Realidades animadas de ayer y hoy (o breve reseña de “Una excursión a los indios ranqueles” de L. V. Mansilla)

Por Vicente Pincén

En el año 1870, Lucio Victorio Mansilla escribió una serie de cartas a su amigo Santiago Arcos y a los lectores del diario La Tribuna, que hoy conforman el libro “Una excursión a los indios ranqueles”.

Obra de gran valor testimonial de un tiempo y dos culturas en pugna por ocupar un mismo suelo, proyecta hasta nuestros días las características esenciales de sus protagonistas y convida al lector a hacer mil traspolaciones con los personajes de la sociedad actual.

Pieza literaria de enorme belleza descriptiva nos presenta, como a través de alta definición, vívidas imágenes de ideas, cosas y personas tan reales y activas, como ninguneadas y ocultadas.

En “Una excursión a los indios ranqueles”, el singular coronel Mansilla cuenta su correría desde el fuerte Sarmiento hasta Leubucó y su estadía en las tierras del cacique Mariano Rosas.

Con agudeza Cervantina, el militar encarna al escritor de fuste y mescla en su prosa citas de autores clásicos, cuentos, poesías y deja entrever sus pensamientos políticos, a la vez que realiza una suerte de estudio socio-antropológico de dos cosmovisiones que por “fatalidad histórica” se enfrentan en desiguales condiciones.

Desde el comienzo de su lectura, quien se atreva, ensillará un caballito criollo y cabalgará por las inmensas pampas, conocerá sus montes y sus árboles, sus animales y sus paisajes, sus cielos y sus aguas, así como también se acercará a una mejor comprensión de las ideas de los que hoy llamamos “Pueblos Originarios”.

Pero por sobre todas las cosas, el mérito del autor consiste en haber sintetizado las contradicciones entre estado moderno y pueblo, o dicho de otro modo, entre opresores y oprimidos.

Para ilustrar esta afirmación y para cerrar este humilde raconto sobre un trabajo fundacional de la literatura argentina, pediremos al creador de “Una excursión a los indios ranqueles” que nos relate un fragmento del dialogo que tuvo con el Cacique General de las tribus ranquelinas.

Dice Mansilla que, hablando sobre la paz entre “indios” y “cristianos”, dijo Mariano Rosas “…-Yo hermano, quiero la paz porque se trabajar y tengo lo bastante para mi familia cuidándolo.

Algunos no la han querido; pero les he hecho entender que nos conviene. Si me he tardado tanto en aceptar lo que usted me proponía, ha sido porque tenía muchas voluntades que consultar. En esta tierra el que gobierna no es como entre los cristianos.

Allí manda el que manda y todos obedecen.

Aquí hay que arreglarse primero con los otros caciques, con los capitanejos, con los hombres antiguos. Todos son libres y todos son iguales.”

Y remata el coronel con perspicaz pluma. “Como se ve, para Mariano Rosas nosotros vivimos en plena dictadura y los indios en plena democracia.

No creí necesario corregir sus ideas…”

 

Vicentepincen.ancap@gmail.com

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