SOFTWARE LIBRE ¿ES UNA CUESTIÓN POLÍTICA?

Por Daiana Florencia Martínez

Frente al sistema global de dominación capitalista existen varias disputas que atañen a las herramientas y usos de la informática en la era digital. Una de estas confrontaciones generó una gran arena de lucha entre programadores libertarios y el grupo de empresas monopólicas acerca de quién tiene y quién debe tener el poder de la industria del software.

Entendemos que, el movimiento que impulsa el software libre defiende las 4 libertades esenciales. Ahora bien, seguramente toda persona poco entendida en programación se estará preguntando ¿Para qué quiero tener la libertad de modificar algo que ni siquiera sé cómo hacerlo? Sea bueno o sea malo, en el siglo XXI las tecnologías de la comunicación, la información y el conocimiento están en constante expansión al punto de adueñarse de nuestras acciones cotidianas.

Cada vez más procesos de nuestra vida se controlan a través de un software, no sólo en nuestra computadora, sino también en los Smartphones (con la evaluación del uso y búsquedas en internet, el llenado de un cuestionario, formulario y/o juego de adivinanzas), en el momento en que uno prende el SmarTV y por arte de magia los algoritmos nos recomiendan una serie según el historial, en el voto electrónico, en la lectura de patentes en las calles, en los periféricos como la pantalla, la cámara y la memoria, en la recolección de datos biométricos a través de las huellas digitales en las aduanas; en fin, en cualquier operación bancaria, compra, gestión administrativa, entre otras.

Si nosotros no controlamos el software, el software terminará controlándonos a nosotros, dado que estas tecnologías que diariamente utilizamos están conectadas a un servidor que acumula y envía información personal de gran utilidad ya sea para la creación de un nuevo producto a lanzar u otra iniciativa que tiene como finalidad llenar el bolsillo de las empresas privadas, a costas de la invasión de la privacidad del otro. (Para más información, hacer clic acá https://www.youtube.com/watch?v=2DaPAH2C590 ).

Todas estas herramientas se traducen en conocimiento de los hábitos, gustos y rutinas diarias, que no hacen menos importante la resistencia al espionaje y husmeo digital. Ahora, ¿quiénes tienen el control del conocimiento actualmente? Hablamos de Microsoft, IBM, Oracle, Apple, SCO y otras empresas que dedican a cobrar derechos de uso de licencias de software instalados en la mayoría de las computadoras u ordenadores que conocemos.

Retrotrayéndonos al siglo XX, donde la principal preocupación de los movimientos y partidos de izquierda se centraba en la alfabetización del proletariado, un trabajador que no sabía leer ni escribir terminaba siendo un alienado. Para que la clase obrera pueda dejar de ser engañada, el saber leer les permitía el acceso al panfleto, y por consecuencia, al despertar de su cotidianeidad, a replantearse sus actos naturalizados, y al acceso al conocimiento y la información que hizo crecer al movimiento.

En la actualidad, un canal de comunicación tan masivo como Internet cumple un rol fundamental a la hora de acercar información y conocimiento al mundo, con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. El permitir el acceso y uso de estas tecnologías, fomentar la creación y distribución de conocimiento, y facilitar su edición se puede decir que es una acción análoga a aprender a leer y escribir. Pensándolo en términos del mundo digitalizado, el no saber utilizar con soltura una computadora será una nueva forma de analfabetismo. Por tanto, apoyar al movimiento de software libre no sólo implica, como ya sabemos, defender las 4 libertades esenciales, sino también es defender el contenido de una computadora para que el mercado privativo del software no ejerza control sobre éste, y así, evitar el engaño o manipulación de información personal.

Estos movimientos de defensa y divulgación del software libre representan un nuevo paradigma que conforma un nuevo frente de batalla que no debe permitir que el Capital tome el poder del conocimiento, dado que tener el control de la tecnología es una forma de dominación tan poderosa como la económica, o incluso, la militar.

Entonces, ¿en qué se basa esta disputa? Prácticamente, esta batalla centra sus bases en la política. Es decir, no sólo se trata de una lucha entre el ámbito universitario o profesional y la privatización de la industria del software, sino que desde lo técnico, este movimiento libertario tiene más similitudes entre los principios del Software Libre y los principios del libre mercado, ya que impulsa el compartir el código fuente de los programas para que sea accesible para todos; mientras que desde lo político, se cuestiona el concepto de propiedad privada del conocimiento y se busca promover la libertad de los usuarios de computadoras para contribuir en la lucha por los derechos de la ciudadanía en el entorno digital.

