“NO NOS QUEDA OTRA QUE PONER EL CUERPO Y RESISITIR”

Por Juan Alberto Perez

Desde el 20 de junio pasado los trabajadores de la planta de Florida de la empresa alimenticia Pepsico se encuentran en la angustiosa situación de haber perdido su puesto de trabajo por el cierre sorpresivo que realizó la multinacional. Desde entonces han desplegado un plan de lucha con la toma de la planta, cortes de calles y movilizaciones para reclamar por la recuperación de los puestos de trabajo. Sin embargo, la respuesta más concreta que han tenido son los telegramas de despidos y la orden de una jueza de desalojar la planta.

ANCAP entrevistó a Leandro Gómez, que es un delegado integrante de la comisión interna de Pepsico planta Florida. Aquí nos cuenta como están viviendo los trabajadores este momento.

¿Cómo está la situación en este momento?

Hoy se hizo una marcha al juzgado con las compañeras y representantes, y figuras de la política, para hablar con la jueza de que desestime el desalojo. Más cuando sabemos que la fiscalía está pidiendo un desalojo nocturno, lo cuál es ilegal. Pero la jueza nos dijo que no lo va a desestimar, va a aplicar la ley como corresponde. Así que en este momento nos encontramos todos acá en la empresa resguardando nuestros puestos de trabajo, atentos para resistir y evitar el desalojo.

¿Cómo es la situación en la planta?¿Hay policía, algún cerco policial?

No, por el momento no hay ningún cerco policial. Hay tres patrullas que están desde el primer día que estamos acá. Si hay mucho movimiento. Por eso estamos con expectativas e incertidumbre sobre lo que pueda pasar.

¿Y cuales son las respuestas que ha dado la empresa hasta el momento?

Nosotros hasta hoy (martes 11/7) no estábamos oficialmente despedidos, pero sabíamos que lo íbamos a estar. Nos acaban de llegar los telegramas de despidos. Obviamente los vamos a rechazar. Nosotros queremos nuestros puestos de trabajo. Y estamos a la expectativa de que esto se pueda girar en un tono favorable a todos, porque sabemos que encima Pepsico está importando, tanto las papa fritas Lays como los Doritos, desde Chile. Las trae en avión desde Chile con los costos que ellos tienen. Prefieren abastecer el mercado con productos de Chile cuando lo podrían producir tranquilamente acá en Florida.

¿Ustedes lo que exigen es que la misma Pepsico reabra las puertas de la planta?¿Cúan viable ven la posibilidad de autogestionar la planta los trabajadores?

En primera instancia, que es el pedido general de todos, es que Pepsico vuelva a abrir la planta para que nosotros recuperemos nuestros puestos de trabajo. Agotadas esas instancias está la alternativa de ponerla a producir bajo gestión obrera. Sabemos igualmente que Pepsico no va a entregar la planta porque tenemos muchísimos datos de que esta planta va a volver a abrir, y volverá a trabajar. Así que nos estamos preparando para lo que se venga. Nosotros ya nos encontramos en la calle y estamos dispuestos a resistir con todas nuestras fuerzas por el bienestar de nuestras familias.

¿Cómo estaba funcionando la empresa al momento previo al cierre?

Acá veníamos trabajando normalmente. De hecho todavía hay mucha mercadería producto terminado, también hay mucha materia prima, se venían realizando horas extras, que eso es una contra cara contra una crisis que ellos argumentan. Venía funcionando normalmente la planta, en ningún momento hubo una baja producción, o algo raro a lo típico que venía pasando en el último año.

Nos hablabas sobre la intención de la empresa de reabrir la planta en el futuro ¿Qué mirada le dan a esto?

Nosotros vemos que Pepsico hace tres años, a través de retiros voluntarios, está tratando que la gente se vaya de esta fábrica. Acá hay muchísimos compañeros y compañeras que tienen entre 15 y 20 años de antigüedad, que están enfermos por las tareas repetitivas, con tendinitis, túnel carpiano, cervicalgia, saben que saliendo de acá no van a volver a encontrar trabajo, porque ninguna empresa nos toma enfermos. Por eso es que en estos tres años nadie arreglaba, seis personas deben haber llegado a un acuerdo en los últimos tres años. Por eso entendemos que lo que está haciendo Pepsico es, mostrando una empresa cerrada, con el acuerdo que hizo junto al sindicato con una doble indemnización, para después volver a reabrir la planta pero con gente nueva, y a través de eso poder obtener una mayor ganancia producto de la flexibilización.

¿Qué valoración hacen de la intervención del sindicato de alimentos (STIA)?

Lamentablemente el sindicato desoyó la voz de todos los trabajadores de planta Florida, que le reclamaban que luche por la reapertura, que nos entreguen el 2% solidario que nos descuenta todos los meses de nuestra quincena, para que este reclamo no se quiebre por hambre. Pero lamentablemente el sindicato acordó el cierre de la planta con una doble indemnización. Siendo que la mayoría de los trabajadores de Pepsico rechazaba eso.

¿Ninguno de los 600 trabajadores aceptó esta indemnización?

De los 600 sabemos que 100 no han firmado, y tenemos el aval, un carta firmada por 200 trabajadores, donde dicen que firmaron por presión de la empresa. Lo que hacían es decirle es que sino firmaban en ese momento al 200%, cuando lo despidan, con el preventivo de crisis le pagarían el 50%. Los hostigaban a través de mensajes de whatsapp, o llamados, todos los días. La presión hizo que muchos compañeros firmaran cuando en realidad no era lo que quería, pero terminaron firmado pensando en sus familias y las cuenta que todos tenemos.

¿Cuál fue el rol del Ministerio de Trabajo en toda esta situación?

Lamentablemente el Ministerio de Trabajo avaló la situación. Nos dijeron que una empresa puede cerrar sus puertas cuando quiera, está en todo su derecho. Nosotros estuvimos presentes en esa reunión, donde el sindicato acordaba firmar eso, y la comisión interna se negó a firmar esa acta. Y ahí le reclamamos que, así como la empresa tenía el derecho a cerrar, nosotros tenemos el derecho constitucional al trabajo, y que el ministerio que lo tendría que defender no lo estaba haciendo.

Lo que queda pendiente ahora es que no se produzca el desalojo

Exactamente, estamos viviendo unos momentos angustiosos. Acá hay muchas compañeras que tienen sus hijos también, porque obviamente ya no pueden pagar niñeras ni nada, los traen a una guardería que hicimos acá en el establecimiento. Estamos con mucha angustia y bastante desesperación porque no sabemos si van a entrar con un grupo comando, o como van a querer hacer el desalojo. Nosotros estamos dispuestos a resistir, pero no a lastimarnos. Lo único que queremos es recuperar el trabajo.

Hay un mecanismo que utiliza el estado últimamente ante estos conflictos donde aplica la represión y la fuerza para el desalojo ¿Son concientes de que pueden utilizar estas medidas allí también?

Estamos muy al tanto que, sobre todo en este momento, este gobierno cuando hay un desalojo de una fábrica o una calle aplica toda la mano de obra que puede. No es lo que querríamos, pero no nos queda otra que poner el cuerpo y resistir. Porque sabemos que de otra forma no vamos a tener nada. Lamentablemente estamos en esta situación que no es la que queremos.

Han tenido mucho apoyo de organizaciones sociales, políticas y de trabajadores

Hemos tenido la solidaridad de muchísimas organizaciones, varios partidos políticos que se han acercado, varios sindicatos que nos brindan no sólo su apoyo, sino que aportan con el fondo de lucha que es lo que nosotros vamos a cobrar cuando dejemos de percibir la quincena.

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