Por Redacción ANCAP
El 25 de noviembre de 2016 el mundo perdía a uno de los principales emancipadores de ideas. Un hombre que luchó toda su vida por un mundo un poco más justo y solidario y por ello fue blanco de casi 640 intentos de asesinato por parte de sus (nuestros) enemigos.
Un día despues de aquella fecha, pero sesenta años antes, el mismo hombre protagonizaba la travesía mas emblemática del Siglo XX, cuando desde el puerto de Tuxpán deba la orden para que el pequeño Granma zarpara rumbo a la gloria.
Fidel y sus barbudos, su traje verde olivo, su habano inconfundible, su gran poder discursivo con quien sea y donde sea. A sus 32 años derrotó la dictadura de Fulgencio Batista.
Abogado y con un carisma desbordante, supo a sólo 150 km de Estados Unidos instalar el socialismo, ser irreverente con el imperialismo y echar a las hordas invasoras en 1961.
Aquel 25 de noviembre fue un día de luto para Cuba, el llanto de su pueblo y la risa de los cobardes fueron las imágenes que circularon por el mundo. ¡Se acabó la dictadura de Castro decían desde Miami!
Esa “dictadura” que logró en Cuba, como primer resultado concreto, en 1959 el Departamento de Asistencia Técnica, Material y Cultural al Campesinado del Ejército Rebelde, el cual se ocupaba de la atención médica a la población rural. Entre 1959-1969 fueron construidos 128 hospitales nuevos en el país.
Otro de los pilares que se crearon en Cuba gracias a la revolución liderada por Castro fue el Sistema Nacional con acceso universal y gratuito a la educación para toda la población; entre 1960 y 1961 se fundaron 15 mil aulas nuevas en zonas rurales. En 1960 miles de maestros voluntarios prestaron servicios en los lugares más apartados del país. La lista podría ser infinita.
Luego del ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, en su célebre alegato: «La Historia me absolverá», Fidel detalló, entre las cinco leyes revolucionarias que serían proclamadas inmediatamente después del posible triunfo, la necesaria reforma de la salud y de la educación. Así fue. Así se hizo.
En épocas oscuras donde muchos y muchas hablan de un capitalismo que no se podrá abandonar jamás, las palabras que supo pronunciar Fidel advierten otra cosa; «En esa lucha de clases en que chocan los intereses de los explotados y los explotadores, los explotadores se valen de todas las armas. Se valen de la mentira, tratan de explotar la ignorancia de la gente, se valen del crimen, se valen del sabotaje, se valen de las agresiones militares, se valen de la bomba, se valen, en fin, de todos los medios para tratar de destruir el gobierno que representa los intereses de las clases humildes de la patria».
La sincera e incansable enseñanza que este hombre nos dejó no debería pasar por alto. Soportando un criminal bloqueo hace más de 60 años, con enemigos perversos que desean que la Cuba qué él forjó abandone sus principios, aún hoy, luego de intentos de poner un fin a esa etapa, no pudieron avanzar. No pudieron y Cuba va. Va por ser una sociedad de la que no podemos decir jamás que no luchó por lo que cree y sabe justo.
Hoy recordamos a Fidel. La heroica gesta del Granma y sus tripulantes que sembraron campos de conciencia y rebelión en esa isla.

«Charlé con Fidel toda una noche, y al amanecer, ya era el médico de su futura expedición…Fidel me impresionó como un hombre extraordinario. Las cosas más imposibles eran las que encaraba y resolvía. Tenía una fe excepcional en que una vez que saliera hacia Cuba, iba a llegar. Que una vez llegado iba a pelear. Y que peleando iba a ganar”, le respondió Ernesto Che Guevara a Jorge Ricardo Masseti en una entrevista en Sierra Maestra en abril de 1958. La expresión del Guerrillerro Heroico sigue pintando al Gigante en cuerpo y alma.
