NO DEJASTE SUEÑO POR VENGAR

Por Diego Ferraro para Ancap

Imagen Martin Vera

A ver recuerdos, empiecen ustedes…

Floresta, fines de los ’80. Es domingo a la mañana, cualquiera entre septiembre y mayo. La tele tiene solo 5 canales, mi casa huele a estofado, y a media mañana mi viejo ya tiene el mate: «juega Maradona». Porque para nosotros era asi, Diego no tenia casaca de club, solo una bandera celeste y blanca. Y cada domingo Napoles era parte de nuestro territorio. Yo era un enamorado del automovilismo…¿pero quien podia resistirse a esa varita magica disfrazada de pierna? La alegria y la pelota empezaron a asociarse en mi persona, de la mano de la 10 celeste.

A ver, piden la palabra los conocimientos.

Mundial de Italia’90. Yo ya era mas hincha de Maradona que de la seleccion. «El mundial es en el pais donde juega, lo van a adorar». Mas pensamiento de niño que el mio con 7 años no puede haber no ? Silbidos y mas silbidos en Milan, Roma, Florencia…y las manos estalladas de aplaudir en Napoles. .»¿Que pasa? No entiendo.» Y entonces aprendi la historia que le dio un ratito de dignidad al empobrecido sur de Italia, que esa zurda atraganto la pasta dominguera de mas un ricachon tifosi de la Juve, el Milan o el Inter. Que esos dos scudettos con el Napoli le dibujaron una sonrisa a la clase trabajadora sureña, en la cara de sus empobrecededores. No alteraba el orden social, de ninguna manera, pero les dio esa sensacion de mas no sea una vez revolcarlos en el lodo. Los nadies, diria Galeano, por lo menos los domingos se sentian alguien.

A ver, piden paso los razonamientos.

Y no, que se yo. Es dificil defender su contradictoria humanidad. Va una y mil veces contra mis valores, pero ¿juzgarlo? ¡ De ninguna manera! O acaso todos nosotros sabriamos que hubiera sido de nosotros si de la mas profunda miseria salieramos eyectados a la cima del mundo? Como siempre, todos hablamos desde nuestra propia educacion y perspectiva, y si bien no justifico, menos aun condeno. Un tipo que estructuraba la vida en buenos y malos, en debiles y fuertes, y que siempre se erigia bandera de los de menor fuerza. No voy a ser yo quien hable de el condenatoriamente, porque ni siquiera puedo ser imparcial.

A ver, por aca asoman las pasiones, pidiendo la palabra.

Yo soy hincha de San Lorenzo. Muy hincha de San Lorenzo. Nada que lo que tenga que ver con Boca suele estar en mi vereda. No solemos tolerar que jugadores muy queridos por nosotros se pongan su casaca. Pero toda regla tiene su excepcion, y vaya si sera excepcional, que no solo se puso su casaca, era bostero, sino que…nunca se puso la nuestra!. Y lo amamos. Fuerte, muy fuerte. En 1997, en uno de sus ultimas funciones, primereamos a la 12 con el «maradooo maradoooo», y, se me erizan los pelos otra vez, vino de cara a nosotros, se golpeo el pecho y nos abrazo. Y lo abrazamos, como siempre.

Vienen a hablar mis entrañas, que querran decir…

Que siempre te quise mucho Diego. Que para mi siempre fuiste el mas grande, y no es una chicana, solo una opinion. Que te fuiste y nunca pude verte de al lado como hubiera querido, que para mi sos el sinonimo del futbol, el potrero y la gambeta.

El ultimo espacio es solo opinion. Es el tipo que le dio valor agregado a la 10. Que hizo que a todos les quede gigantes hasta que se la calzo una pulga atrevida. Que fue bandera del pobre, del villero, del futbolero. Que trascendio los limites de un terreno de juego, que fue un fenomeno social indiscutible. Que se cargo en la camiseta hasta las mas grandes miserias del nacionalismo, les pinto la cara y despues le pedian que no se sienta un Dios, cuando ya lo habian glorificado. Un Dios imperfecto, sucio y errante, en otra cita a Galeano.

Hiciste a este deporte mucho mas lindo. Le diste a mucha gente las sonrisas que le robo mas de un gobernante. Nos llevaste a la cima deportiva del mundo. Lloraste tus lagrimas mas sensatas en el cesped. Abriste la puerta de Europa a centenares de jugadores, atravesaste infancias que jugabamos a «ser Maradona».

Nos diste todo, ahi, en el rectangulo. No dejaste sueño por vengar.

Se te abrieron las puertas de la eternidad. Anda, descansa y disfrutala, con la redonda atada a la zurda.

Te quiero mucho Diego.

Gracias por todo.

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