LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y UN MISMO RECLAMO

Por Federico Paterno

Foto de tapa FOL

La situación de los barrios populares frente a la pandemia en las villas de Capital Federal y el Conurbano están en estado de emergencia. No existen protocolos claros para actuar, no hay responsabilidad del Estado para enfrentar el virus donde los más necesitados no sólo sufren el impacto de la crisis económica, sino que sufren la discriminación de no recibir la ayuda estatal que debieran tener contra el Covid-19. Los comedores de las barriadas subieron, en algunos casos, hasta en un 100% en sus demandas. ¿Qué medidas se deben tomar? ¿Cuál es el principal problema que hoy viven las organizaciones populares? Para poder entender esto, ANCAP habló con integrantes del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Frente Popular Darío Santillán y el Movimiento de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón (MTD). Muchos de los medios de comunicación eligen hoy sólo mostrar placas rojas con muertos e infectados, y se olvidan de las historias de quienes más precisan la asistencia del estado y políticas sanitarias urgentes.
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NADA DE EVITARLO, LAS CALLES SON NUESTRAS

Por Juan Alberto Pérez

Foto Gabriela Manzo

“Evitemos estar en la calle” dijo el candidato. Y lo entiendo, desde un plano político puedo llegar a comprender el pedido. La elección está casi ganada, este gobierno es historia, la situación es cosa juzgada solamente hay que esperar a diciembre. Puesto que la estamos pasando mal, la verdad que el gobierno de Mauricio Macri, el gobierno que nunca debió haber sido, deja un tendal de deudas, y no me refiero a la externa. Dijo que iba a bajar la inflación y la aumentó, dijo que iba quitar los impuestos a los salarios y directamente bajó los salarios, dijo que no habría despidos ni cierre de fábricas y no paran de bajarse las persianas y apagarse las máquinas. Dijo que reduciría la pobreza y bueno… A eso quiero referirme.

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Porque el candidato que será pidió que la calle esté tranquila, que la transición sea en paz y que no haya mayores disturbios. Y lo puedo entender. Podemos aguantar un poco más los que tenemos trabajo que los alimentos aumenten, todavía nos queda un poco de espalda a los que tenemos un techo, aunque sea de alquiler o de prestado, para esperar que las navidades y el año nuevo nos traigan alivio económico; podemos soportarlos los que tenemos un plato caliente que poner en la mesa todas las noches, aunque cada vez más reducido, que estos tipos salgan eyectados de la Casa Rosada para poder volver a comer un asado al menos en el mes.

Pero hay personas, argentinos y argentinas, que no pueden esperar tres meses. Hay mujeres, hombres y niñes que esperan, que padecen desde hace 4 años por lo menos. Son los expulsados por las políticas de Mauricio Macri que no pueden esperar impávidos que el cambio de gestión, con su voluntarismo, de vuelta la taba. Hay compatriotas que la está pasando mal y que son los marginados de hoy, cuyo único futuro es ver si pueden meterle algo al estómago al final del día. No hay que irse muy lejos eh, no es cosa extraña, no pasa solamente en el siempre postergado norte argentino, no es una postal del África subsahariana. Frente a la Plaza de Mayo, en la puerta de un banco Santander, a una cuadra del ministerio de economía, donde se manejan los fondos de los argentinos, a menos de 150 metros de la Casa Rosada, hay en la vereda una familia con un bebé de brazos, no debe tener más de 7 meses, apenas amparado de la intemperie por unos trapos viejos y unos cartones, duerme en un colchón desvencijado, seguramente descartado vaya a saber por quién. Ese bebé que es testigo del transitar de miles de personas por día, de todas las clases sociales, fundamentalmente trabajadores, que seguramente se asustará por el ruido del helicóptero que usa el presidente para ir o venir de su casa, es niñe no puede esperar el traspaso de mando. Ese bebé es un desechado del sistema de hoy, que crecerá en la postergación si no hacemos algo y que el día de mañana no tendrá un futuro al que aspirar.

Por eso digo, que no hay tiempo para esperar. Que aún sabiendo que los muertos de las manifestaciones siempre los ponemos nosotres, no podemos dejarla pasar como si nada. No es momento para evitar estar en la calle. El candidato de Todos debe entender porque hay miles de argentinos acampando en la 9 de Julio, debe tratar de empatizar con los que hicieron las ollas populares ayer en Plaza de Mayo y los que fueron a presionar al Congreso para que salga la media aprobación de la Emergencia Alimentaria. El candidato debe dejar por un momento los gestos para la comunidad internacional, para los banqueros y para el sindicalismo de traje. Tiene que empezar a dar gestos a los que lo votaron, porque el 49% de los votos no se consiguieron por parte de magia. El pueblo en su conjunto decidió apostar por una fuerza política para solucione sus problemas, no los problemas de los que hasta el 11 de agosto le dieron la espalda, lo insultaron y lo trataron como el peor de todos.

