está pasando, lo que está viviendo».

Por su parte, Diego manifiesta que «en principio, venimos para acercar el cuerpo a las ideas porque este es el contexto mas difícil, lo comprobamos por expresiones y hechos que le han tocado vivir a este pueblo, desde la honestidad de sentir respeto y admiración por los pueblos que hacen revoluciones. Venimos a escuchar y mirar, no a construir relatos apologéticos ni acríticos. pero tampoco a analizar la realidad desde ideas que nunca pasaron por la práctica. Este es un pueblo que, en ya casi setenta años, ha demostrado que pone en práctica las teorías mas refinadas. No de manera ideal y perfecta, por su puesto, pero viene resistiendo al enemigo que es el enemigo de toda la humanidad, de las formas mas diversas. Entonces, con la claridad de ese contexto, venimos a vivirlo, a reforzar nuestra convicción de soldados de esta causa, lo cual tenemos el honor de serlo desde hace tiempo y, con mucha humildad, abrir los caminos que sea posible abrir. Tenemos una deuda. Sentimos una deuda con este pueblo y decidimos, por lo menos en el tiempo que estemos, correr su misma suerte. La situación es una de las más difíciles y en eso estamos».

Quisimos saber cómo les había ido en el viaje y que nos cuenten sus primeras impresiones al pisar tierra cubana. Diego nos refiere que «el viaje arrancó medio complicado. Si bien nosotros llevábamos dos valijas llenas de medicamentos y eso se autoriza por una vía medio burocrática, como no teníamos tiempo las despachamos con el equipaje. Cuando estábamos por subir al avión me llaman por altoparlante y me llevaron a un sitio no muy agradable con muchos uniformados y mucha gente mirando, haciendo preguntas, sacando fotos a mí, al pasaporte, en fin, esas cosas olvidables y bajo la amenaza de abrir una causa por tráfico de medicamentos. Cuando ya había pasado un tiempo y yo ya daba por perdido el avión, vino mas gente con uno que parecía el jefe, al cual le dije que hiciera lo que quisiera pero yo a esos medicamentos no los dejaba, que de última me los llevaba a un hospital de niños. Ahí hablaron un poco y vino otra autoridad con jinetas que me hizo una serie de preguntas y nos dejó subir al avión. Por suerte salió todo bien ya que todo el equipaje llegó con nosotros a La Habana.

«Particularmente, este es mi cuarto viaje a Cuba. El primero fue en el año 2000, terminando el periodo especial. Luego vine en 2003 y en 2005. No sé si es fácil describir lo que uno siente, porque se encuentra condicionado por todo lo que uno sabe de la situación actual, que es muy crítica. De todos modos, rápidamente se tornó comprobable la calidez del pueblo de este país. También, venía pensando que esta es la primera vez que estoy aquí sin la presencia física del Comandante y, para mí, eso es significativo.

«Por otro lado, siempre es elocuente la falta de publicidad visual en Cuba. Si bien no conozco otros países en transición al socialismo, es llamativo el bajo impacto de las publicidades.

«Por lo demás, y a pesar de que este es un pueblo alegre, se nota la pesadumbre, en las caras. La situación de guerra y de asfixia es muy notoria y eso también se expresó desde el primer momento.

«Otra cosa muy notoria es el bajo nivel de ruido, debido a que la mitad de los vehículos son eléctricos: bicicletas, motos, motorinas (que son triciclos de transporte de pasajeros), autos y camionetas eléctricas. Por eso se sintió también el bajo impacto de los ruidos».

En línea con ello, Lorena dice: «Yo estuve en el ´98, en pleno periodo especial; este es otro contexto totalmente distinto. Pensar que después de la caída de la U.R.S.S. Cuba perdió un sostén bastante importante y yo vine en ese momento donde las necesidades eran otras, donde la situación era otra aunque no dejaba de haber un bloqueo, menos recrudecido que el de ahora. En ese momento, el turismo y la salud estaban bastante fortalecidos. Hoy, debido al bloqueo, ya que hay profesionales que se van del país como opción de subsistencia, el sistema de salud está bastante debilitado.

