VUELTA A CLASES Y NUEVA NORMALIDAD. (ENTREVISTA A GASTÓN CARÍSSIMO, DOCENTE BONAERENSE)

Por Deodoro Erdosain

La vuelta a las escuelas es un tema que atraviesa a toda la sociedad argentina. Millones de familias, a lo largo y ancho del país, se encuentran a la expectativa de cómo se desarrollará el ciclo lectivo 2021. La incertidumbre reina sobre «padres, madres y/o tutores», pero también sobre alumnes, docentes y directives, y las consecuencias de las políticas educativas estatales pueden comprometer seriamente a la población en términos de salud y educación. 

Ésta disputa entre derechos que debe garanantizar el Estado, ocasionada por la aparición del fenómeno Covid-19, pone a los gobiernos bajo la lupa  y matiene en vilo a una sociedad hastiada por el desconcierto.

Para para intentar vocetar un panorama de lo que será el nuevo año en las escuelas bonaerenses, entrevistamos a Gastón Caríssimo. Él es profesor de historia y desde 2019 se desempeña como director en una escuela secundaria de San Antonio de Areco.

Le preguntamos sobre su labor en dicha institución y nos relata: «yo asumí la dirección en diciembre de 2019, ya sin estudiantes, ya había finalizado el ciclo lectivo, estaban rindiendo exámenes. Al otro año, en febrero 2020, cuando comenzaron las mesas de examen muchos no se presentaron, así que estaba yo ansioso por que comenzaran las clases para comenzar mi gestión junto al equipo de conducción y demás en la escuela y, en la primer semana de clases, se suspendió el ciclo lectivo. Así que es una situación muy particular para mí. Comencé la dirección casi junto con esta pandemia».

 

Con su aire campechano, Gastón, nos narra en tono fraterno las particularidades de la escuela donde trabaja, sobre ésta aclara que «es una escuela chica, donde los cursos son pequeños, no son numerosos, pero a la vez es muy heterogénea. La diversidad de la matrícula es muy grande, tenemos chicos que vienen de distintos puntos, de distintos lugares del Partido, de Duggan; Villa Lía; del campo; de distintos barrios; con distintas realidades cada una de las familias, así que, bueno, es muy heterogénea. Nuestra matrícula es pequeña pero cada uno con sus particularidades».

Sobre el pasado ciclo lectivo y la actividad docente en ese alterado año, rememora: «El ciclo 2020, cuando comenzó la pandemia, organizamos un Padlet, que es un muro donde se iban subiendo las actividades y compartíamos el link con las familias para que los chicos puedan descargar de ahí las actividades y demás. Ese fue el primer intento. Cuando empezamos a armar los grupos de WhatsApp y empezamos a compartir el Padlet nos dábamos cuenta de que muchas familias no podían ingresar porque no tenían datos, o no tenían una conexión de Wi-fi en sus hogares,o el celular no les permitía descargar la aplicación y demás. Bueno, empezamos a hacer captura de imágenes y a pasar por los grupos de  WhatsApp las imágenes de las actividades. Las actividades eran variadas, eran muchas y al no poder contar, a veces, con la explicación del docente era muy complejo. Nuestra comunidad no pudo llevar adelante una virtualidad sincrónica, clases de Zoom o Meet, de ese tipo, por la particularidad misma de la comunidad. Entonces, lo que empezamos a hacer en muchos casos fue implementar cuadernillos. Socializamos los cuadernillos que venían del Estado, los cuadernillos de Provincia y de Nación (que había un trabajo ahí con la Televisión Pública), y también cuadernillos propios de nuestra escuela, porque es una escuela con orientación en arte, entonces teníamos materias particulares que quizá en los cuadernillos no tenían ese tipo de actividades, así que implementamos eso para poder llegar a la comunidad. Eso funcionó en parte. Con muchos estudiantes no pudimos tener ese vínculo. Costó y costó mucho porque en un primer momento, cuando se dijo que no se iba a evaluar, muchos sintieron que no tenía sentido hacer actividades si no tenían una evaluación. Porque no comprendían que la evaluación era mucho mas que la calificación. Pero bueno, a fin de año cuando apareció la calificación para los estudiantes de sexto año o la evaluación en forma de trayectoria para el resto de la secundaria, ahí hubo un cambio y empezamos a recibir algunos trabajos por parte de los chicos y que continuaron en este período de febrero al que se le llama período de intensificación de la enseñanza. Por suerte muchos de los estudiantes que estaban totalmente desvinculados durante el 2020 se acercaron a la escuela este 2021 y comenzaron a tener contacto con los docentes y demás y pudieron, de esta manera, cerrar las trayectorias, es decir, pasar de una trayectoria discontinua de un proceso a una trayectoria avanzada, que es donde se considera que estarían aprobados los contenidos de la materias, que son los contenidos prioritarios, porque también el año pasado apareció (…) una nueva propuesta curricular que es un diseño donde se seleccionan algunos contenidos de todos los que tradicionalmente se brindaban. Hubo muchas cosas novedosas que fueron modificando un poco la escuela tradicional como estábamos acostumbrados».