Le hago una propuesta al candidato, más bien a los que delinean la campaña, ¿Por qué en lugar de invertir las grandes cifras en publicidad, pintadas callejeras, búnkers o actos masivos, no se utiliza ese dinero en ayudar a los que más lo necesitan?¿No sería la mejor publicidad que podría hacer? El slogan de Cristiana Fernandez de Kirchner durante su gobierno era “La patria es el otro”. Tal vez sea el momento de mostrar lo patriotas que son, porque si bien todavía no hay responsabilidad política porque no se asumió el poder, el compatriota tiene problemas hoy, ese bebé que duerme frente a la Plaza de Mayo no tiene que comer esta misma noche. Que impactante sería la imagen del candidato a presidente que está por asumir acercándose a los que viven en las calles y le lleve un plato de comida, se siente un rato con ellos y los escuche, algo tan simple como eso, quizás ayude ¿No les parece? Tal vez la futura vicepresidenta pueda tener un gesto de este tipo que haga que el mundo entero hablen de ella. No ganarían la elección por 49 puntos, lo harían por 100. Porque demostraría que no están jugando a la política, que creen en la política como herramienta de transformación de la realidad, y que ponen el cuerpo para estar con los que la están pasando mal. Pero bueno, para eso hay que esperar parece. Mientras tanto me tomo el atrevimiento de darle un consejo al candidato Albert Fernández, no nos diga que evitemos las calles, porque las calles son nuestras, y mientras ustedes hacen la plancha para que llegue diciembre y asumir el mando hay argentinos y argentinas que la están pasando mal. Seguiremos luchando por ellos, sea quien sea el que ocupa el sillón de Rivadavia.

BUENOS AIRES: REPRESIÓN Y EXCLUSIÓN

Por Juan Alberto Pérez

Caminar por Buenos Aires es desolador. La imagen que muestra la capital del país es sólo un reflejo de lo que sucede a lo largo y a lo ancho del país. Hay miseria, hay hambre, hay decepción y mucha bronca. Transitar por el centro porteño es como pisar un campo arrasado, como si la política de Mauricio Macri hubiese dejado los mismos efectos que un desastre natural o una guerra. Hay argentinos viviendo en las calles, pidiendo en las esquinas una moneda para poder comer algo, colchones tirados en la puerta de los bancos, hay niñes, bebés de meses que duermen al intemperie, no importa si hace frío o calor. Mientras hay que escuchar que la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, expresa abiertamente que “El que tiene hambre tiene comedores” para ir ampararse. Sigue leyendo «BUENOS AIRES: REPRESIÓN Y EXCLUSIÓN»

LA EMERGENCIA ALIMENTARIA AL CONGRESO

Por Juan Alberto Pérez

El proyecto de ley que se presentó en el Congreso y comenzará a debatirse el jueves plantea que se prorrogue hasta 2022 la emergencia. Además exige que se disponga un incremento mínimo del 50% a las partidas presupuestarias que corresponden a las políticas públicas de alimentación y nutrición. El proyecto también establece que se faculte a la jefatura de gabinete desde el 1 de enero de 2020 hasta que dure la emergencia a actualizar trimestralmente las partidas presupuestarias teniendo en cuenta las variaciones de alimentos y bebidas no alcohólicas según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y la variación de la Canasta Básica Alimentaria (CBA).

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El proyecto lleva las firmas de los diputados Agustín Rossi, Carlos Castagnetto, Leonardo Grosso, Daniel Arroyo, Victoria Donda, Juan José Bahillo, Carla Pitot, Carolina Moisés, Jorge Franco, Ivana Bianchi, Felipe Solá, Alejandra Rodenas y Cecilia Moreau. Además cuenta con el apoyo de las organizaciones sociales que manifestarán a las puertas del Congreso. Hablamos de CTEP, CCC, Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán que son los que han impuesto en la agenda la cuestión de la emergencia por la que luchan desde hace dos años. “Es insostenible la situación de hambre que se vive en los barrios” expresaron desde CTEP.

Por otra parte, la cúpula de la CGT se reunió con la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y el ministro de producción, Dante Sica. Allí hablaron de la implementación de un bono de 5 mil pesos para los trabajadores no alcanzados por la medida que había decretado el gobierno la semana pasada. En ese contexto la ministra Stanley descartó que el gobierno dicte un DNU para la Emergencia Alimentaria. La central obrera había manifestado en una carta abierta al presidente la necesidad de atender “la grave situación social que atraviesan los ciudadanos sumergidos en la pobreza y la indigencia” por la inflación y la devaluación.

Este jueves las organizaciones populares marcharán hacia el Congreso para exigir que se implemente la Emergencia Alimentaria para apalear el hambre del pueblo.