Marcelina Meneses, un crimen de odio racial en Buenos Aires. Prohibido olvidar.

Por Melina Sánchez para ANCAP 

Un 10 de enero pero del año 2001, Marcelina Meneses y Joshua Torres encontraron la muerte a manos del odio racial de un grupo de varones con quienes les tocó compartir vagón en el tren desde Ezpeleta al Hospital Fiorito en Avellaneda. Iba cargada de bolsas y con su wawita en la espalda, tuvo la mala suerte de rozar a un hombre de traje, y esa fue la excusa de este y del resto de los xenófobos que se sumaron para comenzar a insultarla. Solo un pasajero intentó defender a Marcelina, Julio César Jiménez, quien posteriormente sería el único testigo en la causa. Pero ya era tarde, en cuestión de segundos cuando el tren arribaba a la ex Estación Avellaneda se oyó el grito de un hombre del cual el único dato que se conoce es que vestía de grafa: ‘¡Uy, Daniel, la p… que te parió, la empujaste!’”. Así, Marcelina junto con su hijito, serían arrojados a las vías del tren. Nadie decretó luto nacional ese día.

 Reina Torres es cuñada de Marcelina, y quien hoy lleva adelante el Centro Integral Marcelina Meneses, hablamos con ella sobre la causa y acerca de cómo continúa la lucha de la familia, de la colectividad y de las mujeres migrantes a veintidós años de aquel fatídico día. 

La causa estuvo a punto de cerrarse en dos oportunidades, sus familiares lograron reabrirla a fuerza de movilizaciones. El fiscal a cargo trató mal a los familiares de la víctima por ser migrantes, luego terminó demostrándose su corrupción debido a su participación en otra causa. Pasaron varios años y el caso volvió a archivarse, aunque apareció otra testigo, no la aceptaron. El testigo Jiménez falleció hace alrededor de nueve años. 

Los datos que arroja la reconstrucción de los hechos, dicen lo siguiente: según el testigo Julio César Jiménez, Marcelina subió en Ezpeleta alrededor de las 9:05 de la mañana, cargada de bolsos, y con su wawita en la espalda, y quedó a metros de la puerta del espacio que hay entre vagones:

«Cuando se acercaban a la estación Avellaneda, antes de la curva que pasa frente al estadio de Independiente, ella se acomodó para ir a la salida y en ese movimiento rozó con los bolsos el hombro de un pasajero de unos 65 años, de saco marrón, que le gritó: “¡Boliviana de mierda! ¡No mirás cuando caminás!”. La mujer calló. Giménez intentó defenderla: “Che, tengan más cuidado, es una señora con un bebé”. Un segundo pasajero lo increpó: “Qué defendés vos, si estos bolivianos son los que nos vienen a quitar trabajo. Igual que los paraguayos y los peruanos”. Giménez siguió discutiendo. “Pará la mano hermano, que eso es lo que venden los políticos. Somos todos latinoamericanos”, opinó. Y le gritaron: “¿Vos qué sos? ¿Antipatria?”.

Según relató Giménez, desde el fondo apareció un guarda. Se había formado la fila para bajar. El uniformado avanzó hasta que escuchó la discusión y los insultos xenófobos. “¡Uh! ¡Otra vez estos bolivianos haciendo quilombo! ¡Me tienen podrido. ¡Yo me las tomo!”, dijo. “Fue una cosa de segundos. Se había sumado otra gente. Hubo más insultos y escucho que uno que estaba de ropa de Grafa le dice a un compañero: ‘¡Uy, Daniel, la p… que te parió, la empujaste!’”.

El testigo aseguró que entonces el tren se detuvo. Él se acercó caminando cien metros hacia el lugar en el que quedaron los cuerpos. “La empresa y la Policía intervinieron en el acto. Yo le dije a un policía de la Federal que había visto lo que pasó pero él me echó detrás de la valla”.»

