Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) mostraron ayer como un pueblo puede darle la espalda a quien hace pocos días creía tener el timón de un barco que estaba en el fondo del mar. Los más de 15 puntos de ventaja en el país y los 17 puntos en la provincia de Bs AS, marcan el comienzo del fin de un gobierno de derecha en la Argentina, que nunca ocultó su desprecio a las clase trabajadora, en casi cuatro año de mandato jamás sacó una medida en favor de los y las trabajadoras. Solo se dedicaron a fortalecer sus vínculos con los grandes grupos financieros que ellos mismos manejan. Llevaron la inflación a cifras superlativas, mostraron los dientes en cada manifestación, reprimiendo a la protesta social, nunca ocultaron su odio de clase. Eso no fue gratis. Ayer la paliza fue contundente. No se van ellos, el pueblo decidió sacarlos.

Por Federico Paterno

La derrota no fue solo una muestra de lo ficticio de las encuestas, los billetes que vuelan para inflar números. Esa mentira podría llegar a su fin. A su fin también parece llegar este gobierno de empresarios que nunca pensaron en el pueblo, nunca. Solo al tener en cuenta que un insumo básico como la leche sea para pocos por su valor, ya marca su desprecio de clase. La carne era algo de privilegio en los últimos años. La alita de pollo se vendía muchos más en los barrios populares, era la comida repetida. Construyeron un teatro ciego donde nunca se hicieron cargo de una sola de las medidas de ajuste, y ahorcamiento popular. Jamás midieron hasta dónde alzar la vara. Hoy tienen como resultado un pueblo que los echa del poder.

El gobierno aun con los números que marcan una paliza histórica en una elección presidencial, siguen hasta el día de hoy de boca del Presidente Macri, sin hacerse cargo del desastre que dejan. Ni una sola autocritica del primer mandatario, solo soltar culpas a los demás. Una teoría poco viable para que en octubre la alianza gobernante como dijo lilita ganaran “por más del 50 por ciento, va a ganar la Argentina republicana”. El mundo en el que ellos viven está claro que no es el que vive el que camina por las calles  en Florencio Varela, Caraza, Zabaleta o Solano. Hay lugares dónde se olvidaron los últimos cuatro años que había gente. Que había hambre. Que la desocupación crecía a pasos agigantados, que las fábricas cerraban, que los pibes que no tenían para las changas terminan en otra historia. Nunca les importo todo esto.

Los números de ayer fueron apabullantes con el 47,66 por ciento (11.622.428 votos) a favor del Frente de Todos, con la candidatura de Alberto Fernández. Juntos por el Cambio alcanzó  un 32,09 por ciento del padrón (7.825.208 votos). El tercer y cuarto puesto corresponden a Consenso Federal de Roberto Lavagna con más de dos millones de votos, un 8,23 por ciento de los votos y El Frente de Izquierda y de los Trabajadores en Unidad (FIT Unidad) con el 2,86 por ciento de los votos (697.776). Una elección que no alcanza aún para que Myriam Bregman lograra entrar como Diputada Nacional.

La provincia de Bs As fue una de las sorpresas para algunos, con una diferencia abultada en favor de Axel Kicillof por 17 puntos de diferencia. El 49,34 % para el Frente de Todos, y el 32,56% para Vidal. Una provincia de Bs As que la gobernadora pensó poder manejar con propagandas de obras públicas, y un discurso de batalla contra los narcos, que solo era ficción. La timba financiera nunca se terminó y los pibes y pibas de las barriadas tenían que cuidarse de no caer en manos de ningún policía desbocado bajo la doctrina Bulrich. Una mano dura que era una cualidad particular de este gobierno.

Con estos números en la provincia de Buenos Aires Juntos por el Cambio pierde la conducción de 19 Intendencias. El peronismo lograría recuperar municipios como: Berisso, La Plata, Lanús, Morón, Quilmes y Tres de Febrero.

Pensaron que era suficiente con el discurso de las obras, darle besos al cemento y el manejo de los trolls center, sumado a los miles de videos de instagram, no siempre basta con el discurso y la tecnología. El hambre, la gente en la calle, la peor ministra de seguridad desde el regreso de la democracia, el odio a los derechos humanos, y el abrazo al olvido de los 30 mil. No es gratis. El pueblo tiene memoria, y ayer lo mostró. Ese mismo pueblo que frenó el dos por uno de los genocidas, de la reforma previsional, de solidaridad con la represión a los trabajadores de la tierra, de no quedarse atado a lo electoral, y salir a ocupar las calles cuando fuera necesario, esas mismas calles que son del pueblo, y de las multitudinarias marchas por Santiago.

Galeano decía “Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos (…) Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”. Esos y esas que Cambiemos pensó que eran los nadies, ayer le dieron un golpe de knock out.

 

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