“LA REIVINDICACIÓN DE LA DICTADURA, Y SU TERRORISMO DE ESTADO, ES UNA LEGITIMACIÓN PARA LA REPRESIÓN DE HOY”

Redacción ANCAP

En el inicio de la semana en que se va a cumplir el 41° aniversario de la toma del poder de la última dictadura cívico-militar ANCAP incia un especial de entrevistas a referentes del campo popular para reflexionar sobre el significado de esta fecha histórica en el contexto político y social actual.

María del Carmen Verdú es una de las abogadas dedicadas a la temática de derechos humanos más reconocidas del país. Su participación e intervención en la lucha contra la represión del estado en casos de gatillo fácil, criminalización de la población mas humilde y las torturas y asesinatos en las cárceles del país la transforman en toda una referencia. Constituyó y participa de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI). Además, ha participado de encuentros, congresos y seminarios internacionales, y es requerida, con frecuencia, en mesas de debate y diversas actividades antirrepresivas en colegios, universidades y otros ámbitos de todo el país. Aquí dialogó con ANCAP sobre el significado de este Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, además de la realidad en cuanto a los derechos vulnerados por la actual gestión de gobierno encabezada por el ingeniero Mauricio Macri.

¿Cuál es la expectativa para este próximo 24 de marzo teniendo en cuenta el contexto social del país y la política que lleva adelante este gobierno?

Este año la marcha del 24 de marzo tiene un significado muy particular. Ya el año pasado decíamos que estábamos marchando el 24 de marzo en una nueva etapa, a partir del cambio de gobierno y de lo que veníamos viendo en ese momento en muy poquito tiempo, desde diciembre a marzo, en lo que se fue profundizando a lo largo de todo este año que transcurrió en materia, no solamente de profundización brutal de todas las formas de la represión estatal contra la clase trabajadora, organizada o no, sino también con lo que fue quizás la primera señal que marcabamos el año pasado el 24 con aquél editorial de La Nación del día siguiente del triunfo de CAMBIEMOS en el balotaje como una explicita reivindicación del terrorismo de estado. Ya ni siquiera la reconciliación o la teoría de los dos demonios, sino directamente una reivindicación absoluta volviendo a utilizar términos como “guerra sucia”, como lo hizo el propio presidente Macri, negando la existencia o la cantidad o la extensión de compañeros detenidos desaparecidos; con los desfiles del 9 de julio donde vimos a personajes siniestros vinculados, por ejemplo, al “Operativo Independencia” en el caso de Tucumán, o los falcons verdes en Junín, o Aldo Rico y Nani desfilando con los veteranos de Malvinas en la Ciudad de Buenos Aires. En fin, toda una serie de señales muy claras que no son simple negacionismo, sino que tienen una profunda significación actual porque la reivindicación de la dictadura y de su terrorismo de estado es una herramienta de legitimación para la represión de hoy. Y en ese marco, un récord absoluto de asesinatos por gatillo fácil, en relación a cualquier otra gestión de gobierno desde el ’83 a la fecha, un récord absoluto de muertes por torturas por otras modalidades en cárceles y comisarias, las detenciones arbitrarias llevadas al paroxismo absoluto a través de la actualización y ampliación de esas históricas facultades de la policía para detener a cualquiera en cualquier momento y lugar, y así podríamos seguir con todas las distintas formas que adopta la represión estatal contra el pueblo trabajador. Entonces este 24 de marzo más que nunca vamos a estar marchando con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, que es el espacio en el que nos nucleamos las organizaciones que no transamos, que no olvidamos, que no perdonamos, que no nos reconciliamos y vamos a estar marchando para decir: “Son 30000 y fue genocidio” y también para decir que estamos en contra de la represión y de la impunidad de ayer pero también de la de hoy, con la reivindicación de los caídos en las luchas populares después del ’83, con el reclamo de la libertad de los presos y presas políticas actuales, reclamando el cese de la militarización en los barrios, el gatillo fácil, las torturas y por supuesto oponiéndonos a la baja de imputabilidad que no es otra cosa que la criminalización de los jóvenes.

¿Cómo ves el rol actual de los medios de comunicación bajando línea en favor de la reivindicación de la teoría de los “dos demonios”?

Mirá, yo insisto con este tema porque a nosotros en CORREPI nos parece central. “Teoría de los dos demonios” era Alfonsín, “teoría de los dos demonios” era Sábato, era venir a plantear esto de que hubo víctimas de uno y otro lado, y que hubo victimarios de uno y otro lado. Lo que hace la Alianza CAMBIEMOS es la reivindicación lisa y llana del terrorismo de estado, y por ende la consagración de un sólo demonio, que es el campo popular. Es mucho más grave todavía, es mucho más grave que Menem con sus indultos cruzados por ejemplo. Y en ese sentido, el rol que juegan los medios de comunicación hegemónicos es central, no solamente en ese aspecto, sino en el que tiene que ver con la legitimación y el aval a la represión actual. Porque si tanto da si fueron treinta mil o fueron cinco mil o ninguno, también da si el muerto es un pibito de 15 años, o lo estigmatizamos con el cartel de “pibe chorro” y entonces es una persona absolutamente prescindible. Es más, se produce un proceso de despersonalización, deshumanización de la víctima, y habilita su exterminio que es lo que es justamente lo que hizo la dictadura con aquellos que se tildaban de subversivos, con casos paradigmáticos como por ejemplo Floreal Avellaneda con catorce años.