Por tanto, hay que entender que los partidarios del software libre no son simples consumidores de tecnología, sino que contribuyen activamente en la creación de una nueva sociedad del conocimiento, inclusiva y abierta. Independientemente de sus creadores o seguidores, el potencial técnico del software libre como instrumento de lucha política es clave para defender el derecho a conocer, comunicar y ampliar las tecnologías que cada uno usa. Sin embargo, es el carácter social de la propiedad del software libre lo que le da la posibilidad de ganar la batalla y hacerse de un Estado Soberano, en cuanto a software se refiere. Si queremos depender de nuestras fuerzas debemos tener el conocimiento de cómo funciona lo que estamos utilizando, y en el caso del software, el código fuente nos da esta oportunidad.

El copyleft es una práctica legal que consiste en el ejercicio del derecho de autor con el objetivo de propiciar el libre uso y distribución de una obra

Cabe destacar que el éxito de migrar hacia el uso de software libre depende de unificar criterios en lo que se determine aceptable o no, dado que algunas empresas del sector informático utilizan esta situación a favor con el fin de perseguir sus propios intereses, totalmente ajenos a los principios del movimiento de software libre. A esto se le suma la carencia de políticas públicas explícitas que brinden un marco jurídico regulatorio al uso de software libre en el Estado, y posteriormente, su aplicación y capacitación en todos los ámbitos de la sociedad, desde los más chicos en las escuelas, los jóvenes en la universidad y los propios profesionales.

Por estas razones, el movimiento del software libre piensa en un autor colectivo del conocimiento. Conocimiento que se perfecciona continuamente, está a disposición de todos, y que persigue el objetivo de hacer valer los derechos de la ciudadanía. Allí, es dónde nos damos cuenta que no se trata de un simple tecnicismo sino que esta corriente se preocupa por la regulación de una industria que se entromete en la privacidad de las personas y que busca continuar ejerciendo el control del mercado del software, a costas de fomentar el desconocimiento de lo que uno consume, y así, alienar a toda persona que se encuentre encerrada en su monopolio informático. Al fin y al cabo, poner barreras y frenar dicho conocimiento es lo mismo que frenar el desarrollo progresivo de la humanidad.

SL EN ARGENTINA

En el país existen varios grupos de usuarios de GNU/Linux, agrupaciones por región CaFeLUG y QuilmesLUG, por tipo de distribución como Ubuntu-ar y Proyecto Fedora Argentina, distribuciones originadas en el país como Ututo, Linuxmil (para uso militar), Tuquito y RxArt, y otras organizaciones de divulgación en defensa de las 4 libertades como Solar y Vía Libre.

El problema radica en relación al marco legal argentino, ya que se presentaron algunos proyectos de ley para impulsar la utilización del software libre, pero aún no han sido aprobados legalmente. Es decir, no existen políticas ni leyes implementadas que promuevan el uso de software libre en la administración pública.

Sin embargo, eso no quiere decir que desde el sector público no surjan iniciativas y proyectos que fomentan la utilización de software libre.

Por ejemplo, en 2004 se promulgó en la Provincia de Santa Fe la ley Nº12360 que establece que se debe utilizar preferentemente SL en todas las dependencias estatales. El 10 de noviembre de 2010 se sanciona la Ley Nº 13139 , que modifica todos los artículos de la ley anterior.

También, en 2012 dentro del proyecto Conectar Igualdad se creó un sistema operativo libre Huayra GNU/Linux que ha sido pensado para el uso de la comunidad educativa, el cual incorpora una diversidad de aplicaciones educativas y múltiples herramientas útiles para el uso en el aula. Este sistema otorga la opción de elección de sistema operativo: Windows 10 y Huayra 3. En ese sentido, el menú de doble blooteo es un arma de doble filo ya que, tratándose de un proyecto de carácter público que llega a las manos de los más pequeños, se complica usar opción libre frente a la tentación de los chicos por usar la más reconocida. Por eso, es que queda mucho por delante dada la falta de educación digital libre, tanto en el aula como en la formación docente.

Algunos de los eventos locales de software libre que son organizados por grupos de usuarios locales son: CaFeConf, Fábrica de Fallas, FLISOL, Conurbania y otras actividades eventuales como la conferencia de Richard Stallman realizada el año pasado en el marco del “FoCo Libre” (Foro de Conocimiento Libre) en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

FUENTE IMAGEN: http://minci.gob.ve/2015/01/america-latina-promueve-el-copyleft-en-la-utilizacion-del-software-libre/

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