INOCENCIA PERDIDA

Dos crímenes de jóvenes que marcan las diferencias que tienen los medios al momento de medir qué es noticia. Por un lado Lola de 15 años, por otro Cinthia de 9. Dos inocentes que pierden la vida en hechos aberrantes. Además, la eterna invisibilización de la pobreza. Por Juan Alberto Perez

Casi como si fuese una burla del destino, el 28 de diciembre, día de los inocentes, pierden la vida dos exponentes de la inocencia. Lola Chomnalez de 15 años es asesinada en una localidad costera de Uruguay. Su búsqueda se lleva las luces de los medios de comunicación. Tal vez por la cercanía material con Punta del Este, quizás por tratarse de una chica de clase media-alta, o vaya a saber uno por qué. Pero desde las últimas horas del 2014 y las primeras de 2015 estamos con que “si el sospechoso es tal, o cual”, “que si los gestos de uno dicen tal cosa” o “el identikit del otro marca la otra”. Lo cierto es que se trata del asesinato de una joven y su esclarecimiento, lejos de estar en la justicia, tratan de resolverlo desde estudios televisivos, una costumbre poco feliz que han sabido desarrollar los productores de noticias en los últimos tiempos.

Lola la joven que con su muerte da de comer a los medios.
Lola la joven que con su muerte da de comer a los medios.

Pero mientras todo esto se desarrolla del otro lado del Río de La Plata, aquí se invisibiliza, se hace caso omiso a un hecho también policial, con una víctima también inocente, pero que llama poco la atención de los reporteros. Se trata de Cinthia Ayala Villalba, una niña de 9 años, residente de la Villa 21-24. Las pocas crónicas del caso hablan de que fue víctima de una bala perdida fruto de una disputa vecinal, mientras esta jugaba con otros chicos en la canchita del barrio de “las casas Amarillas”. El hecho es confuso, se habla de un caso de violencia de género contra una mujer del barrio que fue defendida por un grupo de vecinos, y el agresor (su pareja) habría disparado contra todos. Pero lo cierto en este caso es que poco se habló sobre Cinthia. No hubo especialistas analizando que si la niña esto o si los vecinos lo otro. Parece que poco interesa un caso de una nena “inocente” de 9 años asesinada por una bala en una villa de Buenos Aires. Sí es más interesante, mas “llamativo”, lo que sucede en un lugar “cool” con una chica “bien”, y ojo que esto no es una forma peyorativa de describir a lo que es una víctima (hablo de Lola), sino de pensar con qué prisma miran los medios de comunicación los hechos; y mas aún, qué nos dan a consumir y qué no.

El crimen de Cinthia está caratulado como homicidio simple, ya hay un detenido y todo parece encaminado a resolverse. Sin embargo, lo que queda pendiente resolver es ¿cuál es la vulnerabilidad a la que están expuestos los pibes de los barrios populares? Porque lo de Cinthia no es un caso aislado. Ya en 2013, también en la 21-24 murió Kevin Molina. Un pibe de 9 años, victima de otra “bala perdida”.

Kevin víctima en 2013 de una bla perdida en Villa 21-24
Kevin víctima en 2013 de una bla perdida en Villa 21-24

Paradójicamente circunstancias similares. Pero en el caso del nene la balacera era producto de una disputa narco. A esto hay que agregar la nula participación de la Gendarmería que “custodiaba” el barrio. En ese entonces “La Garganta Poderosa”, revista de cultura “villera” se puso al hombro el hecho y logró visibilizarlo. Pero la pregunta vuelve a aparecer ¿Qué pasa con los pibes en las villas? ¿A qué están expuestos? La respuesta es poco alentadora. Y para peor, como siempre se pone un velo a lo que pasa en los barrios con los pobres.

Las dos son víctimas. Lola es víctima de su asesino y de la inmunda morbosidad de los medios de comunicación que pretenden mostrar todo lo necesario y más para generar impacto y trascendencia. Cinthia es víctima, también de su asesino, de quien disparó sin medir consecuencias y la hirió de muerte. Pero Cinthia además es víctima de la estigmatización y de la invisibilización que se hace de las personas de su clase, de la gente pobre de barrios populares. Que paradoja el día de los inocentes se perdió la inocencia.

 

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