Argentina sí es racista. Echaron a una comunidad guaraní de su territorio en un camión jaula¡ Ahora los amenazan a los tiros.
Melina Sánchez
03/08/26
“NO HAY ORDEN DE DESALOJO”. El operativo fue completamente ilegal ¡Por eso se detuvo. De tal modo que hace unas horas la comunidad volvió a su territorio. Pero lejos de que cese el peligro, ahora el privado que alega tener papeles malhabidos sobre el territorio, los amenaza a los tiros con la ayuda de la policía local.
El martes por la tarde, echaron a la Comunidad Guaraní Puente Quemado II, de su propia tierra, del territorio que es de ellos. Tienen todo el derecho consuetudinario, indígena, ambiental, federal, internacional a favor, e igualmente los echó un “empresario” forestal en connivencia con el poder legislativo y judicial de la Provincia de Misiones, y con la complicidad de miles que callan estas violaciones a los derechos humanos e indígenas.
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Desde hace meses la Comunidad Guaraní Puente Quemado II viene comunicando que es hostigada sistemáticamente para abandonar definitivamente su casa, su territorio. Esto tiene antecedentes por supuesto, en violencias anteriores que viene sufriendo la comunidad desde siempre, pero que se intensificaron desde 2022, fecha en la que la maderera chilena Arauco, se instaló ilegalmente en el territorio guaraní, y lejos de irse, fue corriendo a la gente de su lugar con apoyo policial, judicial, legislativo, y de una opinión pública que no reacciona, digamos eso también, estas cosas no pueden pasar si no dejamos que pasen, si alzamos la voz, si protegemos nuestros derechos, pero también los de nuestros compatriotas – y eso somos los habitantes originarios de la actual Argentina- como si fueran los nuestros propios. Estas cosas no pasarían, no corren a la gente de sus tierras ilegalmente si es qué de verdad, pensamos al otro como a un hermano y defendemos los derechos de todxs.
“La comunidad vive entre dos conflictos ambientales, por la maderera chilena que usurpa territorio, y por el desmonte de las forestales”, cuenta Clarisa Néztor, de XR Misiones. En lo que va del año 2026 han soportado dos hechos de extrema gravedad, uno el de la detención en mayo de autoridades ancestrales, mujeres y niños; otro es el desalojo del martes pasado, que se hizo por la fuerza, a las seis de la mañana, incomunicados, porque no los dejaban usar celulares, a bordo de un camión jaula proporcionado a la policía local por Alfredo Ruff, el forestal que mantiene un litigio con este pueblo ancestral por tierras que son inapelablemente indígenas.
Luego de ese violento desalojo, el fiscal Héctor Simón, pidió dejar sin efecto el mismo, que en este caso es una “medida de extrema gravedad institucional al tratarse del desplazamiento inmediato de una Comunidad indígena”. Tal como las palabras del fiscal lo subrayan en este caso es imperioso poner énfasis en el término desplazamiento, que es una de las consecuencias forzosas de los ilegítimos e ilegales desalojos de las comunidades indígenas de su tierra, preexistentes al estado nacional.