«Esta vez, si bien venía con las expectativas de volver a ver sus calles, su pueblo, con el transcurrir de los días percibí que, con el acceso a las redes sociales, hay algo que éstas hacen que tiende a universalizar, entre comillas, algún sentido común y algún patrón estético sobre determinadas cosas, lo cual se puede ver también en nuestro país. Eso fue con lo que me encontré al hablar con la gente común, con los chicos, con la juventud, sobre algunas cosas que pasan. Otra cosa que me llamó la atención es el tema de la movilidad, el transporte, ya que por cuestiones de fuerza mayor cada vez hay menos vehículos a combustible y más a energía solar».

A continuación les pedimos que nos den un pantallazo sobre la situación política que vive el país hermano y de la relación pueblo-gobierno frente a la realidad que atraviesan. Esto nos decía Gandini: «La movilización popular es permanente, pero la situación política es compleja porque la referencia que tenía este pueblo (se refiere a Fidel Castro), la persona que mejor sintetizaba el espíritu cubano ya no está. Sumado a esto, hay una campaña intensísima impulsada por dos o tres vías desde Estados Unidos, con la intensión de separar pueblo de gobierno. Eso, hasta ahora, nunca lo han logrado pese a que las dificultades son tantas. Imagínense tener, en setenta y dos horas, sólo dos horas de energía eléctrica, una inflación galopante, un montón de adversidades que te dificultan la vida. Porque el bloqueo te lleva a un nivel de asfixia que te complica hasta la higiene del espacio, del propio país, porque estamos en verano y eso lo sufren los niños, la gente mayor, que también sufren el daño a la estructura de salud, el daño a la estructura de la educación. Con todo, esto es una democracia de segundo grado y existe el Partido Comunista Cubano que tiene su estructura y que funciona. Por ejemplo, con respecto a la comunicación, los sectores que son militantes tienen obviamente sus espacios. El pueblo en general no tiene tantos, pero tiene. La información es permanente, pero es infinitamente minoritaria frente a las redes sociales. La guerra cognitiva es despiadada tal como la conocemos en nuestro pueblo, pero aquí hay una campaña feroz, integral, a través de las redes, personalizando los problemas en la dirigencia del país por medio de recortes sin contextos. Con una foto de un basural en una esquina de La Habana Vieja hacen una campaña gigantesca, enfocando en el efecto y no en las causas.

«Las medidas que está tomando el gobierno para sobrellevar la situación son muchísimas, pero desde una escasez absoluta, por distintas razones muy complejas. La situación económica en la calle es muy difícil. Los trabajadores del Estado están cobrando muchísimo menos que cualquier privado o MiPIME. Entonces en este momento se está generando un mercado que genera diferencias y al cual sólo acceden aquellos que pueden pagar. Para revertir eso, el gobierno está tomando diversas medidas, pero no dan abasto. Es un país que, al tener bloqueada la posibilidad de comerciar con el mundo, siendo una isla que no es autosuficiente en muchas cosas, se les genera un ahorcamiento que es muy difícil de sostener».

En vistas de las últimas amenazas de invasión que el gobierno norteamericano vociferó ante la prensa internacional, les preguntamos sobre la actitud del pueblo cubano frente tales circunstancias. «Lamentablemente -dice Diego- este es un pueblo acostumbrado a las amenazas, que muchas veces fueron mas allá de meras amenazas. Sin caer en simplismos, la situación acá es de guerra. Nunca dejó de serlo. En estos 67 años hubo momentos críticos y yo creo que este es el más crítico. Nosotros participamos del 1º de mayo, en el cual fue la primera vez que sólo se hizo concentración. No hubo marcha debido a la falta de combustible, pero la concentración y la juntada de firmas fue muy grande en todo el país. Este es un pueblo que critica absolutamente todo. Indudablemente hay un sector del pueblo que está harto de vivir así, pero más allá de todo eso no se come ninguna injerencia. Este pueblo no le tiene miedo al monstruo gigantesco que tiene enfrente, con toda la capacidad de daño y muerte que tiene. A mí me llena de orgullo y admiración la valentía de este pueblo al enfrentar no sólo al imperio, sino también la vida que están enfrentando.

«No pretendo hacer ningún análisis acrítico de todo esto, pero lo que me parece que no tiene parangón es la calidad humana de este pueblo. El nivel de mejoramiento humano que ha logrado la construcción de la revolución en estos años, no se si existe en otro país. En Latinoamérica creo que no. (…) Aún en esta situación viven compartiéndolo todo, las ollas suben y bajan por las escaleras, se asiste a la gente mayor que quedó sola, a los niños y, si bien en nuestro país también hay gente buenísima, en contextos así, aquí se propician los gestos solidarios. Es impresionante la calidez humana de este pueblo, independientemente de sus posiciones políticas individuales».

