RESURGIR ASAMBLEARIO

Por María Elena Ascaso 

El gobierno de Milei-Macri lleva menos de un mes en funciones y sus primeras medidas, lejos de ir contra la «casta», son orientadas contra el pueblo trabajador. La desregulación de los precios significa un formidable traspaso de dinero de las clase populares a las clases empresarias que fugan divisas y se archienriquecen explotando a las personas y desvastando los bienes naturales comunes. En respuesta a ello y en vista de la pasividad de gran parte de la dirigencia político-partidaria dizque nacional y popular, resurgen las Asambleas en todo el país, acumulando fuerzas y experiencias para la construcción verdaderamente democrática y participativa de una sociedad digna de llamarse tal.

 

Espacios de politización por excelencia, las Asambleas pusieron en jaque al neoliberalismo allá por el 2001-2002 y a poco estuvieron de cumplir con la brillante consigna del «que se vayan todos», coreada por millones de voces hartas del manoseo y del despojo llevados adelante por quienes decían representar al pueblo. Lamentablemente, en aquella oportunidad histórica no pudo alcanzarse la unidad necesaria y hacia el interior de muchos grupos medraron sectarios, advenedizos y oportunistas que, por miopía política o por espurios intereses ayudaron diluir en el vacio el protagonismo que la población de a pie había alcanzado.

Hoy el panorama se presenta, por un lado muy distinto y por otro casí idéntico al de hace dos décadas. Las similitudes saltan a la vista hasta para lxs mas distraidxs observadores: Jubilaciones de miseria, creciente desocupación, escalofriante pérdida del poder adquisitivo de la inmensa mayoría de la población, comerciantes al borde de la quiebra, juventud sin oportunidades de desarrollo, niñez castigada por la extrema pobreza, al tiempo que los grandes grupos económicos incrementan de manera obscena sus ganancias. La diferencia radica en que, esta vez, las asambleas cuentan con un bagaje de experiencias que han calado hondo en la memoria histórica de nuestro pueblo y ese factor jugará un rol clave en el desafío que se tiene por delante.

Apenas anunciado el megadecreto por el cual el gobierno pretende desmembrar el país para entregar lo poco que de él queda a la voracidad de las corporaciones, gran parte de la sociedad argentina manifestó su oposición al atropello mediante multitudinarios y prolongados cacerolazos que dieron lugar al resurgir asambleario. En gran cantidad de ciudades de todo el territorio nacional, miles de personas se lanzaron a la tarea de convocar a la población para discutir la gravedad de la situación y buscar formas organizativas para oponerse al avasallamiento de los derechos conquistados. Hoy en día cientos de nucleos aunan esfuerzos y se preparan para resistir a las políticas de saqueo y represión que los Macri y los Milei proyectan para regir nuestros destinos.

La provincia de Buenos Aires se perfila como una de las mas activas en este proceso y la localidad de Tandil dió el puntapié incial para la conformacion de una red de asambleas que, en simultaneo con el «cacerolazo cultural» anunciado para el miércoles 10 de enero por cientos de Organizaciones Culturales que desempeñan un papel fundamental en todo esto, harán sentir sus reclamos en un «CALLErolazo» del que participarán mas de 20 ciudades bonaerenses. 

Buscando tomarle el pulso a la actividad, conversamos con integrantes de las asambleas de Bahía Blanca y Glew para conocer un poco sobre la composición de estos grupos y el trabajo que vienen realizando en los territorios.

Ana integra la «Asamblea de Vecinas y Vecinos Autoconvocades de Glew» y, a título personal sin pretender erigirse en vocera de la horizontalidad de la que forma parte, nos dice: «Nos estamos reuniendo en la plaza frente a la estación de Glew, en principio vecinas y vecinos de esta localidad, luego fueron sumándose compañeros y compañeras de Longchamps, de Guernica, de Burzaco (localidades vecinas). Nos reunimos desde el viernes posterior de tomar conocimiento del DNU y confluyendo contra el protocolo que criminaliza la protesta, contra el DNU y contra la ley óbnibus. Desde entonces venimos reuniéndonos una vez por semana, los días miércoles a las ocho, extendiendo también el tiempo de reunión a partir de la creciente participación de compañeros y compañeras. En principio, simplemente hacíamos el ruidazo o cacerolazo, canciones… luego, en miércoles posteriores comenzamos a hacer nuestras propias banderas, nuestros propias pancartas. Hoy mismo, por la mañana, estuvimos haciendo una volanteada en algunos barrios mas alejados de la zona del centro de Glew.

