LOS AGROQUIMICOS DE LA DESGRACIA

El periodista y escritor Patricio Eleisegui posterior a  la investigación que publicó en  su libro “Envenenados. Una bomba química nos extermina en silencio”, donde demuestra los efectos de los agrotóxicos en las personas. En concordancia con este ultimo aparece su nueva investigación: “Fruto de la Desgracia. Agroquímicos y esclavos para un mundo con arándano argentino”. Un nuevo trabajo periodístico donde el autor explica desde las páginas de su libro el caso de Edgardo Ferreyra, un trabajador de  Blueberries S.A . El lugar, Concordia, Entre Ríos. El Principal problema, el uso de agroquímicos y el silencio medico y político.  Por Federico Paterno19704_801418403246457_6447148602439127252_n

La fruta de la desgracia que relata el título del libro de Eleisegui está ligada al uso de glifosato, agrotóxico utilizado mayormente en la soja, sumado a la utilización de Ethrel, herbicida que no está registrado por el SENASA.

Entre Ríos tiene la particularidad de ser una provincia muy ligada al uso de agroquímicos. San salvador, ubicada en el centro de la provincia, registra una población 17 mil habitantes, más del 30% de su población murió a causa de cáncer devenido del uso de herbicidas.

El 17 de Abril pasado, día de la lucha campesina, Patricio Eleisegui dio a conocer la nueva adquisición del Ministerio de Agricultura de la Nación al dar por aprobado el uso comercial de una nueva soja transgénica: el evento DAS-444Ø6-6. Propiedad de Dow. La semilla es resistente a tres agroquímicos: 2,4-D, glufosinato de amonio y glifosato. El nombre comercial que la identificará en los campos: Enlist.

Para poder conocer un poco más de “Fruto de la Desgracia. Agroquímicos y esclavos para un mundo con arándano argentino” el autor del libro conversó con A.N.C.A.P

Patricio Eleisegui
Patricio Eleisegui

-¿Cómo das inicio a esta investigación?¿ Qué factores te condujeron?

“Fruto de Desgraciaa” parte de un caso del que me entero casi de casualidad. Edgardo Ferreyra, oriundo de Federación aunque empleado de Blueberries SA cerca de Concordia, siempre en Entre Ríos, pide en una radio local ayuda económica para llevar a cabo un tratamiento por cáncer. Ferreyra asegura que su problema de salud surge del contacto y la ingestión de fruta contaminada con agroquímicos en la plantación de la firma mencionada. Tras tomar contacto con el abogado de Ferreyra, me entero de que habría más casos como el de Edgardo. Y a partir de ahí se inicia una suerte de bola de nieve desde otros ejemplos de contaminación, hasta el uso de productos químicos que no están habilitados para el arándano, prácticas de trabajo infantil, situaciones de trata de personas y, por supuesto, connivencia política.

 – ¿Cómo es en nuestro país la producción de arándanos ¿Dónde está su mayor cosecha?

La mayor parte de la producción se concentra en Entre Ríos y Tucumán, aunque también se dan explotaciones en provincias como Buenos Aires o Salta. En 2014 el sector generó exportaciones por más de 100 millones de dólares, aunque los empresarios que lo llevan a cabo se caracterizan por promocionar que siempre trabajan a pérdida. El destino de la fruta es, principalmente, Estados Unidos, aunque también hay compras por parte de Europa. Lo que no se puede exportar por cuestiones de calidad queda para consumo interno, con la falta de controles que denuncio en mi libro.

 – ¿Cómo contactas a Eduardo Ferreyra? ¿Cómo fue continuar la investigación una vez que él fallece?

Llego a Ferreyra a través de periodistas locales quienes muy amablemente me acercaron su celular. Edgardo ya estaba muy mal y apenas me pudo explicar su situación sanitaria. Hablé dos veces con él y me comentó aspectos de su tratamiento, la doctora con la que se trataba, y el ninguneo de Blueblerries SA.

Edgardo Ferreyra (48 años)  Foto: Diario Junio
Edgardo Ferreyra (48 años)
Foto: Diario Junio

Ahí me contó que tras el almuerzo la compañía les  servía arándonos como postre, fruta que muchas veces venía con agroquímicos recién pulverizados. Seguir la investigación tras su fallecimiento, como es previsible, fue muy duro. Su abogado en un momento me informa que la familia deja de reclamar legalmente por la muerte de Edgardo. Y ahí me interrogué sobre si seguir adelante o no.

En ese lapso conozco otros casos, me llegan detalles de explotación laboral, inventarios de agroquímicos nunca habilitados para su uso en una fruta que se promociona como la más natural de todas, charlo con funcionarios que dicen no haber constatado irregularidades en años pese a las periódicas denuncias sobre trabajo infantil. Todo eso me impulsa a terminar el trabajo. Como me ocurrió en mi anterior libro, en un momento caigo en que antes que casos lo que se hace es exponer una matriz de producción. Y que basta una experiencia para pintar por completo cómo funciona un sistema en el que los Edgardo Ferreyra son una constante. De este hombre de Federación tenemos su nombre, su testimonio. Del resto de los 15.000 trabajadores que emplea la cosecha de arándano cada año, sólo en Concordia lo más probable es que jamás tengamos una sola inicial. Pero, a través de lo que sufrió Ferreyra y otras tantas personas que hablan en Fruto de la Desgracia contamos con el sustento suficiente para afirmar que el modo en que se produce el arándano en la Argentina es uno de los más aberrantes de la escena agraria local.

 

 -¿Que evaluación haces del uso de agrotóxicos en nuestro país en la última década?