A cerca de estas modificaciones en el proceso de enseñanza-aprendizaje y del rol del Gobierno en el trance que atraviesan las escuelas, sostiene que fueron muchos estos cambios que ocurrieron en la escuela: «pasar de una calificación numérica a una evaluación de trayectorias, pasar de una educación presencial  a una educación virtual o asincrónica, que incluso la misma Ley de Educación Nacional prohibía en el 2006 la educación virtual excepto para ciclo superior de la  secundaria (y en algunos casos puntuales, no en todos). (…) Esta pandemia trajo cambios muy abruptos, muy profundos, a los cuales nos  tuvimos que, de alguna manera, ir acomodando sobre la marcha todos: las familias, los estudiantes, los docentes (…). Yo creo que hubo algunas cosas que fueron realmente beneficiosas o interesantes como, por ejemplo, nuevas miradas sobre los estudiantes; esta idea de las trayectorias, esta idea de que nadie pierde el año, de que todos avancen, es como que va apareciendo una nueva escuela. Yo creo que esta pandemia, si sirve para algo, justamente debe servir para repensar la escuela y alejarnos del formato tradicional al que estábamos acostumbrados,en donde en primer año se matriculaban 20 o 30 y en sexto año egresaban 15 o 18 y donde quizá mas de 10 quedaban en el camino y no le podíamos  garantizar el derecho a la educación. Entonces me parece importante que hay que tomar conciencia de que hay que acompañar las trayectorias educativas para que los estudiantes no pierdan el año y puedan llegar a sexto año con 18 años y recién ahí puedan insertarse en el mercado laboral, o puedan seguir estudiando, o puedan comenzar con un proyecto de vida propio, personal, me parece que es importante. En esta pandemia, de alguna manera, si no se miraba esa realidad, se iban a profundizar esas desigualdades y en ese sentido me parece que el Estado y la Dirección General de Cultura y Educación priorizaron de alguna manera esa cuestión y de alguna manera se generó esa igualdad de decir: todos van a pasar de año, algunos con trayectorias en camino o por cerrar, otros con las trayectorias avanzadas o ya cerradas, pero de alguna manera se dio esa igualdad. Creo que ahí el Estado tuvo un rol de garante de las igualdades en cuanto a la cuestión educativa.

Así que me parece que en esta situación, en la que algunos hablan de volver a la normalidad; yo creo que si volver a la normalidad es volver a la vieja escuela, me parece que no habremos aprendido nada de esta pandemia. Me parece que hay que construir una nueva escuela, producto de esta pandemia que nos hizo mirarnos hacia adentro como sociedad, como comunidad y construir nuevos lazos, nuevas propuestas, nuevas ideas, nuevos agrupamientos, y garantizar que los estudiantes puedan transitar los años de las escuelas sin exigencias absurdas, como repeticiones memorísticas y demás, y priorizar otro tipo de contenidos, o también lo que se llama habilidades, la idea de desarrollar un pensamiento crítico y también ver las inquietudes y particularidades que tiene cada uno de los estudiantes, potenciarlas, trabajarlas. Somos todos distintos, cada uno de nosotros tiene distintos intereses, distintas preocupaciones, distintas ambiciones y la escuela no debe ser un lugar que prohíba o impida ese desarrollo, sino justamente todo lo contrario, lo que debe hacer es desarrollarlo, impulsarlo, mejorarlo.

En cuanto a la cuestión vincular entre docentes y alumnes, y la relación de les primeres con las nuevas formas de educar observa que: los docentes han tenido un trabajo muy arduo, muy exigente, han tenido que utilizar herramientas para las cuales no se formaron. «Muchos docentes, y yo también me incluyo, desconocíamos las herramientas tecnológicas para la organización y por supuesto que hubo escuelas que las tenían mas fáciles, porque los estudiantes contaban con la tecnología, con las herramientas tecnológicas para poder realizar sus tareas, pero a aquellos que no contaban con esas herramientas les fue doblemente difícil la tarea, y esto tanto para los estudiantes como para los docentes.

