Exteriorización

Por María del Monte

 

La poesía se desgarra dentro de mí.

Puja. Sale. Nace. Vive.

Su presencia es inmediata. Brota.

Visceralmente se hace palabra.

A veces tiroteada, desangrada la poesía se

amalgama a mi piel. Siempre pidiendo volar.

A veces enamorada como una Susanita

con sus ojos poetizos, en una mañana de primavera.

Bulle por exteriorizarse y lo

hace innatamente. No puedo

contener tal remolino de sentimientos

y vuelan, rebeldes.

 

mariadelmonte.ancap@gmail.com

A OLIVERIO GIRONDO

Ay Oliverio! quien pudiera

Tener tu lucidez en estos días

Y jugar con las palabras de tal modo

Que no importen ya las rimas ni los versos.

 

Ay Oliverio! quien pudiera

Amasar las consonantes y vocales

Extirparlas, darles formas y freirlas

En el oloroso cebo del destierro

 

Rescatame Oliverio! Te lo ruego

Regalame la exella y el endédalo

Emprestame el gozondo y la omulpa

Que hagan menos putrifunda la existencia

 

 

Revélame la imagen Oliverio!

Que calidoscopea mi cerebro

Lagrimal eyaculando mieles

Sangre negra en las entrañas rotas

 

Premura pavorosa en pastizales pardos

Proyectiles plomicos pronuncian pestes

Pequeños países potentes patanes

Prohibido pasar propiedad privada

 

Por poco parimos pueblos primorosos

Primero partidos piedras panes peces

Patrañas pedantes pretenden pisarte

Paleoliticos planes producen pobreza.D21

 

VICENTE PINCEN

 

III

Demasiado pan maldito seas

Que postergas las luchas de los hombres

Y retrasas rebelión y rebeldías

 

Me han dicho que un estomago saciado

Nunca puede alzar el brazo y rebelarse

Y una cómoda existencia frena el grito

Indispensable en nuestro pasó hacia adelante

 

Demasiada estupidez nos acorrala

Panzas llenas se amodorran y envilecen

Portavoces de ideas enlatadas

Muellemente en el estiércol se arrellanan

 

En un triste banquete va la vida

Y no importa el futuro ni el pasado

Es el vértigo fugaz que nos impele

A esta vida sin ayer y sin mañana

 

VICENTE PINCEN

MUJER TIERRA

Por Maria del Monte

Cuando la tierra me acune en sus brazos y me

haga parte de ella, yo abriré los míos y con triste

cansancio  me rendiré a un dulce y eterno descanso.

Dormiré abrazada a ella, le contaré mi dolor, escucharé sus penas.

Cuando la tierra me acune y me haga parte de ella,

nos fundiremos en el abrazo perpetuo del amor.

Seremos una, una. Eternamente, como seres simbióticas apegadas

cuerpo a cuerpo. Ella y yo.

Cuando la tierra me acune y me haga parte de ella

la protegeré, como una mamífera con su cría, de los

sordos que no escuchan sus lamentos, de los ciegos que no

ven sus lágrimas.

Cuando la tierra me acune y me haga parte de ella, yo abriré

mis manos para acariciarla, como una madre  arrulla

por primera vez a su hijo.

Y le daré todo mi amor de mujer…

mariadelmonte.ancap@gmail.com