La agricultura en la Argentina, sobre todo la que se concreta a gran escala, depende totalmente de la utilización de agroquímicos. Hoy los plaguicidas, sean herbicidas, insecticidas o fungicidas, dicen presente en todos los cultivos. Incluso se aplican sobre lo ya cosechado. Sean frutas o semillas. Las cifras anuales en cuanto a litros vertidos no han dejado de crecer en lo que va de la década. Hoy estamos en el orden de los 300 millones de litros anuales. O sea que por cada argentino se pulverizan algo así como 7,5 litros. A principios de los años 90 se utilizaban 30 millones en total, siempre por año. Basta mirar estos números, reconocidos por la cámara que nuclea a los fabricantes y vendedores de agroquímicos, para confirmar que nuestra alimentación -y el hambre que dicen eliminamos en el mundo vía este modelo- tiene su origen en un envenenamiento.

 

-¿Qué rol jugó la obra social que tenia Ferreyra a la hora de la atención que debía tener? ¿De quién depende OSPRERA?

La obra social, según palabras del mismo Ferreyra, no le dio un solo apoyo en su tratamiento. Por supuesto, esto ocurrió en sintonía con el sindicato que debía intervenir en el conflicto con Blueberries SA. Hablar de OSPRERA es dar cuenta de UATRE, y todo eso es igual a Gerónimo “Momo” Venegas. En ninguna de las investigaciones que concreté y vengo realizando en torno a la contaminación con agroquímicos en el ámbito rural, ubiqué un solo pronunciamiento de UATRE al respecto. Parece que a los ojos de Venegas y compañía el peón de campo –en clara extinción por el uso de mecanismos de producción que demandan cada vez menos mano de obra– pasa por su mejor momento laboral.

-¿Qué controles tiene el arándano antes de salir al mercado?

Para la exportación las medidas son muy exigentes. En el caso de Estados Unidos, que cada tanto envía inspectores a ver cómo se están haciendo las cosas acá, se agrega una fumigación extra para eliminar la potencial presencia de plagas como la mosca del Mediterráneo. El inconveniente se da a nivel local. La fruta que queda para consumo en la Argentina es el descarte y, según me detallaron varias fuentes tanto de Aduana como productores, en ese caso los controles de inocuidad son prácticamente nulos. Incluso se dan situaciones de arbustos que son fumigados y no se respetan los tiempos de eliminación de toxicidad que posee cada agroquímicos. Cargados de plaguicidas como están después los ves en las verdulerías.

 – ¿Por qué crees que los agrotóxicos no son un tema de agenda política de ningún partido?

Creo que el grueso de los partidos, sobre todo los que tienen más posibilidades de triunfar en las próximas elecciones, entiende que limitar el uso de agroquímicos es atentar directamente contra las posibilidades de recaudación del Estado. El combo soja + agroquímicos puede aportar muchos millones más. Y la decisión de abastecer la demanda de China y el grueso de los tigres asiáticos a través de dicha combinación, es algo que ninguna de las alternativas prevé cambiar.agrotoxicos1

También hay otro aspecto: la discusión sobre los agroquímicos no está en la agenda política de los partidos con posibilidades porque las mismas empresas del segmento aportan financiación a los candidatos. Que nadie se olvide de las constantes visitas de Sergio Massa a la embajada de los Estados Unidos. Y cómo esta última, como siempre ocurre con las empresas de ese país, siguió de cerca los movimientos del estamento político local cuando Monsanto exigió a la Argentina el pago de patentes. Así como cualquiera de nosotros tiene un candidato, las empresas funcionan de manera similar. Con la diferencia de que cuentan con millones de dólares para hacernos creer que su conveniencia es nuestro mejor futuro.

SUS OBRAS LITERARIAS

Esta última investigación periodística del autor fue editada por la firma la Panza verde de Concordia (Entre Ríos). El libro “Envenenados”, que debería de distribuir Galerna Libros no lo está haciendo, colabora de esta manera en dejar a varios lectores con las ganas de poder inmiscuirse en lo que es el uso abusivo de agrotóxicos en nuestro país y en los efectos mortales que generan en las vidas humanas.1604447_470905009698239_1890404379_n-622x390

Eleisegui también tiene en su haber libros redactados en 2012 cuando publicó “Cacho de Fierro” y “Calfucurá” las cuales integraron integraron las antologías 12 Rounds. En 2013 apareció su volumen de relatos “Nubes de Polvo Sopladas a Cañonazos”.  En 2014 llega su libro “Paganos” donde el relato nos inserta en la historia de los diferentes santos populares que tenemos.

Su último trabajo literario es el libro de cuentos: “Ninguno es feliz”.

EL HERBICIDA Y SUS CONSECUENCIAS LETALES

El uso de agroquímicos en gran parte del país es actualmente uno de los principales responsables de muertes de cáncer y de enfermedades respiratorias. El Glifosato llegó a recaudar en nuestro país un monto superior a los 900 millones de dólares.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mes de Marzo califico al glifosato como cancerígeno, a través de un pronunciamiento público, obtenido del trabajo de La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC).

La respuesta de la multinacional Monsanto fue acusar a la OMS de hacer “ciencia basura”.

Aun no se entiende porque el tiempo en que demoro la OMS para pronunciar este comunicado sobre los efectos letales del herbicida. Muchas vidas siguen quedando en el camino.evolucion-1990-2013

Para el cierre de esta nota llegó una buena a noticia: en la ciudad de Epuyen, provincia de Chubut, el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza que impide la venta de glifosato.

 

 

 

 

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