Pero en Argentina no estamos acostumbrados a llamar a los desplazamientos por su nombre. La lengua que todxs entendemos, que es la de los poderosos, enmascara así la verdadera seriedad del asunto y deshumaniza la violencia institucional/policial/judicial/legislativa sobre los pueblos originarios y sus ancestrales posesiones territoriales. Es imperioso que hagamos revisión de nuestras expresiones cotidianas sobre el expolio también cotidiano y que tomemos conciencia de que cuando decimos “desalojos”, en realidad hablamos de desplazamientos forzosos; que cuando replicamos en lenguaje antropológico “ocupación”, de lo que estamos hablando es de la propiedad ancestral de la tierra comunitaria -no de ocupas, ni de ocupaciones de tierras ajenas, por favor, hay innumerables antropólogos, periodistas, abogados y jueces que deslizan interpretaciones totalmente erróneas sobre esta terminología y por culpa de esos “errores” la gente pierde su casa y sus tierras sin poder defenderse, sin abogados y sin comprender en profundidad la lengua en la que hacen negocios los poderosos¡-; y que cuando pedimos relevamiento territorial, a lo que tenemos que aspirar es a la demarcación territorial, que es el acto de restitución territorial hacia los pueblos originarios. Aún sin demarcación, los pueblos originarios tienen la posesión ancestral comunitaria de la tierra/territorio, NO PUEDE VENIR NINGÚN “EMPRESARIO”/LADRÓN A USURPAR SU TERRITORIO/TIERRA/CASA como Alfredo Ruff, quien orquestó el desalojo ilegal de la comunidad, menos a plantar un bosque de eucaliptos en el medio de la selva/monte -por favor, en territorio guaraní no hay “bosque”, lo que hay es selva y monte¡- porque eso de lo que habla es de un delito del poder económico, político y judicial, que consiste en que malvenden la tierra mil veces con la gente/los dueños de la tierra adentro.
El territorio indígena no se parcela y no se vende, menos si la venta la realizan a la fuerza sujetos externos a la comunidad indígena que es la legítima dueña/poseedora. Pero lo del martes pasado, suma un delito más grave aún por parte de los poderosos: incursionaron en una remake de los zoológicos humanos del Siglo XVIII. ¿Y nadie se va a horrorizar? ¿Nadie va a poner el grito en el cielo? ¿Todxs vamos a seguir mirando al fútbol de hace un par de semanas y a seguir diciendo que no somos racistas? Esto lo hizo un grupo de nefastos con dinero del extractivismo, pero si el resto nos callamos, estamos en complicidad.

El desalojo violento e ilegal del martes, nos remite a otras épocas de la historia no solo del país, sino de Latinoamérica -Abya Yala-, y de la relación entre blancos e indígenas, en tanto que en el hecho se ve cómo los blancos poderosos suponen que pueden hacer cualquier cosa con los originarios para quedarse con su tierra, por ejemplo, que un privado le de órdenes a la policía provincial ¿y amenace con que si no accionan un desalojo intervenga la gendarmería? ¿Quién o qué está por detrás de la violencia que tramita este privado con la fuerza pública? Ahora nos corresponde al conjunto de la población hacernos eco del sufrimiento del pueblo guaraní, y ayudarlos a que continúen con su vida, en su casa, nuevamente.
“El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) reconoció mediante la Resolución 514/2015(…) a la Comunidad de Puente Quemado II sobre las parcelas que hoy son objeto del conflicto.
Ese reconocimiento es el cumplimiento de obligaciones jurídicas que derivan del Artículo 75 Inciso 17 de la Constitución Nacional, que reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos y garantiza la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan. A ello se suma el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con jerarquía supralegal, que obliga al Estado a proteger esos territorios y garantizar la consulta previa, libre e informada antes de adoptar cualquier medida susceptible de afectar los derechos colectivos de los pueblos indígenas.
Ninguno de esos derechos se respetó con el desalojo de la Comunidad Puente Quemado II.” (Clarisa Néztor.)

Existe la Red de Apoyo a Puente Quemado II, porque es la única comunidad indígena del país que demanda judicialmente a una multinacional que es una de las más grandes de Latinoamérica y a nivel global, Arauco, la forestal chilena que invade territorio guaraní con 333 hectáreas de pino; por esa vía y por medio de XR Misiones se está reuniendo apoyo para que la comunidad pueda volver a reconstruir su vida. El alias para colaborar es: santiago.397.edad.mp (Santiago Ramos)
Las novedades de hoy son que volvió la comunidad a su tierra, pero que su integridad física está comprometida porque el privado junto con la policía, amenazan a los tiros a un puñado de ancianos, mujeres, hombres y niños del ancestral pueblo mbya guaraní.
#noalaextranjerización
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