Teniendo en cuenta la complejidad de la realidad que transita la sociedad cubana en el momento actual, le preguntamos a Lore por el rol de las mujeres en este proceso y cómo las organizaciones feministas abordan la temática de géneros y diversidades. Al respecto nos dice: «Casualmente hoy estuve conversando con la compañera Saida Capote y le consulté algunas cosas sobre el feminismo local. Convinimos en que en crisis como esta, o como en su momento pasó en Argentina con el tema de la pandemia, las tareas de cuidado no dejan de estar a cargo de las mujeres, muchas tareas de la casa también, en esto de sortear las dificultades que provocan los cortes de energía. Porque, al ser todo eléctrico, hay que cocinar en el momento que hay luz y, por ahí los grandes se arreglan, pero cuando hay chicos la cosa se complica por el tema de los alimentos, la leche y otras cosas. Bueno, todo eso no dejan de ser cosas que están a cargo de las mujeres, como así también el cuidado de las infancias, los adultos mayores, las personas con discapacidad.

«Por otro lado, tienen una ley de aborto, una ley contra la violencia y cuentan con los dispositivos interdisciplinarios en cada provincia que se organizan para acompañar a la víctima y hacer todo.

«Con el tema de las organizaciones feministas, al igual que en Argentina, hay diversas agrupaciones que en ocasiones trabajan en conjunto y en otras no. Eso me hace acordar un poco a lo que sucede allá, que a veces hay diferencias por algunas cuestiones. De todas maneras, las propuestas que tienen que ver con leyes y esas cosas se viabilizan a través de la Federación de Mujeres Cubanas.

«Recientemente han encarado una campaña contra la transfobia en todas las provincias y ese es otro tema que se está trabajando, aunque todavía cuesta desarmarlo. La cuestión de las identidades de género es algo a abordar por este pueblo también».

Por último les consultamos sobre las perspectivas que avizora el pueblo cubano en el futuro cercano y lo que espera para los próximos tiempos. En referencia a ello, Diego sostiene que «Para mí es muy difícil expresar lo que espera la gente. Yo entiendo que en este momento histórico, después de tantos años de resistencia, de proyección y de crecimiento, la independencia política está condicionada por la independencia económica y eso es lo que Cuba no tiene hoy, por una causa que es la acción de guerra que supone el bloqueo, que no es retórica ni es una excusa recurrente. Es un momento muy crítico porque hubo mucha migración, sobre todo de gente muy joven y de trabajadores calificados. Eso parece ser una realidad bastante objetiva.

«Yo creo que la perspectiva del pueblo en general es tener una vida, entre comillas, normal. Que no suponga tener dos horas de luz en dos días, que se puedan tener los alimentos necesarios para una buena nutrición y en eso se está trabajando mucho. Pero sobre todo es que se termine el bloqueo, porque se imposibilita cualquier tipo de convivencia con el norte con un misil en la cabeza.

«Nosotros escuchamos mucho la frase se necesita un cambio, y por supuesto que se necesitarán muchos cambios, pero yo no siento que la gente esté planteando un cambio de estructura y concepción política. Mucho menos a través de una injerencia externa. Se necesitan cambios que modifiquen esta imposibilidad de vivir; sin luz, sin agua, sin medicamentos, con los hospitales que la Revolución sostuvo hasta en el periodo especial abiertos, pero en los que el bloqueo se expresa muchísimas maneras. Ha subido la tasa de mortalidad infantil como nunca antes, pero eso tiene una razón, porque lo que pretende el imperialismo es que la población crea que todas estas adversidades tienen que ver con errores que ha podido cometer el gobierno y ahí hay una batalla terrible. Pero el cambio mayor que el pueblo espera es que se termine este bloqueo, que no es ni medieval, es peor, es inconmensurable».

Hasta aquí las palabras de nuestrxs compañerxs, las que pretendemos sirvan para mejor entender lo que sucede en la tierra en la que se define el futuro de todo un continente.

Finalizamos con un verso de Bonifacio Byrne que Diego nos compartió al concluir la entrevista, el cual encierra un gran mensaje para quienes asumen como propia la lucha del pueblo cubano, que es la lucha por la humanidad.

Si desecha en menudos pedazos

llega a ser mi bandera algún día

nuestros muertos alzando los brazos

la sabrán defender todavía.

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