Septiembre del 79

Se cumplieron 36 años de la visita de los hombres de la OEA para verificar que se estaban respetando los derechos humanos en la Argentina de Videla y compañía. Al mismo tiempo la selección SUB 20 de futbol ganaba el mundial en Japón. Dos victorias. Dos derrotas.

 Por Juan Meza

Corría el año 1979 y corriendo,también, se pasaban los primeros años de dictadura en Argentina. Septiembre es donde nos ubicamos, casi llegando a octubre. Continuaba el fervor por la conquista futbolística que el equipo de Menotti había conseguido una fría noche un año antes. Conquista no solo futbolística sino también política: a nivel “popular” el primer triunfo visible del gobierno de facto encabezado por Videla, “hombre de los más sensible y débil pero con unos valores bien puestos ¡como Dios manda!”según palabras de Neustadt y Sábato. También se relamía en elogiosBorges, escritor honorable de la época.

 

Sin embargo, aquella victoria no hizo callar a las Madres de Plaza de Mayo que seguían marchando alrededor de la plaza debido a la orden de no “estancarse” en un lugar fijo. “Las locas” las llamaban. “Hubiesen cuidados a sus hijos antes”les gritaban. Pobre gente, no las madres si no los que vivían felices por las calles. Los que nunca se metieron en “ninguna”. Pobre gente.495a5d91374db_657x0

 

Volviendo a la primavera que nos compete, podemos observar el mismo mecanismo. Otra vez Menotti (sin querer queriendo) pero con Maradona al lado. Esta vez no fue en el Monumental, no fue con Kempes, no fue ante la mirada de los militares en los palcos gritando los goles bien pero bien fuerte, o por emoción de la situación o para que no se oigan los gritos de los torturados en la ESMA, que para ese entonces eran desaparecidos. Fue en Japón, fueron los pibes los nuevos héroes. No, los pibes de Malvinas no, eso fue en el 82, acá hablamos del 79. Fueron los muchachos de Cesar Luis con Diego Armando a la cabeza. Sin culpa o complicidad de estos. O sí. ¿Quién sabe?. El pueblo fue el mismo: Salió a las calles, bocinazos, gritos, alegría. Y las Madres seguían ahí: Reclamando, suplicando, luchando.

 

Ese septiembre llegaron los de la comisión de derechos humanos de la OEA. Se hicieron modificaciones en los centros clandestinos de detención para despistar.  Se mostró un pueblo alegre, que les cantaba “Argentina, Argentina” celebrando el título obtenido por la sub 20 de fútbol, y para dar cuenta de que allí los derechos humanos estaban intactos. O los humanos derechos. De derecha. De los otros humanos nadie sabe nada, todos callan. “Al vecino se lo llevaron, en alguna andaba”. Todos sabían que nadie sabía nada. Los de la OEA se fueron contentos. Volvieron de la misma manera los héroes que le daban la alegría al pueblo y al gobierno genocida. Las Madres de Plaza de Mayo seguían ahí. Las locas. Reclamando. Suplicando. Resistiendo. Luchando.

36 años han pasado de aquel septiembre. 36 primaveras. Se siguen oliendo las mismas flores, las que no pudieron cortar, las que huelen a lucha.nunca-mass-E

 

 

 

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