¿Qué evaluación haces de la situación de los juicios a los genocidas en este nuevo contexto político?

En primer lugar, me parece que es importante aclarar que los juicios contra los genocidas, se ha podido pasar de aquellos juicios de la verdad o directamente de ningún juicio a los juicios completos con posibilidad de condenas con cárcel efectiva para los genocidas, no fue una concesión gratuita que el kirchnerismo le hizo a la Argentina porque se despertaron de pronto con ganas de darle bolilla a los derechos humanos que nunca le habían dado bolilla en el pasado, sino que fue el fruto de más de treinta años de lucha de muchísimos compañeros y compañeras que lograron poder instalar en la conciencia popular que la necesidad de la nulidad de las leyes de impunidad, que año a año plantearon la necesidad de esa nulidad, y finalmente se logró la re apertura donde claramente el gobierno kirchnerista vio en eso un pilón que le permitía pintarse la cara de gobierno de los ddhh, y de esa manera silenciar, como lo silenciaron durante muchísimos años, su propio carácter represor, porque cuando en el 2004-2005 nosotros decíamos que nos mataban pibes con el gatillo fácil, que había presos políticos, que había torturados en las comisarias, presos asesinados en las cárceles, nos decían que cómo le vamos a decir gobierno represor al que está reabriendo los juicios. Fueron necesarios muchos años para que finalmente se entendiera que en realidad, hasta ese momento, el gobierno kirchnerista había sido el más represor desde le ’83, con 21 muertos en la represión en la protesta social, con más de tres mil asesinados por el gatillo fácil y la tortura, con picos de hasta 50 o 60 presos políticos como en diciembre de 2004, etc.

Dicho eso, lo cierto es que el escenario de hoy es todavía mucho peor. Porque de hecho a los Kirchner les tomó casi diez años pasar de un muerto por casi 32 horas por gatillo fácil, a un muerto cada 28 horas por gatillo fácil. A Macri y los gobernadores de la actual gestión les llevó apenas diez meses y medio pasar de esa muerte cada 28 horas a una muerte cada 25 horas. O sea que, cualquiera que conozca un poquito de estadísticas sabe que es impresionante el crecimiento que hubo en esos primeros diez meses y medio para que se produjera un cambio en el guarismo semejante. En ese sentido, claramente, el gobierno de CAMBIEMOS lleva adelante una política represiva como nunca hemos visto en los pasados treinta años en nuestro país, donde se esta atacando además desde tres frentes simultáneos (el ejecutivo, el legislativo y el judicial); y donde naturalmente los juicios contra los represores de la dictadura van a sufrir esos retrocesos que son los mismos que estamos padeciendo en materia de juicios por gatillo fácil o por torturas en lugares de detención. Por poner un ejemplo: Desde que asumió la Alianza CAMBIEMOS encontramos que sistemáticamente los jueces, tanto nacionales como de las provincias, encuentran sus refugios para evitar o negar el derecho de las familias de las víctimas a presentarse como querellantes o particulares damnificados. Una cuestión que no estaba en discusión antes, que únicamente en algún caso muy puntual y particular, como el caso Bulacio, se producía el apartamiento de la querella cuando no sabían más que hacer para tratar de evitar la condena internacional, pero en general bastaba presentar la partida de nacimiento y mostrar que uno era el padre o la madre del chico muerto para ser tenido como querellante. Durante todo el año 2016 hemos tenido cuatro o cinco casos, tanto en provincia como en capital, y sabemos de otros en el resto del país donde se ha negado a los padres, con argumentos como que no pueden ser querellantes porque la víctima estaba acusada de un robo, como si se estuviera acusando de un robo al policía que lo fusiló por la espalda, o cosas por el estilo, o por que “esto es prematuro, todavía no está probado” y se trata de un homicidio, si tengo que esperar a que se pruebe me puedo presentar como querellante recién en el momento de la sentencia. O sea, situaciones francamente absurdas que no son porque los jueces de pronto se volvieron locos, sino porque tienen la instrucción de dificultar la presencia de un particular damnificado o querellante, que permita que llegue a juicio, por ejemplo, el Sargento Flores a quién hoy empezamos a juzgar por el fusilamiento de Omar Cigarán y que nunca hubiera llegado a juicio si hubiera quedado librado al fiscal, porque los fiscales están pidiendo el sobreseimiento desde dos días después del hecho. Solamente en la acusación privada de la familia es la que permite que hoy ese juicio se entable.

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