POR LAS CALLES DE SOLANO

Por Federico Paterno

La tarde del sábado tuvo un momento de memoria en San Francisco Solano con la actividad que recordó a Agustín Ramírez. El 27 de agosto es el día de su natalicio y fue el día que se eligió para recordarlo y cultivar su semilla con las voces de sus compañerxs y familiares. El encuentro fue en el marco de poder lograr que sea nombrado ciudadano ilustre pos mortem este militante social de las Comunidades Eclesiales de Base. Secuestrado, torturado y asesinado por la Bonaerense el 5 de junio de 1988. 

 

La jornada inició pasadas las 15 hs con un vídeo que sintetiza la historia del “Capi” de Solano, como se lo conocía en las barriadas. Su lucha por la tierra y la vivienda, y su participación en las grandes tomas de tierras de los ´80 son paradigmáticas. Entre ellas la gran toma de noviembre de 1981, bajo dictadura militar, con más de 20 mil personas que pujaban por un lugar para vivir.

La propuesta de dirigentes políticos del núcleo de Mayra Mendoza de recordar a Agustín como ciudadano ilustre pos mortem fue bien recibida por su familia, compañeros y compañeras que dieron el visto bueno para que se haga efectiva está propuesta en el Concejo Deliberante.

La voz inicial la tomó Jorge Chambi, compañero de siempre del capi, dando una apertura con un relato cargado de la emoción que lo caracteriza y con un fiel recuerdo de quién era su amigo, cómo dio su vida por los más necesitados y su profundo compromiso con las voces invisibles. No faltó la canción de otro gran amigo y compañero de ruta de Agustín que es El Cabezón, así lo conocen, y su grandeza y entereza aparece en su pasión por las ideas y en sus comentarios sobre la vida junto a su amigo, anécdotas cargadas de palpable convicción política. Los acordes sonaron y su guitarra inicio la música del tema que le dedicó a Agustín luego de su asesinato.

“Era un domingo
así amanecía
la neblina tapaba las luces del día.
Y en una esquina su cuerpo tirado
la sangre manchaba
su pelo largo.
Los vecinos decían
que nunca escucharon.
Empezaste a correr, llorar y gritar
y no te escucharon / no te ayudaron
En una esquina de Solano
Agustín te mataron (…)
“Nosotros sabemos por qué te mataron
Por dar un pedazo de tierra a nuestros hermanos”.

El Equipo Social Latinoamérica Gaucha estuvo presente en el lugar , a través de la presencia de compañeros de aquel entonces de Agustín, como Cabezón, Lula, Alberto, y Osmar. Alberto con su voz quebrada también expresó el recuerdo de aquellos días dónde las tomas era un eje, no el único, el Eslaga tenía varias aristas abiertas para el trabajo territorial. Allí tomó la palabra Osmar y recordó como eran los ejes de trabajo desde el arte, la tierra y la participación con mucha cautela en el terreno de la militancia política. Con pies de plomo debido a las infiltraciones que sufrieron dentro de la organización. Osmar o Rata como lo conoce la militancia es el artista que supo condensar la tapa del periódico Latinoamérica Gaucha, brazo periodístico de la organización, cuya principal tarea de producción estaba a cargo de Agustín.

Javier no dudó en tomar la palabra en la ronda que se abrió dentro del CIC Agustín Ramírez, ubicado en la calle Camino Gran Belgrano, a metros de la rotonda de Pasco. Un lugar que a simple vista impacta con un gran mural de la cara de este joven militante de las Cebs. Javier, el hermano mayor de los Ramírez, recordó una frase siempre traída por su madre Francisca, quien por temas de salud se preservó en su hogar. «Cómo siempre recuerda mi vieja, Agustín era eso, era dar la vida por el otro, él decía ‘pero mamá de qué sirve la vida si no hacemos algo por los demás’; esta frase emblema en cada jornada de memoria por el capi de un modo u otro se hace presente. Javier agradeció a las autoridades del CIC por la colaboración con la actividad y por la propuesta de que su hermano pueda ser nombrado ciudadano ilustre pos mortem en la ciudad de Quilmes.

Las tortas fritas y el mate cocido giraron por las manos de los y las presentes, como no podía ser de otro modo. Luego llegó el momento de cierre y los abrazos de quienes hace 34 años reclaman justicia y no claudican en sus pasos de resistencia, porque tienen claro que las únicas luchas que se pierden son las que se abandonan.

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