QUILMES, TIERRA CONTAMINADA

 

*Por Bianca Vaamonde | Fotos: Agustina Salinas

En el barrio Los Pinos, les vecines impulsan una lucha silenciosa y a espaldas del Estado. Se organizan para visibilizar los problemas ambientales que sufren por la presencia de industrias en la zona. El suelo que pisan, el agua que toman y el aire que respiran están contaminados. 

Cuando la primera  grasera (hoy llamada Lipidar S.A) se instaló en el barrio Los Pinos todo era distinto. Era la primera fábrica en la zona, ofrecía buen trabajo y hasta cedió terrenos de la fábrica para que el grupo de obrerxs que trabajaban allí puedan construirse viviendas precarias. La historia fue otra cuando el barrio creció y cada vez más fábricas se radicaron en el barrio. Llegaron la Cementera Pavisur S.A  y Prensadora Quilmes S.R.L, y con ellas la contaminación empezó a ser un problema para la comunidad. Actualmente de sus canillas sale agua de dudosa olor y color, el aire que respiran huele a podrido, el polvo que vuela les enferma. En su expansión, las fábricas cerraron literalmente el barrio y eliminaron la única plaza donde las niñas y los niños iban a jugar diariamente. Ahora no cuentan con ningún pulmón verde.  Y la mala calidad de vida se traduce en mala salud: en un radio de 42 viviendas, hay cinco casos de cáncer, muchas personas tienen enfermedades en la piel o distintas patologías respiratorias. Nada es casual ni congénito. Todo es producto de la contaminación del suelo, el aire y el agua.  Así viven en el barrio Los Pinos hace seis décadas.

 

“En el barrio hay cinco casos de cáncer, es demasiado, y andá a saber cuántos más hay sin confirmar. Porque acá es común enfermarte. Muchos no creen que sea por la contaminación y otros no dicen nada porque trabajan en estas fábricas que contaminan y tienen miedo de decir algo que los deje sin trabajo. En mi caso hubo una temporada en la que mi hija no podía respirar, el médico me dijo que me mude, pero yo no podía mudarme, así que tuvo que ir a vivir un tiempo con mi suegra, y recién ahí mi hija mejoró. Ahora tampoco puedo mudarme, me gustaría pero no. Yo tengo cuatro trabajos y aun así no llego a fin de mes”, comenta Carmen Britos, vecina del barrio, sobre la fábrica Lipidar, que se dedica a derretir y cocinar «la garra» (una mezcla de cueros y distintas partes de animales, junto con químicos), después arrojan ese desecho químico en el barrio, esto además de ser tóxico tiene un olor desagradable.

De las canillas sale agua de dudosa olor y color, el aire que respiran huele a podrido, el polvo que vuela les enferma.

“Estamos hartos. Acá no podés ni abrir las ventanas de tu casa. Algunas personas ponen trapos para tapar los rincones por donde podría entrar residuos o el polvo que vuela todo el tiempo. Cuando llueve el líquido de la Fábrica Lipidar se mezcla con el agua y no se puede respirar del olor que emana eso. No se puede estar. Los ruidos son constantes, cuando descargan sus materiales, tiembla todo. Es una tortura porque desde las 6 de la mañana, y durante todo el día tenemos que estar soportando esto”, dice Laura que debe aguantar junto con su bebé los ruidos molestos.

El barrio Los Pinos sufre la peor ausencia, la del Estado. No cuentan con agua potable, cloacas,  alumbrado, desagüe, ni limpieza, en Los Pinos no entran las ambulancias ni la policía. “Me dicen que van a venir de inspección, pero nunca vienen, queda todo siempre en la nada, no nos dan bola en ningún sentido, les mando vídeos de como vuela el cemento, pero no hacen nada”, dice Laura.

Para graficar su hartazgo, Carmén nos cuenta una anécdota: “ En una oportunidad  junté un líquido de esos nauseabundos que emanan estas empresas, me fui hasta la Municipalidad  y lo tiré en Medio Ambiente. Lo hice para que sientan un poquito del olor que nosotros sentimos diariamente. ¿Vos te pensás que así me escucharon? No. Me siguieron ignorando. Nos subestiman por ser pobres, sos pobre. te la bancas. Sos pobre, te lo merecés. Así piensan ellos”.

Las empresas Molisur S.R.L (molienda de huesos), Alumax S.A (metalúrgica), Degaplast (inyección de plásticos), Neolin S.A (industria química) y Marbel S.A (industria química) están ubicadas a pocas cuadras del barrio, y también tiran desechos, basura y realizan quemas,  y así contaminan al “Arroyo Las Piedras.

Las fábricas contaminan y elles ya lo saben. Gracias a la encuesta y relevamiento que investigadores e investigadoras de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQui), la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de Lanús (UNLa),  llevan adelante, en el marco de un proyecto financiado por Conicet y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, el conflicto ambiental tomó protagonismo y cuentan con datos concretos para demandar por sus derechos. Oliver Davenport, Agustín Bidinost y Cecilia Zapata  son parte de ese equipo que pudo conseguir resultados relavante para las vidas de les vecines de Quilmes:

Sobre los sitios y actividades potencialmente contaminantes se consultó qué tipo de problemáticas generan en la vida cotidiana de las familias que habitan el barrio, y el 93,9% de lxs encuestadxs respondió que los malos olores son consecuencia de las actividades industriales que se realizan en la zona las aceiteras, las metalúrgicas, las cementeras y las refinerías; frigoríficos, papeleras, curtiembres y depósitos; además de los basurales a cielo abierto y puntos de arrojo de residuos. El 84,8% respondió que estas fábricas favorecen la propagación de plagas y ruidos molestos.

El 42,4% de las personas encuestadas señala que algunos de sus integrantes tienen problemas respiratorios, el 39,3% problemas dérmicos, el 33,3% problemas gastrointestinales.

Los problemas de salud también son percibidos en el Informe socio-habitacional y ambiental del Barrio Los Pinos (Quilmes) 14 (por el 78,7% de la muestra) como consecuencia de estas actividades. Los daños a la vivienda se presentan como un problema de la vida cotidiana para el 72,7% de lxs encuestadxs, mientras que, en menor medida, el 36,3% considera que estas actividades obstruyen o dificultan la circulación por el barrio. Otra de las problemáticas ambientales recurrentes en barrios asentados en cercanía de cursos de agua son las inundaciones, y Los Pinos no es una excepción. Del total de viviendas relevadas, una amplia mayoría (casi el 81,8%) mencionaron haber padecido inundaciones.

Y el dato quizás más relevante del informe: gran parte de las familias ha sufrido alguna enfermedad que lxs encuestadxs la asocian a esta problemática. Del total de viviendas encuestadas, el 42,4% señala que algunos de sus integrantes tienen problemas respiratorios, el 39,3% problemas dérmicos, el 33,3% problemas gastrointestinales, el 6% tiene algún integrante que ha tenido cáncer, dengue, zika o chukungunya.

“La herramienta que nos dan los chicos de la universidad es terrible porque es una herramienta que nos hace dar cuenta que tenemos derechos, de decir no mira esto está mal, ustedes pueden vivir mejor”, enfatiza Carmen.

*Nota publicada y producida por Revista Cítrica 

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