 Así como la comunidad estudiantil  es heterogénea, la comunidad docente también. Por supuesto que hubo docentes muy piolas, que enseguida comprendieron que lo que importaba era no perder ese lazo con sus estudiantes, que era muy importante desarrollar nuevas prácticas pedagógicas y comprender que estábamos atravesando una situación muy compleja y que era importante brindarles una contención, una palabra de aliento a los estudiantes y lo hicieron. Hubo otros que a lo mejor, no sé, quizás que no pudieron desde la práctica generar un vínculo mas afectivo, y no se pudo generar porque su formación y su experiencia siempre habían sido desde la presencialidad y no pudieron o no supieron como ser docentes desde la virtualidad. Todo esto forma parte del aprendizaje y del bagaje que uno va adquiriendo en la carrera docente. A los que estuvimos el año pasado en el mundo de la docencia nos va a quedar como experiencia ese año tan particular y, este año que se proyecta cargado de incertidumbres, porque hay pocas certezas y esas pocas certezas que tenemos hay que tomarlas para construir, a partir de ahí, nuevos puentes, nuevos caminos, nuevos lazos que den seguridad a la tarea docente.

Para finalizar le preguntamos sobre la  construcción e implementación de los llamados «protocolos». De manera un tanto escéptica nos responde que «En cuanto a los protocolos que socializó la D.G.CyE, son los protocolos que los sindicatos le exigiron al Gobierno. Cuando se empezó a debatir si se volvía a la presencialidad, en junio o julio de 2020, el gobierno se reunió con los sindicatos de la provincia de Buenos Aires (en realidad cada una de las provincias se reunió con los sindicatos de cada una de sus regiones, de sus espacios) y se formó una mesa que debatía cómo iba a ser el retorno a las aulas,y justamente los sindicatos fueron, en la provincia de Bs. As., los que le reclamaron al gobierno que, para volver a las aulas tenían que tener aulas que no sean numerosas, donde no haya mas de 15 alumnos, donde todos tenían que estar con barbijos, donde tenían que estar distanciados un metro y medio entre alumnos, donde no tenían que tener contacto entre ellos, donde el docente tenía que tener dos metros de distancia, donde además de barbijo el docente tenía que tener una mascarilla de acetato que tenía que ser proporcionada por el Estado, donde el Estado tenía que proporcionar alcohol y papel para higienizarse en los baños públicos, termómetros en las entradas de las escuelas para tomar la temperatura para garantizar de que no entre ninguna persona con ningún síntoma, donde tenía que aplicarse una medida de protocolo para el cuidado de la salud y la prevención de los docentes, de los estudiantes y de la comunidad educativa en general, auxiliares y demás. En realidad, todo esto que  se está exigiendo hoy es producto de lo que los sindicatos gestionaron en su momento al gobierno. Entonces, lo que la D.G.CyE hace hoy es socializar eso que fue, un poco, una construcción de los sindicatos, que los sindicatos son parte de los docentes. En ese sentido no hay mucho conflicto, porque fue la propia comunidad docente la que exigió todo esto. No es que fue una decisión unilateral por parte del gobierno, sino que fue una construcción colectiva entre sindicatos y gobierno en esa mesa que conformaron. Por supuesto que hay un sector que es quizá mas combativo, que está mas en alerta, que está denunciando algunas cuestiones que quizá no se están cumpliendo. también es cierto que hay un sector importante de la sociedad que se hace oír desde los medios masivos de comunicación, que estuvo todo enero, de manera muy jodida, pronunciándose porque se abran las escuelas, incluso con calcomanías en los autos, en los medios de comunicación, en los periódicos, sacaban sus consignas en las redes sociales justamente en enero cuando los docentes estaban de vacaciones y las escuelas cerradas. También es cierto que muchas familias necesitaban y requieren ese espacio para que los chicos vuelvan a las aulas para poder organizarse familiarmente y sentían que había transcurrido todo un año y este año tenía que haber una garantía de presencialidad. Me parece que esas voces fueron muy fuertes, producto quizá del vínculo con los medios masivos de  comunicación y un poco lo que se le criticó al gobierno fue el tema de que las escuelas estuvieron sin presencialidad todo el 2020. Luego estuvo toda esa campaña sucia, mediática, bastante perversa, por parte de un sector que es minúsculo en la sociedad, pero que tiene una voz que se replica muy fuerte, y me parece que el gobierno se vio en esta encrucijada  de garantizar la presencialidad cuidando los protocolos y esa es la tarea que tenemos todos por delante, los directivos, los docentes, las familias,los centros de estudiantes, que es cuidar que se cumplan los protocolos y cuidar que se cumpla con todo lo que ello implica, porque de cumplirse los protocolos se evitaría cualquier tipo de contagio masivo».

El testimonio de Gastón, nos brinda algunos elementos de análisis para comprender lo que será el flamante año a nivel educativo, mientras tanto, en los hogares argentinos la vida se complejiza y la improvisación parece ser un factor importante a la hora de planificar el futuro.

 

 

 

 

 

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