IX

Por Hugo Gancia

 

En las amplias praderas de mis sueños

soy libre, aunque un Jury me condene,

pues no hay quien mi soñar refrene

y el mundo espiritual no admite dueños.

 

Si el planeta completo es un presidio

de régimen abierto y consensuado

donde al pueblo, sin vos y atomizado,

se lo arrastra sin piedad hacia el suicidio:

 

cabalgando mente adentro me hago humo,

sobre un potro cimarrón de pelo bayo,

tan veloz y luminoso como el rayo,

 

alumbrador de la misión que asumo,

que fulmina a los dioses del consumo

y calcina las miserias del lacayo.

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