Por Federico Paterno
Un camino lleno de aventuras. Esas aventuras que a veces muchos queremos iniciar pero tal vez la vida nos gira hacia otro lado. Una formación en Venado Tuerto y un camino hacia la docencia que implicó un compromiso. ¿Qué es el compromiso? Bueno Renee tenía claro lo que es y lo concretó con gran responsabilidad. Veamos un poco de esto…
Tu camino por la calles de la comunidad Qom del Chaco. Cómo maestra rural con un ejemplo de dignidad, ética y moral. ¿Y qué es la ética y la dignidad? Eso que vos supiste llevar. Hasta el final. Y la tristeza te inundó luego de ver la miseria planificada en ese lugar al que nadie llega del norte argentino. Y no aguantaste y me acuerdo que me dijiste “me enfermé de tristeza”. Eso solo pasa cuando sentís cualquier injusticia como propia, sino no ocurre.
“Este 1971 es un preludio en mi mente cargada de emociones, vivencias y realidades. Toda mi vida la enfoqué para y por los niños”.
«Recuerdo los días lunes y martes, todos los paisanos Tobas para ser atendidos por su tuberculosis. Esos dos días recibían alimento completo y los días restantes una carencia absoluta de ingesta. Yo sentía que era luchar contra un molino de viento.Se trabajaba mucho con la artesanía, ellos eran grandes expertos en tejidos, ponchos, alfombras, bolsos, fajas, carpetas, sombreros de palma y totora; sumado a los trabajos de cerámica que realizaban. Lo vendían o mejor dicho lo semi vendían a muy bajo costo. No solo los explotaban en las cosechas, sino también en sus artesanías». (R.A.L Castelli, Chaco)

Pero no conforme con eso tuviste la oportunidad de hacer esa misma labor en la Patagonia con el pueblo mapuche. ¿Y qué pienso de esto? ¿Qué son estas líneas? ¿Qué quiero contar? Lo que fuiste, lo que seguís siendo en cada uno y cada una de los que te conocieron. ¿Por qué? Porque sos un ejemplo de solidaridad y lucha. Y lucha no es una palabra solo puesta en la batalla cuerpo a cuerpo. Lucha es todo. Es la vida misma. La crianza que dejaste y la semilla que sembraste. Eso es luchar. Creer, soñar y estar siempre para los demás. ¿Suena sencillo decirlo? Ni se imaginan hacerlo.
“Ya la luna vino y le dio tos
Por comer con dos palitos el arroz
Ya la luna baja desde allá
Y por el charquito-quito nadaráQuien la pesque con una cañita de bambú. Se la lleva a siu kiu”.
María Elena fue compañera de años, días, horas y sueños que pudiste cumplir. Ella te prestó parte de su esencia para que vos la conviertas en presencia con los más chiquitos y no solo con ellos. Con la vida, y ahí está lo realmente importante, de accionar según lo que veo, pienso y anhelo. Ahí está la verdad, no queda en un libro, una canción o un slogan. No. Queda en las acciones y en el alma de todos aquellos que te conocieron, que no podrán desmentir ni un solo punto.


“¿Qué podemos escuchar? Y claro, quien iba a ser, el negro, a Víctor poné, algo de Heredia, ¿cuál? Taki ongoy”, sin duda el disco que a quien suscribe le dió una enorme luz de información sobre la mentira etnocéntrica de Cristobalito.
“cuanto dolor encierra mi corazón
grito Taki Ongoy
preparo mis armas
manco inca sonreirá
las flores en los valles revivirán”..
Y si, como no van a revivir, si estás ahí, siempre estás ahí, para el que precisó algo. Siempre. Y me contaste, “yo fui a obras sanitarias cuando Victor presentó este disco, estaban todos los milicos afuera, la verdad negrito (así me decía ella) daba un poco de miedo. Pero estaba con papá y había que estar”. Y ahí está ¿No? Había que estar. Y ese es el punto. Tener que estar, vos siempre estuviste. Por eso nadie podía, ni podrá decir que no fuiste consecuente con tus ideas.
Un apartado necesario merece tu rol de abuela, esa que supo decir basta al yugo laboral para decir hola a la vida de su nieto y empezar un camino de satisfacción plena de la mano de Leon, ese pequeño bajito que te amó profundamente, una vida luego de la escuela que pudiste dar por ese niño que hiciste todo, todo y mas también. ¿Cómo es dar todo? Así como lo hacia ella, todo por nada a cambio, todo y siempre la sencillez, el amor y la solidaridad insurrecta.

