Por Hugo Gancia
En las amplias praderas de mis sueños
soy libre, aunque un Jury me condene,
pues no hay quien mi soñar refrene
y el mundo espiritual no admite dueños.
Si el planeta completo es un presidio
de régimen abierto y consensuado
donde al pueblo, sin vos y atomizado,
se lo arrastra sin piedad hacia el suicidio:
cabalgando mente adentro me hago humo,
sobre un potro cimarrón de pelo bayo,
tan veloz y luminoso como el rayo,
alumbrador de la misión que asumo,
que fulmina a los dioses del consumo
y calcina las miserias del lacayo.