«Ya desde el segundo miércoles de encuentro, al ruidazo y cacerolazo sumamos radio abierta con la intención de que al ruido se le sumara contenido en relación a la información de los distintos artículos previstos en el DNU y la forma en la que afecta nuestras condiciones materiales  de existencia.

«Y en el espacio de radio abierta, los primeros vecinos y vecinas  que nos habíamos empezado a juntar en los ruidazos y cacerolazos, organizamos un pequeño esquema de los puntos principales que mas claramente afectan a nuestras condiciones de vida y  fuimos compartiendo nuestras propias experiencias, dando testimonio de la forma en la que este decreto atravesaría, condicionaría y afectaría nuestras vidas. También implementamos el micrófono abierto para que, quienes quisieran, pudieran expresar su sentir, su pensar, sus opiniones, sus lecturas en relación al DNU, al protocolo y, posteriormente, a la ley ómnibus».

«Para éste miércoles 10 tenemos previsto confluir varias localidades en la Plaza de la Memoria, en Burzaco, como parte del cacerolazo cultural previsto a nivel nacional contra aquellas medidas que afectan directamente a lo que tiene que ver con los fondos previstos para la promoción de las artes en todo el territorio nacional»

Sobre la composición de la asamblea en la que participa, Ana nos dice que «hay un abanico de edades bien amplio, desde jóvenes estudiantes , trabajadores y trabajadoras ocupados y recientemente despedidos y despedidas, jubilados y jubiladas. También algunos compañeros y compañeras que vienen de muchos años de militancia, de distintas organizaciones partidarias, de distintas organizaciones comunitarias y sociales, compañeras y compañeros que sostienen en lo cotidiano comedores y merenderos, espacios de acompañamiento a personas en situación de violencia de género».

En referencia a la impronta que prima en el espacio nos cuenta que «es un espacio que desde el comienzo lo definimos desde la perspectiva de género, entendiendo la importancia de denominarnos como vecinos, vecinas, vecines autoconvocades, con la mirada puesta en el respeto y la valoración de la diversidad».

Ana también nos pone al corriente de las instancias de articulación que la asamblea Glew viene desarrollando y al respecto menciona: «articulamos acciones directamente con vecinos y vecinas autoconvocades de otras localidades del mismo distrito (Alte, Brown), por ejemplo Burzaco, que es una conformación reciente. También vecines de Claypole que vienen de una organización fuerte, ya dada previamente a nivel comunitario y vecines autoconvocades de  Guernica, que es otro distrito pero somos vecines de cercanía geográfica territorial, así que estamos articulando con ese movimiento. También estamos articulando con este movimiento por la cultura, que también es un poco mas reciente, pero ya formamos parte de ese movimiento y confluyendo en estas acciones del día 10 de enero. Además con vecines de Lanús, Lomas de Zamora e intantando confluir con algunos grupos mas grandes, ya de provincia de Buenos Aires. En este sentido, la articulación sobre todo se da en intentar consensuar algunas fechas y hacer difusión entre todos los espacios participantes sobre las fechas de las actividades».

Hacia el final de nuestra entrevista, la compañera nos menciona el trabajo territorial que se viene desarrollando en su localidad y refiere que «estamos viendo la importancia de poder acercarnos a distintos barrios dentro de nuestra propia localidad, así que hoy a la mañana hicimos una volanteada en un barrio que está bastante alejado y en el que hay una feria y mucha movilización, así que hasta allá nos fuimos con los volantes. También activamos a través de las redes sociales como para poder difundir las convocatorias y contactar a otras personas que quieran sumarse a este reclamo y proponer otras formas de acción».

Asimismo, hace incapié en «dos cuestiones que reafirmamos desde el inicio». Primero, «la memoria de les 30.000 compañeres desaparecides, dada la cercanía de este gobierno con los genocidas y el negacionismo que hicieron en campaña»; segundo, «la diversidad en identidad de géneros y orientaciones sexuales en la asamblea, siendo parte de los reconocimientos que este gobierno y su electorado vienen cuestionando y banalizando». 

Por último, Ana nos manifiesta que «para muches cumpas es importante resguardarse, ya que sienten temor ante las persecusiones de este gobierno y prefieren no salir en las redes ni en publicaciones».

El valioso testimonio de la compañera nos refleja la situación de alerta que viven los barrios del conurbano bonaerense y cómo sus habitantes comienzan a organizarse para enfrentar las embestidas del gobierno de ocupación que, con la cuestionable legitimidad de sólo catorce millones de votos, pretende arrogarse la representación sobre un total de 47 millones de argentinxs. 