Cada juntada, te supiste adaptar, siempre acompañándonos en cada lugar, “Viejita vamos al campo, mirá que este loco no tiene luz eh”, y que dijiste “Vamos, si lo siento como un hijo mas”, fuiste y mas vale que te adaptaste, siempre fue así. Claro parece fácil sentir esto, pero no, cada línea y cada recuerdo duele con alma y vida. Sin embargo no dejo de pensar que fuiste lo que quisiste ser, ¿todos pueden decir eso? No lo sé. Vos si y hoy es lo mas importante.
Me dijiste en una dedicatoria del libro PRENSA OBRERA: “Siempre en la lucha con la mirada hacia adelante”, exponía el texto de 2016. Hacia adelante, y claro, siempre hacia adelante, con tropiezos que te dio la vida, con escombros que sacaste de tus hombros, pero siempre hacia adelante, por eso y de nuevo lo analizo ¿Luchar en que sentido vieja? Y, en todos. Siempre quisiste convencerme que Cristina era la mejor, la amaste casi tanto como los discursos en democracia de Alfonsín. Me dijiste “pero esos discursos fueron únicos”, hasta que llegó tu figura política que supiste amar, a Cristina la defendías, no había forma que le entre una bala. Y termine respetando eso. Cómo no hacerlo, si vos apoyabas su mirada y bueno ahí estuviste leyendo Sinceramente, porque desde Freire hasta Cristina supiste ofrecer una lectura apasionante.
Nos quedó pendiente algo, la presentación del libro de Agustín. Y bueno, al menos me dijiste que felicidad te dió que eso se haya cumplido. Leíste parte del libro y compartimos charlas sobre su vida. Pero aquí lo más importante es poder explicar que ese libro también lo escribiste vos. Lo escribiste porque fuiste como dice Silvio un querubín, que siempre estará, y claro que si. Porque la enseñanza no se limita al aula, la enseñanza es reponerse a los cachetazos que da la vida, y poder estar bien parado ante la adversidad. Pero la vida no fue un Rabo de nube, como dice el cantautor cubano. Nos tropezamos y fuerte. ¿Qué pasó? Dijiste hasta acá, y no había forma de cambiar la vuelta de la vida. No me resigné y fui, días y ratos que se pudo y conversamos, claro que conversamos, de otro modo, el que nos dejaba el hospicio. Nos miramos, nos entendimos y te dije “mirá que gime te hace la torta de naranja, aguanta eh”. Pero dijo basta. Y hay que entender, hay que entender que esa lucha, esa que toda su vida dió llegó al final.
Y muy pronto, ya hablé con alguien que supiste querer y mucho que vamos leerte a Cardenal, si a Ernesto Cardenal, ese mismo que vos y el viejo supieron escuchar.
Apareció la lluvia y entre gotas de dolor y abrazos de profunda ternura, algo que no se como nombrarlo, decidió ponerle fin a esta historia, la lluvia nunca, jamás te gusto, pero ese final no es un final, se te recordará como lo que fuiste una mujer que supo pelear.
Hasta siempre, viejita, maestra y amiga de lo imposible, porque de lo posible ya se sabe demasiado.
“Cuando te despiertes cada día
Con el cuerpo de aire y ese olor
Feliz del sueño manso de las lilas
Sin miedo al movimiento y al dolor
Cuando yo no tenga casi nada
De sangre en la garganta de papel
Ni un agrio pez nadando en la mirada
Ni quiera mas amparo que la piel.
Van a ser los días esos barcos
De luz que una vez supe escribir
Y la alegría que hemos olvidado
Volviendo por los huesos a subir
Yo me alimento con una quimera
En que los ojos al sol verán brillar
Los brazos de mi padre en las banderas
Y una ceniza negra y una ceniza negra
Y una ceniza negra que se va…”

