UN «PARATE» AL TRIGO TRANSGÉNICO

Por Federico Paterno y Deodoro Erdosain

El Juez Néstor Adrián Salas del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil Nro 2 de Mar del Plata, declaró la admisibilidad de la acción colectiva pluricultural de amparo ambiental  presentada por un numeroso grupo de asociaciones ambientalistas, pueblos originarios y productores agroecológiques que pretenden frenar el avance de la empresa  INDEAR S.A, la cual busca comercializar trigo transgénico sin respetar la legislación vigente, poniendo en riesgo las diversas variedades criollas de este cereal fundamental en la alimentación popular.

Si bien la medida pone un «parate» a las intenciones de la compañía que, aprovechándose de los conocimientos y saberes generados en universidades públicas y otros organismos estatales busca lucrar con la alimentación y la salud, el Dr Salas debió dar intervención a la Justicia Federal para que trate el reclamo en simultaneidad con el estado provincial, en tanto que la medida cautelar interpuesta deberá ser ratificada por la Cámara en lo Contencioso y Administrativo de Mar del Plata en las próximas semanas.

Siendo este un tema tan sensible para toda la población, ya que el impacto de una semilla de trigo modificada genéticamente incidirá en la salud, el ambiente y la alimentación de millones de personas con resultados desconocidos y muy probablemente nocivos, nos entrevistamos con Gonzalo Rondini de «Fincas el Paraíso».

 

Gonzálo, es Ingeniero Agrónomo y «Fincas el Paraíso» es un singular emprendimiento que produce trigo agroecológico y elevados valores humanos. Ansiosos por obtener una opinión más racional y menos burocrática de la medida adoptada por el Juez Salas, le preguntamos: ¿Formaron parte del amparo colectivo contra el trigo transgénico?

Si, por parte de Fernando (cabaleiro) que nos convocó a formar parte de este amparo por cuestiones lógicas, nosotros desde un principio estamos tratando de comunicar e informar de que la gente sepa realmente cómo es la producción convencional,  con respecto a la producción convencional estamos siendo parte de un experimento,(…)Formamos parte de este amparo (colectivo) con la intención de cuidar aunque sea el trigo no?. Es uno de los cultivos que todavía quedan sin tocar, sin maltratar por así decirlo; es un cultivo que es muy genuino y que históricamente la ciudad se alimentaba del trigo,  hasta hoy estamos cuidando gran parte de lo que es la semilla original. Ya tuvimos en el año 60 una intervención con lo que fue la mal llamada Revolución Verde que hizo que los trigos ancestrales, los trigos más viejos conocidos se adapten a la tecnología de los fertilizantes que era lo que sobraba de la guerra. Entonces al sobrar nitrógeno de la guerra  (…)había que qué vehiculizarlos de alguna manera, se les ocurrió hacerlo en la agricultura. Bueno ahí tuvo la primera intervención el trigo en los años 60 con la mal llamada  Revolución Verde.

Desde ya el trigo es un cultivo que no es de los más exigentes en agua o en recurso hídrico y es bastante plástico, por utilizar una  palabra, se puede adaptar a diferentes tipos de situaciones en cuanto a la exigencia de agua para poder producir y en condiciones de bajos recursos hídricos tendría mayor calidad, generalmente mayor nivel de proteína, mayor nivel de gluten, mejor calidad protéica, entonces para nosotros es un despropósito, una pena y atentado contra la naturaleza incorporar un transgénico en un cultivo como es el trigo.

¿Es cierto que se hizo lugar al recurso de amparo para frenar momentáneamente la producción de esta semilla?

Foto: Naturaleza de Derechos (ONG que llevó adelante el amparo)

Se da lugar al Amparo colectivo,  bueno igual yo de lo legal poco…. Si bien sé qué implica, no sé hasta dónde se puede frenar. Desde mi perspectiva lo que veo es que, en Argentina, están las empresas argentinas que se quieren posicionar como productores de esta semilla y poder producir semilla para otros países (…) en caso de que acá no se permita la utilización. Claro que estamos en un país donde la corrupción está siempre a la vuelta de la esquina, que está siempre al alcance de todos y cualquier bolsa (de semillas) que se pierda, por así decirlo, de alguna manera puede llegar a otro productor, y así sin saberlo muchos productores pueden empezar a tener semilla transgénicas dentro de semillas tradicionales y esa sería una pena porque después es muy difícil de limpiar, como nos pasa con otras especies ¿no?.

