SUDESTADA: 18 AÑOS DE AUTOGESTIÓN

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En Agosto del 2001, en el Conurbano, es el momento en el que comienza a tener vida Sudestada, una revista que comenzó como un pequeño proyecto, hoy es un gran colectivo de periodistas, escritoras, escritores, dibujantes, y diseñadores que confluyen con una idea en común: generar un medio autogestivo de comunicación. Este mes cumplen 18 años en las calles sin interrupción. Hoy cuentan con una librería propia, y un sello editorial. La revista llega a todas las provincias del país. Son 18 años de estar en la calle con una clara identidad, sin pauta y con caminos enteros recorridos para que Sudestada sea lo que es hoy.

Por Federico Paterno

Foto Arveja Esperanza

Un grupo de estudiantes de periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora que no esperaron que la oportunidad se presentara, fueron y la buscaron. La idea fue clara, construir un medio propio. La base fue generar una revista que les gustaría leer a quienes fundaron este espacio, y que no se venda en los kioscos.

Hoy es una de las revistas que más logró llegar a jóvenes y no tanto, con una mirada crítica, convocando a pensar y repensar la realidad. No tener olvido, conocer personajes del periodismo como Fabián Polosecki, con un libro editado por Sudestada, para conocer la historia de Polo. Me parece que la principal característica cuando arrancamos era las ganas de hacer algo por nuestros propios medios y que se diferenciara de lo que había en ese entonces”.

Decidimos ir a Lomas de Zamora, a la redacción de Sudestada, ahí nos esperaban Hugo, Nacho y Repo; para contar este largo camino de 18 años sin bajar nunca los brazos. Una larga charla, mates y facturas, cientos de libros y  revistas que nos hacían de escenografía. Una de esas entrevistas donde las charlas son cómodas, extensas y amistosas.

¿Cómo nace sudestada?

Sudestada nace en Agosto de 2001. El origen es un proyecto pequeño de un grupo de estudiantes que tenían mucho para aprender y poco para contar, pero teníamos muchas ganas. En el transcurso de estos años aprendimos a hacer periodismo, a entender el periodismo desde otro lugar, incluso tareas que no tienen que ver con lo periodístico, instalar una feria o discutir de plotter, de calidad de papel, de presupuestos, todo eso tiene que ver con garantizar la subsistencia de un proyecto que al principio tenía otro perfil, más basado en la zona sur del conurbano. Los primeros números, son gráficamente un desastre, fotos pixeladas, fotos robadas, textos mal escritos, con errores, pero sí lo que había era muchísimas ganas, que lo que lo nos fue generando una identidad propia, las ganas de hablar de temas que tenían que ver con nuestra raíz, militante, cultural, política, artística, lo que nos interesaba, lo que generaba oportunidad, nos generaba interrogantes. No teníamos grabadora de CD, era todo muy rudimentario, como para poner en un paréntesis de cómo salían las ediciones en ese momento, a veces teníamos que llevar el CPU a la imprenta para que lo vean, después hacían un PDF y a veces ni leíamos el PDF final y tipeaba el tipo un título y se equivocaba y salía la revista así y había que bancársela. En ese contexto entre aprendizaje, complicaciones técnicas fuimos marcando un camino, que era siempre llegar a diciembre, era el objetivo nuestro, era una promesa de ¿cómo hacemos? Juntamos guita y nos comprometemos cada uno 10, 20 personas que compren la revista que valía $2. Habíamos hecho la cuenta que a diciembre llevábamos en cuanto al dinero. Todos teníamos nuestros laburos por fuera de la revista y habíamos tomado una decisión para irnos de vacaciones, sin tener mucha experiencia, que hasta marzo no sacabamos la revista, paso todo lo de diciembre y en marzo fue más caótico, problema con el papel, de tinta que se salía de la revista, todas historias más coyunturales, pero era aprendizaje continuo. En el medio de todo eso nos entusiasmamos, se empezó a contactar gente ligada al arte, a la fotografía, a la escritura, otros periodistas. Y un poco armando una especia de pequeña banda de amigas y amigos que venían a dar charlas.

¿Cómo fue ese proceso en estos 18 años en decirle que no a la pauta? ¿Cómo se evaluaba eso?

Al principio intentamos ver si existía la posibilidad, intentamos ver y haciendo lo que queríamos hacer iba a ser muy difícil que nos pongan pauta, y con los años nos dimos cuenta de que eso era lo mejor que teníamos, que no fuéramos a buscar. A partir del tercer año dejamos de pensar en eso y empezar a hacer nuestro camino. Había posibilidades de tener pauta, pero nos dimos cuenta de que nunca iban a estar de nuestro lado. Para nosotros esa puerta estaba cerrada por cuestiones ideológicas, pero también de cuestiones que éramos pocos, había pocas balas y había que ser preciso, ninguno sabía, era un mundo desconocido el de la pauta, y lo sigue siendo porque nunca nos sentamos a decir si presentábamos un proyecto. Nosotros no consideramos esa opción. Si dejamos de salir no va a ser porque el Estado no nos apoyó, porque nunca nos apoyó, sino será por nuestras virtudes y defectos.

