UN MAESTRO DE LA LUCHA DOCENTE

La historia de Isauro Arancibia es de vital importancia para que la lucha docente de hoy se pueda caracterizar en uno de sus principales referentes. Nacido en la provincia de Tucumán el 25 de marzo de 1926 en la ciudad de Monteros. Miembro cofundador de  la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), fue secretario general Adjunto. Maestro rural en sus comienzos e integrante del  Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT); también ocupó la dirección de Agremiación de Trabajadores de la Educación Provincial (ATEP).

Por Federico Paterno

Sus primeros pasos de dirigente sindical fueron en la década del 50, se lo recuerda entre otras luchas, por su empuje por el estatuto docente. Fue importante su aporte en las huelgas de 1958, porque logró la unidad de las y los docentes en busca de la reivindicación de sus derechos. Entre los reclamos de Isauro estaban la enseñanza laica y libre, la igualdad salarial de los maestros provinciales con los nacionales. Dentro de las victorias que obtuvo este dirigente se encuentran: Las juntas de clasificación con representación docente régimen de licencia, bonificación por zona y bonificación por antigüedad.

Las huelgas docentes donde participó en 1958 y 1959 fueron con una marcada critica a las políticas económicas de Frondizi. Huelgas que duraron al menos 40 días. En esos momentos las plazas de Tucumán eran las aulas docentes, los maestros y maestras salieron a las calles a dar clase, a los sindicatos y hasta las propias casas particulares. Para 1964 consigue sacar el diario de ATEP, para poder dar visibilidad a una educación nacional y las luchas sociales.

No solo su lucha fue dedicada a los derechos de los maestros, también acompañó a los obreros del azúcar en Tucumán, por sus reivindicaciones y sus derechos como trabajadores. Al cerrarse los ingenios estuvo con los obreros del surco. Para 1974 reclamó la socialización de estas fuentes de trabajo. Los trabajadores de la FOTIA (Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera) tenia 40 sindicatos de base, y mas de 50 mil obreros organizados. Los obreros del surco paralizaron con la huelga por dos semanas la cosecha de caña de azúcar.

Otra iniciativa en la  que estuvo presente fue la mesa por derechos humanos que se concretó en 1975, algo que a futuro terminó con la conformación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Estar atento a la violación de los derechos humanos fue otra de sus tareas. Su compromiso se veía reflejado en su accionar y acompañamiento de los reclamos populares.

Las acciones de la AAA (Alianza Anticomunista Argentina), fueron de persecución, torturas, robos y asesinatos. Este grupo de ultra derecha que dirigió Lopez Rega fue quien amenazó a Isauro Arancibia para advertirle que no siguiera con su militancia sindical y en el PRT. La amenaza sentenció estas palabras: “Francisco Isauro Arancibia ya te advertimos una vez lobo disfrazado de oveja, están sentenciado a muerte: serás ejecutado como todos los extremistas. Te damos la última oportunidad: debes desaparecer antes del 1 de marzo cuando terminemos en Córdoba se inicia la etapa final en Tucumán. ‘Adiós guerrillero’ A.A.A.”.

El 24 de marzo de 1976 fue acribillado a balazos Isauro Arancibia y su hermano Rene Arancibia, fue en la sede de ATEP. Ambos se quedaron esa noche en un cuarto que tenía el gremio.  Fue asesinado el mismo día que dio comienzo la etapa mas trágica y sangrienta de nuestro país, era el comienzo de la dictadura cívico militar en Argentina. Según informó la periodista Adriana Meyer: Con dos escopetas de caza, resistieron y dieron muerte a uno de los asesinos, antes de perder ellos la vida. El cuerpo de Isauro tenía ciento veinte balazos, y el de su hermano Arturo, setenta. Ambos vivan momentáneamente en la sede de ATEP. Isauro tenia unos zapatos el día que lo asesinan, que fueron regalados por sus sobrinos por su cumpleaños 50. En el libro de Eduardo Rozenvaig La Oruga en el Pizarrón, cuenta que al momento de encontrar el cuerpo acribillado de Arancibia no tenía puestos sus zapatos. Los militares se los habían llevado. La cifra de docentes desaparecidos y asesinados por la dictadura asciende a 600.

Esta muerte tiene responsabilidades políticas, y señalan a Domingo Antonio Bussi como responsable militar de los asesinatos. Acusado por cientos de crímenes de lesa humanidad durante la ultima dictadura cívico militar. El periodista rosarino de la Agencia Pelota de Trapo, Carlos Del Frade, indicó  “Cuando Isauro concurrió al sepelio del secretario general de la FOTIA, Atilio Santillán, recién asesinado, le dijeron al oído ‘Maestro, mañana es el golpe, no vuelva al gremio porque lo matan”.

El legado de su lucha por la educación tiene su semilla en la que hoy es el Centro Educativo Isauro Arancibia con 21 años de vida, hoy ubicado en la calle Paseo Colon 1364 en la ciudad de Buenos Aires. Una escuela publica que recibe jóvenes y adultos que se encuentran en situación de calle. El centro educativo cuenta con talleres de formación profesional, actividades artísticas y proyectos de inserción laboral. En la actualidad cuentan con mas de 300 alumnos y alumnas para terminar el nivel primario y secundario.

Fue un militante por la educación, por los derechos de los y las trabajadoras, no fue en vano su lucha. Su participación en el PRT indicó que no solo buscó la reivindicación de los derechos docentes, también tuvo injerencia en un camino hacia la disputa política contra la dictadura, con un férreo compromiso con sus convicciones.

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