La charla con Gonzálo nos anima a preguntarle sobre el emprendimiento de «Fincas el Paraíso» y esto nos cuenta: Nosotros somos una familia, o sea mi compañera y yo, que soy ingeniero agrónomo y ella es economista. Tuvimos la inquietud en cuanto a la producción y veíamos que es una de las patas fundamentales (…)y decidimos embarcarnos nosotros en la producción de alimentos sanos.  Es por eso que se creó un fideicomiso en el cual la gente pudo invertir en nuestro proyecto. Nosotros tratamos de entregar una renta anual que nunca va a ser igual a la que te puede entregar un banco u otro tipo de inversiones, pero tratamos de que la gente se anime a invertir en nuestro proyecto y nosotros cumplir y tratar de crecer y de transformar, que sus ahorros que no están en un banco, estén en la tierra enterrados y generando alimentos, y así se empieza a generar un espiral en el cual hay mas inversores y más gente. La gente que pone ahí sus ahorros (…) ve que tiene sus cultivos hortícolas, está la harina, los fideos, y bueno vamos creciendo un poco juntos en este camino y llevamos 15 años. Estamos muy contentos y siempre aprendiendo.

Este fideicomiso ¿es un apoyo también para que el proyecto pueda a su vez ser redituable?

Nosotros somos los que estamos a cargo del proyecto, así con toda nuestra familia digamos y hay otras familias vinculadas con la  inversión.Hay familias vinculadas al proyecto porque se hacen socios nuestros a la hora de poner tierra. Si nosotros vamos e  introducirnos alimentos, hacemos agroecología en el campo, y así vamos generando una red en la cual hay productores, en la cual estamos nosotros gerenciando un proyecto, en la cual hay un agregado de valor; produciendo harina, fideos, hay hortícolas, con los que vamos a una feria local y  vamos diversificando y vamos tratando de formar una buena red que nos permita crecer y entregar alimentos sanos.

¿Cómo planifican o como llevan adelante el tema de la comercialización del producto ustedes?

Nosotros comercializamos, en general, los productos que tienen valor agregado como harinas y fideos en las grandes ciudades, o sea los hacemos viajar, y los productos perecederos a nivel zonal o regional- local. Lo que tenemos es, por ejemplo, convenios con diferentes agrupaciones como UTT (en el mercado territorial), Alimentos Cooperativos y así vamos llegando a los consumidores gracias a ellos.

 

¿Cómo es la batalla diaria de producir a través de la agroecología contra los grandes productores del agronegocio y cómo analizás que esta matriz productiva tenga un cambio en el modo de producción?

En el camino en este último tiempo ha crecido bastante, es lento, pero es un camino de todos nosotros para generar experiencias reales, datos reales, confiar para que otros productores se encaminen en esto que es la agroecología (…). Los dueños de la tierra en Argentina son productores que están acostumbrados a obtener ganancia de una renta, o gente que tiene campos. Nosotros entendemos que hoy en día la agroecología no tiene que salir a competir con esa renta, con la renta de la soja, con esos números, porque es otra cosa. Nosotros entendemos la agroecología como un sistema que empieza hacia la abundancia, en diferentes aspectos , uno empieza a valorar el suelo, empieza a valorar lo que pasa dentro de un establecimiento, dentro de un sistema. Si vos empezás a entender todo como un sistema y empezás a valorar ese sistema; ese sistema empieza a entregarte soluciones ,empieza a brindarte  un círculo de abundancia, en el cual uno empieza a sentirse más cómodo, relajado, donde los gastos son menores y dónde empezar a vivir. Esos beneficios que te entrega la naturaleza se ponen a disposición de uno que quiere producir alimentos y eso hace que todo empiece a fluir y nos trae resultados. Este es un camino que hoy en día se lo recomiendo a todos porque no tiene vuelta atrás.

Luego de contarnos que la superficie a la que están ayudando a producir es de 250 hectáreas y para finalizar la entrevista  le consultamos: ¿Cómo ven ustedes o cómo ves vos en particular el tema de que haya políticas de estado para quien se pueda establecer como tal la agroecología? ¿Creés que esto va a tener  un acompañamiento político?

Es muy importante que el Estado nos acompañe a la agroecología  para ayudarnos a desarrollar los sistemas, empezar a encontrar resultados a través de organismos como pueden ser el INTA o el CONICET (…)que pueden ayudarnos a que los productores no tengamos que ser los pioneros, arriesgando nuestro capital privado, nuestras horas de trabajo, y que el estado empiece a garantizar de que existan experiencias para poder desarrollar la agroecología, obtener resultados y que otros productores se vean atraídos a realizar este tipo de producciones. ¡Es muy difícil en un contexto donde uno ve que existen leyes ya hoy para la agroecología,  pero no hay recursos para llevarlas a cabo, y los recursos generalmente se van para otro lado, siempre a los mismos lugares y por ahí uno genera un montón de instancias y mesas de trabajo y genera una ley con esfuerzo propio (…), un montón de redes de colectivos de laburo y por ahí en un convenio se hacen 10.000 hectáreas de soja para no sé qué! Entonces es eso, uno siempre trata de seguirlo al Estado para que nos ayude, pero hoy la agroecología no puede dormirse esperando que el Estado la salve, sino que la agroecología ya tiene sus propios medios para poder crecer  sostenidamente  y poder generar buenos resultados.

 

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