-¿Cómo ven el proceso de los medios autogestivos y populares desde un medio autogestivo y popular en estos 18 años?

Es super positiva la realidad de los medios alternativos a como cuando arrancamos nosotros, ha crecido muchísimo la confianza en los medios alternativos con lo cual eso es una alegría, y en el medio sí se ha profesionalizado bastante, hay complicaciones de formato/revista que va cambiando, pero durante muchos años salió una gran variedad de medios desde gráficos, por redes sociales ha crecido mucho y nosotros vemos muy contentos por eso, jamás entendimos que era competencia, sino pensar de qué manera hacer cosas en conjunto, pasa que mucha gente no piensa de esa manera y a veces uno tira puntas para hacer y del otro lado no hay vuelta y no va, pero es súper interesante. Nosotros cuando arrancamos en el 2001 quedaba poca referencia activa, si había quizás periódicos de anarquistas, otros compañeros que hacían el recorrido de subirse al tren y repartir, pero no había mucho ligado a lo periodístico.

¿Qué referencias tuvieron o tienen del periodismo de investigación?

De alguna manera una de las críticas que se nos hacían a nosotros hace algunos años es que las tapas estaban llenas de muertos, como que teníamos solo una mirada hacia el pasado y en realidad era buscar nuestra propia identidad a partir de las referencias que había, como Walsh, Masseti, todo el trabajo de los ´70, en términos políticos y en términos de comunicación también y nosotros nunca nos separamos de esa herencia, de los periódicos anarquistas. También hay una lógica con respecto a personajes al estilo Lanata, Pergolini, todo eso que estaba imponiendo que era como un nuevo periodismo que se veía y nosotros decíamos que era otra cosa, no era por ahí. Generamos nuestra propia identidad porque no es que nació Sudestada y ya teníamos la identidad y ya sabíamos a donde apuntar, eso se fue construyendo con los años. De hecho, teníamos muchos problemas para contar historias sobre los ´70, había como dificultades concretas para elaborar un relato propio y todo eso tiene que ver con la referencia de la que salimos nosotros. Un montón de compañeros y compañeras, muchos de ellos anónimos, que hicieron un trabajo previo y nosotros nos sentimos parte de esa línea de tiempo de alguna manera. Y después creo que, si ya generamos como una mirada propia o un estilo propio, en las redes como intentando marcar diferencia con otras cosas que andan dando vueltas. Cuando hablamos que somos independientes tiene que ver con lo económico, pero tiene que ver con esa historia de Walsh, particularmente, de Masseti, de Polosecki, de todos los que hacen o piensan de otro modo y rompen con la moda de la época, como Osvaldo Bayer. Nosotros intentamos humildemente hacer siempre eso, y si está Macri, está Macri y si vienen los Fernandez, vienen los Fernandez, nosotros no vamos a edulcorar el discurso o vamos a decir que van a ser peores los empresarios explotadores porque esta un gobierno un poco más Bonapartista, en ese sentido le cuesta a la gente ubicarte, sacas una publicación y uno te acusan por troskos, otros por kirchneristas, otros por autonomistas, pero pasa y es muy gracioso.

-¿Por qué decís que le “pegaban” a Sudestada por poner muertos en la tapa? ¿Por qué crees que se lo cuestionaba a Sudestada por eso?