Por su parte, Gastón, docente universitario y de institutos de nivel superior, perteneciente a la Asamblea de Bahía Blanca nos pone al corriente de lo que ocurre en dicha ciudad en relación con la organización popular en el Sudeste de la provincia y nos narra el devenir del espacio de lucha del que forma parte. Al respecto nos dice: «La asamblea nació desde un espacio construido en unidad y desde abajo por la CTA Bahía Blanca, sindicatos como SUTEBA, docentes de la Universidad Nacional del Sur, la Unión de músicos del Sur, organizaciones políticas como las que integran el Frente de Izquierda, Organizaciones Sociales, de desocupados, la Coordinadora Ambiental de Bahía Blanca, Trabajadores de la Cultura, Actores, Espacios de Artistas en Defensa de la cultura y un sin número de organizaciones que a partir de la primera asamblea que tuvimos, en el teatro El Tablado con mas de cien presentes, dió lugar a posicionamientos básicos en común que nos unían en el NO al DNU y posteriormente a la ley ómnibus, para construir un espacio desde abajo, en unidad, democrático como es una asamblea abierta a la participación de todas y todos los trabajadores, la juventud y sectores que quisieran organizarse con  el objetivo de enfrentar las medidas del gobierno. A partir de ahí, en un claro posicionamiento, sobre todo por la situación de la ciudad y no sólo para rechazar las medidas del gobierno nacional, sino también con la exigencia  de la declaración de emergencia en la ciudad, producto del último temporal y las consecuencias sociales que había tenido, sobre todo hacia los sectores  mas desfavorecidos y vulnerables de la ciudad, los cuales perdieron en muchos casos las viviendas, quedaron sin servicios de luz y, en algunos casos, barrios donde no había llegado la ayuda estatal de ninguno de los tres niveles del Estado. Desde ahí y con esos objetivos, nos sumamos a movilizar el mismo día que la CGT había convocado a Tribunales. Fue una marcha muy importante, producto de que en la ciudad, después del temporal no había habido ninguna manifestación y fue una primera visibilización, con una buena marcha de mas de 500 personas con distintas organizaciones y gente suelta e independiente que se acercó. A partir de ahí nos volvimos a convocar, esta vez ya en la Plaza Rivadavia, al frente del Municipio, que es un lugar emblemático donde siempre nos hemos encontrado  para reclamar por distintas cuestiones a lo largo de la Historia en la ciudad. En esta ocasión se dió una asamblea mas grande aun, a la que se acercaron mas sectores y  con la definición, producto de lo que había planteado la CGT de convocar activamente y adherir para salir a las calles el 24 de enero con el paro nacional, plantendolé hacerlo en unidad y coordinación a otros sectores como pueden ser sindicatos que estaban convocando y otros sectores de la comunidad. Además cobró mas fuerza el reclamo de la Cultura con la participación de trabajadores de esa rama. Esta es una asamblea que tiene una composición, además de gente que ha participado de otros espacios, gente que se suma por la preocupación que tiene frente a la situación. 

«En esta última asamblea votamos, además de la participación en el paro, tomar las convocatorias de la cultura que se vienen realizando los días jueves a nivel nacional y buscar la coordinación con otras asambleas y espacios  que se están autoconvocando  en distintas ciudades  para poder coordinar acciones  en común y darle mas visibilidad a todos los sectores que estamos en contra  de las medidas que viene tomando el gobierno y que sabemos las implicancias que tiene. También estamos pensando formas de difusión para llegar a otros sectores con lo que implicarían las medidas anunciadas en el DNU y tratar de generar concientización con mesas en las calles y otras actividades que se vayan proponiendo en la búsqueda de  ganar mayor amplitud y unidad en la convocatoria hacia el 24, como punto que, nosotros consideramos, puede ser una bisagra para, a partir de ahí, generar algo nacionalmente que unifique a todos quienes estamos en contra del DNU y desde ahí darle  mayor canal de participación, difusión y fuerza a todo lo que se haga a nivel nacional».

Como se desprende de estas entrevistas, las Asambleas son espacios de resistencia en momentos en que la representación política tradicional hace agua por todos lados. Con todo y pese al dificil camino que deberemos recorrer quienes queremos evitar la desintegración social que orquestan el «Empeorador» y el «Titiritero», nuestro pueblo sabrá capear el temporal y, desde abajo, edificar esa sociedad que nos merecemos.

 

 

 

  

 

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