“DARÍO NOS DEJÓ LA SEMILLA DE ESTAR CON LA SOLIDARIDAD SIEMPRE POR DELANTE”

Por Federico paterno

Luego de la gran toma de San Francisco Solano de 1981 con más de 20 mil personas, corría el año 1985 y nacían nuevos asentamientos en el Conurbano Bonaerense, estaban más latentes que nunca. En Monte Chingolo, localidad de Lanús, por las calles General Pinto, Méndez, Donato Álvarez y Kloosterman, se produjo la toma del barrio La Fe. En noviembre y febrero del 2002, se originaron nuevas tomas que permiten agrandar el barrio. En este lugar, vivió Darío Santillán, dónde supo militar por un mundo más justo y solidario. Forjando a cada paso que la idea debía ir de la mano de la acción. La formación política era necesaria, también la movilización popular, así lo entendió. Carlos Leiva, es vecino del barrio La Fe, militante del Frente Popular Darío Santillán (FPDS); quien sostiene el comedor del barrio y hoy como hace 20 años continúa desde ahí su lucha. Habló con ANCAP y recordó los días de militancia junto a Darío Santillán.

                      “… Yo veo que Santillán expresa todo lo que la juventud rebelde,

                                                                   emancipadora, subversiva, poética, puede dar al mundo”  Vicente Zito Lema

A finales del 2000, Carlos, quedó desocupado. Luego del argentinazo del 2001, comenzó un camino de militancia territorial en el barrio La fe. Entre los recuerdos que él tiene de esa militancia comentó: “Compartimos las asambleas y reunión de trabajo para los compas que recién nos veníamos organizando, un poco para contarnos cómo era esto de organizarnos entre los compañeros que íbamos llegando y con Darío compartimos talleres de formación política, reuniones de trabajo donde algunos veníamos con cero experiencia laboral, algunos sí, tenían algunos saberes, y los que tenían algunos oficios, les enseñaban a los que no; y ahí comenzábamos a organizarnos, la importancia de ver al movimiento popular como algo nuevo”.

Charlas que duraban todo el día para saber cómo enfrentar la situación económica y política post 2001.  Las protestas, tenían un nivel cada vez más alto de violencia policial. Las banderas de los MTD con las frases: trabajo, dignidad y cambio social, se hacían carne de cada militante que ponía el cuerpo en las marchas. La semana previa al 25 y 26 de junio, recuerda Carlos, fue de mucha tensión, “el Gobierno, decía que no iba a permitir más cortes de ruta, y nosotros con la clara firmeza de seguir haciéndolo porque teníamos que darle una respuesta a los vecinos que se venían organizando”. Aprender a tener empatía con el compañero y la compañera, son algunos de los legados que más recuerda de Darío, contagiar el ejemplo de la solidaridad y llevar un plato caliente de comida a quienes no tenían nada para poner sobre la mesa.

“Si algún compañero o compañera no venía por uno o dos días, iba a su casa a ver qué pasaba, él se preocupaba, y sabía que si a alguien le faltaba algo, era capaz de sacarse algo que llevaba puesto y te lo daba para que no te falta nada. Nos ha dejado esa semilla, de ver como poder preocuparnos y tener empatía por el compañero y la compañera, y tratar de estar con la solidaridad siempre por delante. Esas cosas son las que recordamos de él para ir también marcándolas, o cuando él se enojaba, cuando notaba que un compañero tenían alguna mezquindad sobre algo, era un cabrón en ese sentido, se le iba la amabilidad cuando notaba que alguno podía ser mezquino, así lo recuerdo”, esas aristas que el militante del FPDS nos ofrece, son todas ideas semejantes a la lucha, libertad y la entrega de Darío, con un compromiso por el otre, siempre latente.

En tiempos de pandemia la organización popular ocupa un papel preponderante para el pueblo que sufre a los márgenes de la economía y el trabajo asalariado. En aquel entonces con el protagonismo de Los MTD, la Aníbal Verón, hoy, el Frente Popular Darío Santillán y El Frente de Organizaciones en Lucha, entre tantas que hoy dan la pelea en las calles. Los movimientos populares y las organizaciones de ayer y de hoy son la pata fundamental que el estado no pone. “Una de las virtudes que tiene el movimiento popular, que se viene notando mucho, como en aquellos días, eso lo hablamos siempre con los compañeros y compañeras que venimos sosteniendo a través de la pandemia, es que estamos desbordados de la cantidad de gente que viene a nuestros comedores; y nosotros nos tenemos que organizar y no ser menos, cuidándonos para poder sostener esto, hasta empresas multinacionales que pueden cuidar a sus empleados no lo hacen y nosotros lo hacemos. Nosotros estamos organizados hace más de 20 años y no nos damos cuenta de lo grande de la tarea que desarrollamos, ahí está la importación del movimiento popular hoy en día”.

Es importante para la militancia social y política, poder congregarse cada 25 y 26 de junio, en la estación Darío y Maxi, con jornadas culturales que recuerdan la masacre de Avellaneda y el pedido de justica para los responsables políticos, impunes hasta el día de hoy. Eduardo Duhalde, Ex Presidente de la Nación; el ex Vicejefe de la SIDE, Oscar Rodríguez; el ex Gobernador, Felipe Solá; Ministro de Seguridad de la provincia, Luis Genoud; el ex jefe de Gabinete, Alfredo Atanasoff;  Jorge Vanossi, Ministro de Justicia; el ex Secretario General de la Presidencia, Aníbal Fernández; el ex Secretario de Seguridad Interior, Juan José Álvarez; Carlos Federico Ruckauf, ex Gobernador de la provincia; y el ex Ministro del Interior, Jorge Matzkin. Todos son responsables y continúan impunes. “Nosotros cada 26, nos acercamos a la estación Darío y Maxi, para sostener la memoria viva de lo que pasó ese día, seguimos exigiendo justicia a pesar de los 18 años y no nos vamos a cansar. Muchos de nosotros hoy en día, tenemos hijos y ellos hablan de Darío como un tío que no conocieron, o nos sentamos en una asamblea y alrededor nuestros están jugando nuestros chicos y escuchan que hablamos de Darío. Para estas fechas seguimos sosteniendo esta bandera de no claudicar nunca en el pedido de justicia, por más piedras que nos pongan de diferentes gobiernos, que no investiguen cómo tienen que investigar, a pesar de todo este tiempo nos hemos mantenido con la firme convicción de que lo vamos a conseguir, de algún día vamos a sentar a algún responsable político que la masacre de Avellaneda, de habernos arrancado a Darío y a Maxi, que fueron dos y pudieron ser muchos más. Pero Darío estaba entre nosotros, yo hoy estoy sosteniendo el comedor en el barrio La Fe y a veces decimos que en este lugar lo sentimos todavía. A pesar de que pasen los años no lo vamos a olvidar”, finalizó Carlos. El 26 de junio del 2002, no terminó nada, comenzó mucho más de lo que imaginaron los que siempre buscaron subordinar al movimiento popular organizado.

 

 

 

 

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