LA 29 DE MAYO

Por Redacción ANCAP

Corría el año 1830 y en Haute Marne, departamento del Gran Este francés, nacía la inigualable Clemencia Luisa Michel, también conocida como Louise Michel, más tarde apodada por algunes «la Virgen Roja». Educadora, poeta, protagonista indiscutida de los sucesos de la Comuna de París en 1871, que hizo ondear por vez primera la bandera negra de la Anarquía para que tiemblen les explotadores y cultivó  con exquisita sencillez frases tales como «No es una miga de pan, es la cosecha de todo el mundo que se necesita para la raza humana, sin explotador y sin explotar», quizá el universo en su ir y venir energético la convida a renacer un poco… cada tanto.

 

Tal vez un poco de su ser se insufló en aquella otra poeta que naciera sesenta y dos años después, en Sala Capriasca, del distrito del Lugano suizo, quien por caprichos del mundo se convertiría en la mas sublime escritora argentina, la etérea Alfonsina Storni. Como su nombre lo vaticinara, la autora de «El dulce daño» y «La inquietud del rosal«, Alfonsina, fue Una Mujer dispuesta a todo. Dispuesta a batallar desde su pluma y su actitud frente a la vida, contra un mundo injusto y despiadado, al tiempo que supo ocupar espacios vedados para sus «Hermanas Lobas» sin mas armas que su belleza de palabra hasta para hablar de la muerte.

Dramaturga, escritora, docente, poeta que alcanzó las cumbres y las profundidades escribiendo versos del tenor de los que componen «Van pasando mujeres», los cuales rezan: Cada día que pasa, mas dueña de mí misma, /Sobre mí misma cierro mi mirada interior; /En medio de los seres la soledad me abisma. / Ya ni domino esclavos ni tolero señor (…), acaso su alma confundida con la de Luisa sobrevolaron la Córdoba de 1969, para deleitarse en su fecha de llegada a la Tierra, entre las barricadas que incendiaban de poesía las calles de «La Docta», cuando obreres y estudiantes inspiraron a un pueblo a soñar con lo imposible.

Alfonsina Storni
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