PERDÓN DON

Por Carlos Arenas

 

Me inclino ante la sombra
que se extiende
desde el centro de la tierra
hasta la eterna profundidad
de las aguas celestiales.

Me retracto
ante todo lo divino
ante todo lo mundano
hacia todo lo sagrado.

Me disculpo
por mis palabras nocivas
por mis palabras de daño
por mis pensamientos dañinos.

Me inclino
ante mi cuerpo espiritual
me disculpo
por salir de los sueños
espantado y temeroso

Me retracto por maldecir
la vida y sus regalos
por no sentirme
merecedor de la luz sideral.

Y sobre todo
Me disculpo
Por atentar mi templo.
Con el veneno cotidiano.

Estamos unidos
por el cordón luminoso
millones de fibras
hijas del sol.

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