Fue algo que fue cambiando con los años, han dicho que atrás de sudestada estaba “todo el mundo”, desde los troskos, hasta Duhalde, pasando por Filmus o la embajada de Cuba, o los vietnamitas, cosas muy delirantes que tiene que ver con la incomprensión que un grupo de pibes donde no había ni un jetón, porque esa es una de las pocas virtudes que tenemos, en referencia a otros espacios periodísticos que siempre son “el proyecto de…” tal jetón. Eso es una limitante, porque queda circunscripto a la personalidad de la referencia y acá la voz de Sudestada es más amplia que las nuestras. Si vos hablas con la gente por ahí conoce algún producto de Sudestada, pero no tienen ni idea de quienes somos, ni de dónde venimos, ni quien está atrás y eso es una virtud. Nosotros como colectivo tenemos mucha más potencia que individualmente y acá no hay ningún jetón que haya utilizado Sudestada como trampolín hacia otro espacio, siempre fue un fin para nosotros. Después hubo oportunistas del conurbano. Siempre lo tomamos muy natural. Había gente que se le salían los colmillos con las cosas que veían de Sudestada, la guita que podían haber agarrado, presentando proyectos, nosotros siempre entendimos que no era el trampolín. Uno está acostumbrado a laburar de la manera que tenemos y es muy difícil que vaya alguien a laburar a otro medio y se sienta comprometido como nos sentimos nosotros en este viaje. A pesar de tener que hacer diversas cosas, nadie está contento con levantar 60 cajas y armar un stand pero sabes que es parte de lo otro para tener la libertad de poder elegir que hacer, darte el gusto con un montón de cosas, en el medio editar cosas que sabes que tienen que funcionar porque no vas a editar solo lo que te gusta, pero nos damos el gusto de hacer cosas que si lo planteas en una empresa o una editorial quizás no saldrían. Es un camino que transitamos todos los días, ha cambiado muy poco en cuanto al objetivo, el objetivo nunca fue económico, el objetivo nunca fue jetonear ni ser el trampolín para otras cosas, el objetivo era hacer las cosas que nos gustan y hoy en día tenemos la posibilidad de hacer las cosas que nos gustan y salen bien, y ahora disfrutamos, pero en el trajín cuesta. El día a día complica, pero hay que parar la moto y eso nos cuesta. Por suerte con Sudestada nos han abierto casas en todas las provincias, gente que le decís que sos de Sudestada, sabe que no lo vas a chorear, no lo vas a vivir, porque pasa eso, hemos recorrido y sobre todo los primeros años que viajábamos en colectivo, no teníamos un puto lugar donde ir, porque pagar un hotel era carísimo, lectores, suscriptores, gente amiga y así fuimos parando y llevando a cada lado tal cosa, y es un laburo de hormiga que no es que lo hacemos y lo delegamos, sino que parte de ese laburo es lo que genera todo lo otro. Esa manera de laburar te da ese vinculo con gente, esa confianza y nos parece que va por ese lado y para nosotros como es algo que es cotidiano, nos resulta obvio, es difícil de trasladar ese conocimiento y esa manera de ser.

Jugársela ahora en la época del macrismo en la librería, ¿Cómo fue esa experiencia?

Cuando surge un problema, buscas una solución, teníamos un local a la vuelta, que vendía relojes y repartía revista de Sudestada, era un punto para nosotros neurálgico, estando el Lomas un lugar en capital donde la gente pueda ir a comprar cosas, teníamos todo atrás, en un depósito, todo el material y nos servía de punto de distribución. Se mudan a la vuelta, se vienen a la vuelta, se viene la crisis del macrismo, no se vende GPS, no se vende ni un reloj e iban a cerrar el local. Un día me llaman y me dicen que iban a cerrar el local para la semana siguiente y había que buscar todo el material y sacarlos, y nos quedamos sin lugar. Ahí viene la desesperación del ¿Qué hacemos? Nos quedamos sin un lugar. Se me ocurre y lo empezamos a charlar lo de la librería. Haciendo cuenta no daba, pero el tema también era que generando todo lo otro, todo lo que hacemos la librería era un quilombo grande más, pero era la oportunidad de no perder ese lugar y dar un salto, entonces surgió un poco así. La baja en la cantidad de ediciones y la poca venta, hizo que le metamos el año anterior mucha cabeza a la librería y logramos montar eso. Abrimos a partir de septiembre, pedirle a un montón de editoriales, que en estos años hicimos un vínculo, que nos deje el material a buen precio y empezó así. Lo empezamos a pensar como un todo, no solo la venta de libros sino un lugar donde hay reuniones, charlas, guitarreadas, lecturas y eso por suerte se hace. El objetivo era no perder plata y ya el objetivo está cumplido y si la economía mejora, se supone que va a dar su fruto mayor que no sea solo no perder guita, pero fue una apuesta que por suerte ha salido bien.

¿Qué significa para Sudestada laburar como cooperativa, además de escribir la revista, un libro y editar?

Arrancamos de esa manera, pero en los gastos, para distribuir las revistas había que distribuir las tareas y después eso se generaba una puesta en común y con los contenidos eso pasaba lo mismo y se fue dando de hecho, porque no sabíamos otro modo de gestionar, igual era gestionar en la pobreza absoluta. Esa era una gran carga, había que recuperar la guita y por más que estemos cansados había que seguir. Nosotros tuvimos esa locura de durante 15 años de todos los meses sacar la revista, entonces salía, repartías, cobrabas, le llevabas a tus amigos, a un centro cultural, una actividad y ya estaba en la otra armando y era mucha presión. Hoy en día a su vez es mayor porque ha crecido más, pero con más herramientas, en aquel momento era eso. Hubo un cierre que estuvimos solos y estuvimos por largar todo a la mierda.