El 10 de enero del año 2012, impulsada por María Rachid y otres diputades, se logró implementar la ley 4409 en CABA, en homenaje al caso de Marcelina. El trabajo del Centro Integral Marcelina Meneses es seguir trabajando en la implementación de la ley en la localidad de Quilmes junto con la Secretaría de Mujeres del municipio, y a su vez para que se aplique a nivel nacional. Algunos de los artículos que la componen hablan sobre la concientización acerca de la temática de la mujer migrante, la violencia, la discriminación que vive, en las escuelas y otros espacios. 

“Hay que seguir trabajando, desde el centro Marcelina siempre estuvimos acompañando, nuestro trabajo es ad honorem, nadie nos financia, el centro era una parte de la casa de mis padres donde vivía Marcelina, tiene personería jurídica y gracias a eso pudimos siguiendo ayudar y no cerramos, como otros centros que tuvieron que cerrar porque no tenían lugar, por eso todavía es que podemos seguir y lo podemos mantener, la idea también es conseguir un lugar más grande y que sea propio del centro. 

Tuvimos muchos casos de trata, trata laboral, de la comunidad paraguaya, boliviana, y siempre toman de referencia al centro, porque tenemos una traductora en quechua, una en guaraní, pero no hay un lugar, un lugar especial donde podamos estar, que sea un refugio para estas personas, hasta que logren reinsertarse nuevamente o volver a su país de origen si ellos lo desean, necesitamos eso. O cuando hay un caso de violencia de género también se contactan con nosotros y después de ahí acompañamos o derivamos, necesitamos un espacio. 

Ahora tenemos un pequeño proyecto de Escuelas populares de género de la Secretaría de Género de la nación, que es por estos meses, en donde brindamos diferentes talleres sobre distintos temas, sobre trata, diversidad sexual, salud intercultural, derecho, niñez, bullying, discriminación. Vamos a empezar a dar esos talleres a partir de febrero una vez por semana, invitando a toda la gente. 

Este día es muy especial para todas las mujeres migrantes. Lo que pasó con Marcelina fue un antes y un después. La lucha siempre sigue. Lo de Marcelina marcó eso, basta de tanta muerte, porque la discriminación mata. Creo que hay que trabajarlo siempre desde las escuelas, con los niños, con la educación, porque también sufren bullying. Sabemos que es una utopía que quizás no se va a terminar nunca, pero al menos que la gente tome conciencia, y que exista la Ley 4409 de las mujeres y diversidades migrantes. Que vea la gente, que escuche, el trabajo que hacemos las mujeres migrantes, el odio que sufrimos, la discriminación que pasamos. Desde nuestro lado, como familia, seguimos trabajando en eso, lo que se dice siempre es eso, que las leyes o los decretos están en un papel, pero hay que seguir difundiendo, hay que hacer que se respeten.

 Porque muchos -también depende del gobierno que esté- siempre nos ponen como que somos los culpables de que la Argentina ande mal, como en aquel 2001, decían que los migrantes venían a robar el trabajo, y cuando estuvo Macri también decían que todos son delincuentes. Hay que seguir trabajando también siempre en todos los espacios que se pueda, y sensibilizar.”

Este sábado 14 de enero, entre las 16 y las 19 horas se desarrollará el Festival por el Día de las Mujeres y Diversidades Migrantes. 

Festival Cultural por el _Día de las Mujeres y Diversidades Migrantes_🎉🌎

En conmemoración al Día las Mujeres y Diversidades Migrantes (10 de enero), el Municipio de Quilmes invita a participar del festival cultural que se realizará en homenaje a Marcelina Meneses y su hijo Alejandro Joshua Torres.

📆 *Sábado 14 de enero*
🕓 *16.00 a 19.00 horas*
_📍 *Estación de Tren Ezpeleta (lado Este)*- Av. Hipólito Yrigoyen y Carbonari._

🧶 Feria de emprendedoras migrantes
💃🏻 Shows de música y danza en vivo
👥 Jornada de radicación y atención migrante integral (con turno previo)
🔹Charla sobre derechos migrantes y taller de copitas menstruales

¡Lxs Esperamos!

 

 

 

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