TRAFICANTES DE VIDA

Este 4 de abril de 2017 se cumple 10 años del asesinato de Carlos Fuentealba a manos de la policía de Neuquén dirigida por el entonces gobernador Jorge Sobisch. Desde Ancap hacemos un breve repaso sobre los hechos.

Por Juan Meza

La última actualización salarial docente en la provincia de Neuquén había sido en 1990. Año tras año, pedidos de audiencia tras pedido de audiencia, el gobierno seguía inmóvil sin dar una respuesta ante la queja de los docentes de aquella provincia que no solo reclamaban por un sueldo justo sino también el 80% móvil para los jubilados, pase a planta de auxiliares, entre tantos otros reclamos justos. La asamblea de ATEN (Asociación de los trabajadores de la educación de Neuquén) determinó, luego de 30 días de huelga, que cortarían la Ruta  Nacional 22, en Arroyito, a 50 kilómetros de Neuquén Capital. La idea del corte era justo para semana santa y bloquear así el acceso a los puntos turísticos más visitados, como Villa La Angostura, Bariloche y San Martín de Los Andes.

Ese 4 de abril por la mañana, cuando la columna de la movilización de los docentes de ATEN, llegó al punto pactado, los esperaba un fuerte operativo de la policía provincial a cargo del comisario Mario Rinzafri. Con el fin de no entrar en conflicto, algunos de los dirigentes de ATEN lograron entablar conversación con el comisario a cargo y llegaron al acuerdo que se retirarían. Hecho esto las columnas de los docentes empezaron a retirarse por distintos medios. La policía que en la voz de Rinzafri había pactado esperar la retirada, comenzaron a tirar gases lacrimógenos y balas de gomas. A lo largo de la ruta y por los siguientes 5 kilómetros para la dirección del pueblo de Senillosa, siguió la persecución y los disparos. Los policías, resguardados desde sus vehículos, les tiraban de frente a los autos en los que se encontraban los docentes, que no tenían donde refugiarse. A medida que pasaban los minutos todo era más caótico. La policía de Sobisch ejecutaba la orden enviada desde la casa de gobierno de Neuquén para marcar la cancha, responder a los empresarios de turismo como habían solicitado que frenaran a los docentes en ese fin de semana largo, y era una nueva carta de presentación hacia las elecciones presidenciales, donde se mostraba como “él que venía a poner mano dura en el país”. Cabe destacar y recordar que en el año 2003, Sobisch había mandado a reprimir con balas de plomo a movimientos de desocupados que reclamaban por vivienda y trabajo.Sobisch.jpg

En la retirada de los docentes y en la persecución de la policía, el efectivo del grupo GEOP, Darío Poblete, disparó a menos de dos metros de distancia, contra un auto FIAT 147, una granada de gas lacrimógeno que impacto de lleno en la parte trasera de la cabeza de uno de los docentes. Ese docente era Carlos Fuentealba. Luego de sacar del auto, solidariamente a todos los afectados por el gas lacrimógeno disparado por Poblete, trasladaron a Carlos Fuentealba al hospital Castro Rendón, donde horas después se conoció su deceso.205825

Jorge Sobisch, tuvo que salir disfrazado de la casa de gobierno ya que una multitud de persona reclamaban su renuncia, ya que entendían que era el mayor responsable intelectual del asesinato de Carlos.

El 9 de abril de ese mismo año se llevó a cabo el paro nacional docente con el lema “Fuentealba presente”.

2007 - clarin 10 de abril

Carlos era docente de química. Trabajaba en varias escuelas de las zonas más vulnerables del oeste neuquino. Quien mejor que su compañera, Sandra Rodriguez, quien hoy escribió para La Garganta Poderosa, para describir como se lo recuerda a Carlos: “Cómo no recordarlo, hoy y cada día, si para representar al amor no me dibujaba un corazón, sino una gota de agua. Técnico químico, afirmaba que ahí, en el agua, estaba el principio de todo. Imposible olvidarlo, al obrero de la construcción, al empleado de supermercado, al gran padre que fue o al hombre que encontró una herramienta ideológica y práctica en la docencia, abrazando la historia de Paulo Freire y su lucha por los oprimidos….”

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El juicio por el asesinato de Fuentealba comenzó en el 2008, que se dividio en dos, Fuentealba I que acusaba a los autores materiales y Fuentealba II a los intelectuales.

Del primer juicio solo se sentención con una pena a prisión perpetua a Darío Poblete. Del segundo juicio, donde había más de 15 imputados, quedaron todos absueltos, por falta de pruebas y méritos. Un descargo de la querella fue rechazado por la justicia y la causa terminó de cerrarse en diciembre de 2016, sobreseyendo de la responsabilidad a Sobisch y a los 15 imputados más entre policías y funcionarios.

Con este acto, el asesinato de Fuentalba quedó impune, no solo porque los responsables intelectuales caminan libremente por la calle sino porque el autor material también lo hace, ya que en el 2012 se lo vio a Poblete caminando por las calles de Zapala, provincia de Neuquen, ya que goza de “salidas transitorias”.

Marcha a nueve años de la muerte de Carlos Fuentealba - Juan Th

A Carlos Fuentealba lo mataron por luchar contra lo injusto y por tener sus convicciones bien presentes. La justicia Argentina hizo mella una vez más sobre la injusticia liberando de culpas a los responsables intelectuales, como lo está haciendo con los asesinos de Dario Santillan y Maximiliano Kosteki.

El pueblo argentino sabe dónde están, y a donde vayan los iremos a buscar.

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