La ley de medios ¿Cómo lo vieron? ¿Es algo saldado? ¿Hay que volver a darle un poco más de fuerza?

Nosotros la línea que tuvimos fue de confianza absoluta de todo lo que podría surgir de esa usina de ideas, sabíamos que tenía que ver con una cuestión coyuntural de oportunismo político para disputar el mismo espacio de poder, siempre lo tuvimos claro, sabíamos que una parte de la ley estaba interesante como que proponían cosas, pero nunca lo miramos con optimismo, sabíamos que la puesta en acción de esa ley iba a ser un flan y que la perspectiva que aliados, amigos y amigotes se apropiaran de parte de la torta y no podíamos ser ingenuos en ese sentido. Todo bien con los compañeros que dieron la discusión y defendieron la ley, pero evidentemente se trataba de una discusión que no tenía que ver mucho con lo comunicacional, ni con lo contrahegemónico, sino con una cuestión puramente de oportunidad política partida, y en ese sentido se demostró. Evidentemente los espacios eran artificiales y las ideas que defendían algunos de los compañeros valiosos que había ahí no tenía mucha relación con los patronazgos que había detrás de esos proyectos y en ese sentido siempre fuimos desconfiados y recelosos respecto de la ley. Lo que pasó es que a mucha gente les despertó la idea que la verdad es construida, a grandes rasgos, por lo menos se discutió esto de la verdad, antes era palabra santa lo que decían algunos medios. El noticiero te decía la verdad, Clarín te decía la verdad, La Nación te decía la verdad, ahí se dio una discusión bastante popular que no era un tema que antiguamente no podía ser popular y eso dentro del saldo de las cosas que han quedado, es interesante, se masificó un poco la discusión. Lo que pasa es que acá no hay cosas claras y entonces la pauta publicitaria no sabes ni cómo se obtienen y que tenes que presentar, y quien la evalúa, tienen los medios que informan estadísticas, le dan pauta a cualquier gil que te presenta un proyecto que dice que hizo un diario e imprime un ejemplar y cobra pauta.

¿Cómo ven esto de que la gente ya no lee tanto?

Creemos que la crisis es real, uno viaja en bondi o tren y hace unos años veías a pibes leyendo revistas, leyendo libros, hoy en día revista yo no veo casi a nadie, libros veo todavía algunos pero la mayoría están con los celulares, totalmente aislados perdidos en el aparato, con auriculares, como una burbuja individualista y personal que cambio el modo de lectura, no sé si se lee más o menos pero sí que se lee diferente, pibes más jóvenes, de menos de 30 años tienen otra cultura diferente a la nuestra, nosotros ni bien se estaba perdiendo la cultura de las revistas venimos de estar marcados por las revistas que leíamos, como “Cerdos y peces”, “Crisis”, “La Maga”, “El Gráfico”, todas las que había consumíamos, las de fútbol, la de periodismo o la de cultura, todos teníamos una revista en casa, alguien siempre compraba una. Hoy en día esa cultura se fue apagando y la reemplaza un formato diferente. La cultura de los libros bajó también, pero hay sectores que todavía defienden el papel, me parece que es una pelea, un modo de lectura, no todo se lee en diez líneas, no todo es un meme, pero también hay que tener en cuenta ese lenguaje, no podés ser un secado e ignorarlo completamente, vos tenes que entender que tenes que comunicar ideas del modo más eficiente que en el presente. No somos caprichosos, no somos nostálgicos, nos adaptamos. No nos enojamos, sino que intentamos seguir la realidad. Hay una realidad hasta marzo de 2018, una benevolencia económica a pesar de los tarifazos, en el cual había una baja en la lectura por esto que hablamos de que las generaciones ya no consumen tanto, pero ibas a una feria y ponías revistas y se vendían revistas y se vendían libros. De junio a la otra parte como que hay una cuestión que en el puesto de diario cada vez más muerto, cada vez con menos venta y cada vez menos circuito de gente esperando la revista. Nuestro objetivo político/cultural era llegar con la revista a todos los barrios, eso desde el principio. Hay muchas variantes, no solo la producción sino el circuito de distribución que lo hacemos nosotros mismos, con mochilas, con autos prestados y ahora por suerte con autos propios, entonces llegamos a todo el conurbano, un montón de lugares de la provincia, como por ejemplo, el tipo que vive en Alejandro Korn no tenga que venirse hasta acá a comprar porque nosotros no llegamos. Eso en un momento lo ampliamos y tuvimos más de 500 puestos de diarios.

Llegamos hasta agosto del 2019, tenemos 18 años de una revista independiente, cultural y política que desde la autogestión se mantiene viva; y con un grupo que pone la espalda para que ese violento oficio de escribir no se apague y siga soplando esta Sudestada.

 

 

 

 

 

 

 

 

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