LETRISTAS DE LOS LETRADOS SOCIALES

Por Federico Firpo

A juzgar por el “Contrato del Pacto Social”, este año parece haber sido el de la letra chica para el derrotero de conquistas de un difuso pero nuevo peronismo renacentista.

Muchos de los candidatos oficialistas han cargado con la bandera del mandato verde, vociferando a favor del aborto legal, seguro y gratuito. Algunos de los cuales votaron incluso en contra, en su momento, de la interrupción voluntaria del embarazo. Probablemente, entendiendo y reconociendo lo injusto del sometimiento al cual son afectadas muchísimas mujeres, incluyendo, por caso, la cárcel, para quienes en la general de los hechos, han sido “culpables” del sencillo pecado de haber nacido en la pobreza y consecuencia de ello, quedar sumidas en lo más defenestrante de una hipócrita mirada social, que afortunadamente se encuentra cada día más lejos del viejo ideal general religiosario, para un sentido común que de a poco empieza a despertarse de su eterna siesta defensora de los abusos de pocos contra las muchas. Enhorabuena el cambio de mirada. El aborto legal es inminentemente un hecho, igualmente el impuesto a las grandes ganancias (también conocido como impuesto único solidario) y eso amerita de mínima una celebración al respecto. Sin embargo, no significa esto que dejemos de ser críticos al respecto.

En este sentido, nos vemos obligados a replicar, según nuestros propios sentidos contra una serie de cuestiones que terminaron por definirse poco antes de presentar el Proyecto en Diputados, para su posterior votación. Por ejemplo; la objeción de conciencia institucional, que no es otra cosa qué la posibilidad de las y los médicos a objetar contrario a “mi cuerpo mi decisión”. Uno de los principales cambios tal y como lo reclamaba el denominado sector celeste, se permite así que una institución médica pueda excusarse de realizar la práctica en caso que la totalidad de sus profesionales estén inscritos como objetores. Tras los cambios, la institución podrá negarse pero deberá hacerse cargo de la derivación de las pacientes de forma inmediata y sin dilaciones, a partir de convenios previamente estipulados con otros efectores de salud. No podemos omitir de ningún modo el rol fundacional de los tiempos burocráticos, siempre afines a las tergiversaciones conservaduristas, en tiempos que corren de a minuto cuando se trata de los traumas que la interrupción de un embarazo implican. El otro cambio tiene que ver con la petición del derecho al aborto y las personas gestantes menores de edad. Respecto de las menores de 16 años agrega que “en situaciones de conflicto de intereses con sus representantes legales, puede intervenir con asistencia letrada”.

Dejar en manos de la objeción, es como dejar en manos de la justicia, históricamente sectores que miran desde arriba cuando lo que se está debatiendo es justamente lo contrario, 5 minutos antes de que saliera la carta, como poniéndole los últimos condimentos al postre. De algún modo, dejaremos responsabilidades de cara a instituciones privadas con miradas abiertamente anti progresistas, en medio de una oleada de luchas, justamente, contra todo lo retrógrado de un sistema, cuyo nuevo paradigma intenta frenar los históricos abusos de una burocracia conservadora que seguirá, de todas maneras, teniendo un margen importante a la hora de la decisión final, más allá que la consigna sea “mi cuerpo, mi decisión”… valga la redundancia.

Cuando uno mira el panorama que nos brinda el debate político en el Congreso, todo deja para los ojos la diferencia entre hacendados devenidos en políticos defensores de intereses terratenientes patriarcales vs millonarios con algo de mirada social, jugando un poco a tono con la siempre expectante sociedad. Es lógico qué, siendo que quienes debatan en torno a la salud de las mujeres y más precisamente a la afectación en torno a los cuerpos de mujeres nacidas en la pobreza sean, por otro lado, en su mayoría varones y en su totalidad varones y mujeres que no tendrán que padecer nunca los vaivenes de un aborto clandestino en las más atroces de las condiciones; caigamos finalmente entonces en la cuenta qué: los cambios de último momento serán los de la polémica que vuelva a generarse en torno a los juzgamientos (señalamientos) que las jóvenes y adolescentes de la clase baja tendrán que seguir sufriendo.

El aborto lo hacen instituciones profesionales de la salud y son ellas las que tendrán la última palabra, es una lástima a estas alturas y después de tanta lucha tener que aspirar a conformarnos con eso.

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